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Xuliu Pombar · CC0
Castilla y León · Cuna de Reinos

La Carrera

Municipio disperso en el valle del Tormes; famoso por la floración de sus cerezos en primavera

155 habitantes · INE 2025
1048m altitud

Por qué visitarlo

Montaña Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción Ruta de los cerezos en flor

Mejor época

primavera

Fiestas del Cristo (septiembre) septiembre

Qué ver y hacer
en La Carrera

Patrimonio

  • Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción
  • Ermita del Cristo

Actividades

  • Ruta de los cerezos en flor
  • Senderismo junto al Tormes

Fiestas y tradiciones

Fecha septiembre

Fiestas del Cristo (septiembre)

Las fiestas locales son el momento perfecto para vivir la autenticidad de La Carrera.

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sobre La Carrera

Municipio disperso en el valle del Tormes; famoso por la floración de sus cerezos en primavera

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En las estribaciones de la Sierra de Ávila, donde los valles se abren paso entre encinas y prados de montaña, La Carrera es uno de esos pueblos pequeños donde aún mandan el campo y el reloj de la iglesia. Este municipio de apenas 157 habitantes, situado a 1.048 metros de altitud en la comarca de Barco-Piedrahíta, mantiene bastante bien la forma de vida de la Castilla rural de interior. Aquí se viene más a bajar revoluciones que a tachar sitios de una lista.

Pasear por sus calles es volver a la España de los pueblos ganaderos. Las casas de piedra y adobe, con balconadas de madera sencillas y corrales anexos, no son decoración: siguen cumpliendo su función. Aquí el silencio se rompe con los tractores, el ganado, el viento y, de vez en cuando, el repicar de las campanas de su iglesia parroquial. No hay mucho más ruido, ni falta que le hace.

La Carrera encaja en lo que se ha dado en llamar España vaciada, pero para quien busca calma, campo y poco ruido, el vacío tiene su interés. No es un parque temático rural, es un pueblo pequeño que vive a su ritmo, donde lo más normal es echarse a andar por los caminos y ver cómo cambia la luz sobre las cumbres cercanas.

Qué ver en La Carrera

El patrimonio arquitectónico de La Carrera, aunque modesto, cuenta lo que fue la zona durante siglos: campo, ganado y economía muy ajustada. La iglesia parroquial preside el núcleo urbano con su fachada de piedra sobria, típica de la zona. Su torre campanario se divisa desde varios puntos del pueblo y, más que mirador formal, funciona como referencia visual cuando uno se mueve por los alrededores.

El verdadero interés está en la arquitectura popular. Las construcciones tradicionales de piedra granítica, con portones de madera y patios interiores, hablan de una vida organizada alrededor de cuadras, pajar y huerto. Conviene recorrer las calles sin prisa, fijándose en detalles que cuentan más que cualquier panel: las potras de herrar, los bebederos de piedra, las cruces de término medio escondidas en esquinas o cruces de caminos. Es un pueblo sencillo, pero quien tenga ojo para estos detalles se entretiene.

El entorno natural es el punto fuerte. Los alrededores del municipio son paisaje de dehesas y pastizales de montaña con robles y encinas dispersos. En primavera los prados se llenan de flores silvestres y se entiende bien por qué aquí la ganadería ha tenido tanto peso. Desde diversos puntos se obtienen vistas de la Sierra de Ávila y de los valles, con esa amplitud típica del interior castellano, donde el cielo ocupa casi tanto como la tierra.

Qué hacer

La Carrera funciona bien como base tranquila para senderismo y rutas a pie. Hay varios caminos tradicionales que conectan el pueblo con localidades vecinas, apropiados para caminatas de medio día. Son pistas y veredas que atraviesan dehesas, pequeños robledales y zonas de cultivo. Si se madruga o se camina en silencio, no es raro cruzarse con corzos, zorros o rapaces sobrevolando las laderas.

Quien practique cicloturismo encontrará en las carreteras secundarias de la comarca un terreno de continuos toboganes, sin puertos de alta montaña pero con desniveles que se notan en las piernas. El tráfico suele ser escaso y, a cambio del esfuerzo, se consiguen panorámicas amplias y la sensación de rodar por una España que muchos solo ven desde la autovía.

La gastronomía local sigue la lógica de la zona: producto y contundencia. Ternera avileña, embutidos caseros, patatas, legumbres y quesos artesanales marcan la pauta. En los pueblos cercanos se pueden probar platos como las judías del Barco, cocidos y carnes a la brasa, más pensados para quien viene con hambre que para quien busca florituras.

Para quien se interese por el turismo cultural, La Carrera no es un fin de trayecto, sino una buena pieza dentro del conjunto de la comarca, con otros pueblos alrededor que suman iglesias, plazas, cascos históricos y paisajes distintos. Tiene más sentido verlo como parte de una ruta tranquila por la zona que como destino único de varios días.

Fiestas y tradiciones

Como en la mayoría de los pueblos castellanos, las fiestas patronales concentran buena parte de la vida social. Aunque el invierno baja mucho la población, durante el verano el pueblo recupera vecinos que viven fuera y familiares que vuelven unos días. Las celebraciones suelen incluir misa, procesión, baile y comidas populares organizadas entre todos, más pensadas para el reencuentro que para el turismo.

En otoño, ligado al final de las cosechas, la comarca vive todavía algunas costumbres agrícolas y ganaderas. Sigue vigente en muchas casas la matanza del cerdo, una práctica que ya no se ve como antes pero que aún marca el calendario de muchas familias rurales.

Las festividades religiosas del calendario litúrgico, como la Semana Santa o el Corpus, aquí se viven en pequeño formato: pocas personas, pero implicadas. No hay grandes pasos ni recorridos espectaculares, sino una religiosidad discreta, mantenida por los vecinos que siguen cuidando las tradiciones.

Cuándo visitar La Carrera

  • Primavera: probablemente el momento más agradecido. Los prados están verdes, los ríos llevan agua y las temperaturas permiten caminar sin pasar calor.
  • Verano: quienes huyen del bochorno de la ciudad agradecen el frescor de la tarde y las noches más frías. Conviene traer algo de abrigo, incluso en agosto, porque refresca rápido en cuanto cae el sol.
  • Otoño: buena época para pasear entre colores ocres y ver la comarca en modo “trabajo terminado”. Días más cortos, pero luz muy limpia.
  • Invierno: frío, posibilidad de heladas y, algunos años, nieve. Menos vida en la calle, pero es cuando mejor se entiende cómo se organiza aquí la vida diaria.

Si llueve, el pueblo se recorre igual en poco tiempo, pero los caminos se embarran con facilidad. Mejor botas que zapatillas ligeras y algo de ropa de cambio en el coche.

Información práctica

Cómo llegar: Desde Ávila capital, a unos 70 kilómetros, se accede a La Carrera por la N-502 en dirección a Béjar y luego por carreteras comarcales que cruzan la sierra. El trayecto ronda la hora de coche, con algún tramo de curvas pero sin grandes complicaciones. Es muy recomendable vehículo propio, porque el transporte público es limitado y los horarios no siempre cuadran con una visita de día.

Consejos: Calzado cómodo y cerrado para caminar por pistas y senderos, y ropa de abrigo en cualquier época, porque la altitud se nota. En verano, gorra y agua si se va a caminar varias horas: las sombras no siempre abundan. Y una recomendación básica en estos pueblos: preguntar a los vecinos por caminos, fuentes y tiempos reales de las rutas; suelen acertar más que cualquier mapa.

Si solo tienes…

Si solo tienes 1–2 horas
Da una vuelta tranquila por el casco, acércate a la iglesia y sal por alguno de los caminos inmediatos al pueblo para asomarte al paisaje. Con eso te haces una idea bastante fiel de lo que es La Carrera.

Si tienes el día entero
La opción más lógica es combinar La Carrera con otros pueblos de la comarca y reservar aquí un rato para caminar por las pistas que salen del núcleo. Parar, comer en la zona y enlazar con otra localidad funciona mejor que intentar “rellenar” el día solo en el pueblo.

Lo que no te cuentan

La Carrera es un pueblo muy pequeño y se recorre rápido: en una hora habrás visto el núcleo urbano con calma. El resto del interés está en los alrededores y en usarlo como base tranquila para explorar la comarca.

Las fotos que circulan suelen centrarse en paisajes abiertos y cielos limpios. Son reales, pero no esperes un casco histórico monumental ni una lista larga de monumentos. Aquí el valor está en el ritmo lento, el campo cercano y la sensación de pueblo vivo pero discreto, más para parar, pasear un rato y seguir ruta, o para quedarse dos o tres días si lo que se busca es precisamente eso: poca cosa “que hacer” y mucho tiempo para estar.

Datos de interés

Comunidad
Castilla y León
Comarca
Barco-Piedrahíta
Código INE
05051
Costa
No
Montaña
Temporada
primavera

Habitabilidad y Servicios

Datos clave para vivir o teletrabajar

2024
Conectividad5G disponible
SaludHospital a 19 km
EducaciónInstituto y colegio
Vivienda~5€/m² alquiler · Asequible
CostaPlaya cercana
Fuentes: INE, CNMC, Ministerio de Sanidad, AEMET

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