Cristo atado a la columna, Iglesia de San Martín (Bonilla de la Sierra).jpg
Isidro de Villoldo · Public domain
Castilla y León · Cuna de Reinos

Bonilla de la Sierra

Villa medieval declarada Conjunto Histórico; antigua sede episcopal con una impresionante colegiata y castillo

139 habitantes · INE 2025
1077m altitud

Por qué visitarlo

Montaña Colegiata de San Martín Visita cultural al casco histórico

Mejor época

verano

Fiestas de San Martín (noviembre) agosto

Qué ver y hacer
en Bonilla de la Sierra

Patrimonio

  • Colegiata de San Martín
  • Castillo de Bonilla
  • Plaza porticada

Actividades

  • Visita cultural al casco histórico
  • Rutas por el Valle del Corneja

Fiestas y tradiciones

Fecha agosto

Fiestas de San Martín (noviembre), Fiestas de verano (agosto)

Las fiestas locales son el momento perfecto para vivir la autenticidad de Bonilla de la Sierra.

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sobre Bonilla de la Sierra

Villa medieval declarada Conjunto Histórico; antigua sede episcopal con una impresionante colegiata y castillo

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Enclavada en las estribaciones de la Sierra de Ávila, Bonilla de la Sierra es uno de esos pueblos que, vistos en el mapa, parecen poca cosa y, cuando llegas, entiendes por qué aquí se quedó una sede episcopal. Con apenas 124 habitantes, este pequeño municipio abulense se alza a unos 1077 metros de altitud, y el cambio se nota: en la luz, en el frío del aire y en el silencio, que aquí es de los de verdad.

Pertenecer a la comarca de Barco-Piedrahíta significa estar rodeado de pueblos pequeños, dehesas y carreteras comarcales donde el tiempo va más despacio. Bonilla fue sede episcopal en la Edad Media, y eso se ve en cuanto asomas a la plaza: para el tamaño que tiene el pueblo, el patrimonio sorprende. Pasear por sus calles es ir encajando piezas de ese pasado: restos de muralla, portones grandes para las caballerías, casas sobrias que no buscan llamar la atención.

La serenidad de sus paisajes de media montaña, el aire frío que baja de la sierra y el tañer de las campanas marcan el ritmo del pueblo. Más que “desconexión”, lo que hay es vida tranquila: si vas con prisa, se te queda corto; si bajas el ritmo, se disfruta mejor.

Qué ver en Bonilla de la Sierra

El recinto amurallado es la seña de identidad del pueblo. No esperes una muralla completa, sino lienzos sueltos y algunos cubos que dejan intuir por dónde iba el perímetro defensivo. El conjunto, con las casas apoyadas en los restos de la muralla, da una idea bastante clara de cómo fue la villa en sus mejores tiempos.

La Catedral de la Asunción, antigua colegiata, es el corazón monumental del municipio. Para un pueblo de este tamaño, el templo impone. Este edificio gótico del siglo XV recuerda que aquí hubo poder eclesiástico y dinero. La torre, que formaba parte del sistema defensivo, se integra con la estructura religiosa creando esa estampa que se te queda grabada cuando entras en el casco.

El Palacio Episcopal, junto a la catedral, completa el conjunto principal. No es un palacio ostentoso, sino una construcción de piedra granítica sobria, con aspecto casi de fortaleza más que de residencia cómoda. Conviene rodearlo con calma: algunos detalles se aprecian mejor desde los laterales que desde la fachada principal.

Merece la pena recorrer con calma el casco histórico, que se ve en poco rato pero se disfruta si no corres. Las casas tradicionales mezclan piedra y adobe, con balconadas de madera, escudos en algunas fachadas y portones anchos que guardan patios interiores donde aún se intuye la vida agrícola y ganadera. El entramado de calles es pequeño, así que no hace falta “perderse”: en media hora a paso tranquilo ya has pasado varias veces por los mismos puntos. Si te paras a mirar dinteles, herrajes y escudos, el paseo se alarga sin darte cuenta.

Desde diversos rincones del pueblo, las vistas hacia la sierra circundante son de los mejores “miradores” que vas a encontrar: campos de cultivo, pastos y, al fondo, las ondulaciones de la Sierra de Ávila. Al atardecer, cuando el granito se tiñe de tonos dorados y rosados, el conjunto gana mucho; es buen momento para un último paseo antes de marcharte.

Qué hacer

Los senderos de montaña que parten desde Bonilla permiten adentrarse en el entorno de la Sierra de Ávila sin grandes complicaciones. Hay pistas y caminos entre dehesas de robles y pastizales donde aún pasta el ganado. Más que rutas señalizadas al detalle, son caminos tradicionales: conviene llevar mapa, aplicación de senderismo o, directamente, preguntar a la gente del pueblo por los recorridos más habituales. No está de más calcular el tiempo con margen: las cuestas engañan y el viento corta cuando se levanta.

La fotografía de paisaje y arquitectura funciona bien aquí si te gustan los pueblos sobrios y las piedras viejas. La catedral, la plaza, las murallas y los perfiles de la sierra dan juego, sobre todo con nubes o cielos limpios después de la lluvia. Si vas a primeras horas de la mañana, te encontrarás el casco casi vacío y una luz mucho más agradecida.

Para quienes disfrutan del turismo cultural pausado, Bonilla encaja bien dentro de una ruta de día por la comarca junto con otros pueblos como El Barco de Ávila o Piedrahíta. Bonilla no da, por sí sola, para varios días, pero como parada central de una jornada más amplia tiene sentido. Se ve bien sin prisas en medio día, dejando la otra mitad para moverse por la zona.

La gastronomía serrana es la de interior frío: legumbres, patatas de la zona, carnes de vacuno y guisos de cuchara que se agradecen después de una mañana de paseo. En invierno y entre semana la oferta puede reducirse bastante, así que no está de más ir con algo previsto por si acaso.

En los alrededores, la observación de aves es entretenida si sabes qué buscar: especies ligadas a pastizales, cultivos y sierra baja se dejan ver con cierta facilidad, sobre todo a primeras horas del día y al final de la tarde.

Fiestas y tradiciones

Las fiestas patronales se celebran en agosto y concentran buena parte del calendario festivo del municipio. Es cuando el pueblo se llena de antiguos vecinos, los niños juegan en la plaza hasta tarde y hay más movimiento del habitual. Si te gusta ver el pueblo “en marcha”, es buen momento; si buscas silencio absoluto, quizá no tanto.

A mediados de septiembre suele celebrarse la fiesta en honor a la Virgen, con procesión y actos litúrgicos en la catedral que mantienen un hilo directo con el pasado religioso de la villa. Son celebraciones de escala pequeña, donde casi todo el mundo se conoce.

El ambiente en fiestas es muy familiar y cercano: más sensación de reunión de pueblo que de evento pensado para turistas. Aquí se nota rápido quién es de fuera y quién vuelve cada verano.

Lo que no te cuentan

Bonilla de la Sierra es un pueblo pequeño: el casco histórico se recorre con calma en una hora larga, dos si entras en la catedral y te paras a hacer fotos. No esperes una “ciudad medieval” extensa ni una lista infinita de monumentos; el interés está en el conjunto y en la atmósfera más que en acumular visitas.

Las fotos que circulan por internet suelen concentrarse en dos o tres ángulos (plaza, catedral, muralla). Son reales, pero dan una sensación de tamaño que luego no se corresponde con la escala del pueblo. No es un defecto, simplemente conviene ajustar la expectativa: es un lugar para detenerse, mirar y respirar, no para maratones culturales.

La oferta de servicios (bares, alojamiento, tiendas) es limitada y varía bastante según el día de la semana y la época. Si vas en invierno, entre semana o fuera de agosto, es prudente llevar algo de comida y comprobar antes dónde vas a dormir. Y si tu plan es llegar tarde y “ya veremos”, mejor pensarlo dos veces: aquí se cierra pronto y no hay muchas alternativas cerca.

Cuándo visitar Bonilla de la Sierra

La primavera y el otoño suelen ser las mejores épocas para pasear por el pueblo: temperaturas suaves, días más largos y campos verdes o con tonos ocres que acompañan bien al granito de las construcciones.

El verano, aunque concentra más gente, aquí es más llevadero que en la meseta baja gracias a la altitud. Las noches refrescan y se agradece chaqueta ligera. Es también cuando más vida hay en la calle.

El invierno puede ser duro: frío, heladas, niebla y algunas nevadas [VERIFICAR]. El paisaje con nieve tiene su atractivo, pero conviene ir bien abrigado, con calzado adecuado y el coche preparado para carreteras frías y, a veces, resbaladizas.

Si el día sale lluvioso o con viento, el paseo por el casco histórico se acorta, pero la catedral gana protagonismo y la sensación de recogimiento del pueblo se acentúa. No es mal sitio para resguardarse un rato, dar una vuelta corta y seguir ruta cuando aclare.

Si solo tienes…

Si solo tienes 1–2 horas

Te da tiempo de sobra para entrar por una de las antiguas puertas del recinto, cruzar la plaza, rodear la catedral y el palacio y hacer un par de calles laterales. A ritmo tranquilo, con alguna foto y una parada a mirar el horizonte, no necesitas más.

Si tienes el día entero

Lo más razonable es combinar Bonilla de la Sierra con otros pueblos de la comarca. Dedica la mañana al casco histórico, la catedral y un pequeño paseo por los alrededores, come por la zona y usa la tarde para acercarte a El Barco de Ávila, Piedrahíta u otros núcleos cercanos. El día cunde, pero conviene no encajar demasiadas paradas si quieres saborear un poco cada sitio.

Si vas con niños

El pueblo se recorre fácil, sin grandes cuestas, y la plaza y los alrededores de la muralla les suelen entretener. Eso sí, no hay demasiadas “atracciones” pensadas para ellos, más allá del propio espacio para correr y curiosear, así que es mejor plantearlo como una parada corta dentro de una excursión más amplia.

Datos de interés

Comunidad
Castilla y León
Comarca
Barco-Piedrahíta
Código INE
05038
Costa
No
Montaña
Temporada
verano

Habitabilidad y Servicios

Datos clave para vivir o teletrabajar

2024
Conectividad5G disponible
Vivienda~5€/m² alquiler · Asequible
Fuentes: INE, CNMC, Ministerio de Sanidad, AEMET

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