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sobre Navadijos
Pueblo de alta montaña cerca de la plataforma de Gredos; arquitectura de piedra y piornales
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A más de 1.500 metros de altitud, en el corazón de la comarca del Barco-Piedrahíta, está Navadijos, una aldea abulense que vive a otro ritmo. Con menos de cuarenta habitantes censados, este diminuto enclave de la Sierra de Gredos resume bastante bien lo que es el mundo rural castellano de alta montaña: casas de piedra y madera, calles estrechas y un silencio que no es de postal, sino de los de verdad, roto por el viento, el ganado y las campanas de la iglesia.
El paisaje que rodea Navadijos es de una belleza austera y muy limpia. Robledales, prados de montaña y arroyos cristalinos forman un entorno donde se nota que aquí nunca ha habido prisas por construir más de la cuenta. Es un sitio para quien quiere desconectar del ruido urbano y está dispuesto a asumir que aquí “no hacer nada” también es un plan.
Llegar hasta aquí ya forma parte del viaje: carreteras comarcales que serpentean entre valles y puertos de montaña, con vistas panorámicas que compensan sobradamente cada curva del camino. Navadijos no es un lugar de paso, sino un sitio al que se viene a propósito, a respirar hondo y a probar cómo suena el silencio de la alta montaña abulense.
Qué ver en Navadijos
El patrimonio arquitectónico de Navadijos responde a la tradición constructiva serrana, con edificaciones de piedra de granito y pizarra que se integran bien en el entorno. La iglesia parroquial, dedicada a San Pedro, preside el pequeño núcleo urbano con su arquitectura sencilla pero sólida, testimonio de la fe y el esfuerzo de generaciones de serranos que han vivido aquí con inviernos largos y veranos cortos.
Pero el auténtico tesoro de Navadijos es su entorno natural. Los prados de alta montaña que rodean la aldea cambian de aspecto con cada estación: verdes intensos y flores en primavera, hierba alta en verano y tonos apagados pero muy fotogénicos en otoño. Los robledales cercanos son especialmente agradables en esa época, cuando el paisaje se tiñe de ocres y dorados y el suelo cruje bajo las botas.
A pocos kilómetros se puede acceder a varios miradores naturales desde donde contemplar las cumbres de Gredos y los valles circundantes. La arquitectura tradicional del pueblo, con sus corredores de madera, patios empedrados y algún hórreo suelto, merece un paseo tranquilo entre sus calles para apreciar cómo se construía pensando en el frío, la nieve y la vida ganadera, más que en la foto de Instagram.
Qué hacer
Navadijos es territorio de senderistas. Desde el pueblo parten diversas rutas de montaña de diferente dificultad que permiten explorar los valles y cumbres cercanas. Una de las más interesantes recorre los robledales hasta alcanzar zonas de pasto donde todavía se practica la ganadería extensiva tradicional. No son rutas “para la foto rápida”: hay cuestas, piedra suelta y cambios de tiempo bruscos según el día, así que conviene llevar buen calzado, agua y algo de ropa de abrigo incluso con cielo azul.
Para los amantes de la observación de fauna, la zona es hábitat de cabras montesas, águilas reales y otras especies de montaña. El amanecer y el atardecer suelen ser los mejores momentos para avistar animales en los prados cercanos, siempre en silencio y a distancia, sin salirse de los caminos ni andar persiguiendo bichos por el monte.
La gastronomía serrana es otro de los atractivos, aunque aquí arriba no hay bares ni restaurantes, así que toca bajar a los pueblos mayores de la comarca para sentarse a la mesa. En la zona se comen platos contundentes como el cochinillo, las judías del Barco de Ávila con denominación de origen, o las típicas patatas revolconas. Los productos de la huerta y la carne de ternera de Ávila son la base de una cocina sencilla pero sabrosa, muy de “poca floritura y mucho pan para mojar”.
En invierno, cuando la nieve cubre los prados y tejados, Navadijos adquiere un aspecto casi alpino. Es entonces cuando los paseos con raquetas de nieve o simplemente dar una vuelta corta por los alrededores con buenas botas se convierten en el plan del día. Con nevadas fuertes, más que hacer actividades, lo razonable es limitarse a disfrutar del paisaje, no arriesgar en pistas heladas y tener muy claro cómo y cuándo vas a bajar después.
Fiestas y tradiciones
Como muchas aldeas de montaña, Navadijos mantiene vivas algunas tradiciones. Las fiestas patronales en honor a San Pedro se celebran a finales de junio, con misa solemne, comida popular y baile. Es uno de los momentos del año en que la población se multiplica y el pueblo cambia de cara: coches donde normalmente no hay nadie, niños corriendo por calles que el resto del año están vacías y conversaciones que se alargan hasta la noche.
En agosto, coincidiendo con las vacaciones estivales, suele haber alguna celebración estival que congrega a vecinos y visitantes en torno a la tradición y la convivencia. Aunque modestas en formato, estas fiestas sirven para ver cómo se organiza un pueblo pequeño cuando la plaza vuelve a llenarse de gente y las casas cerradas el resto del año se abren de golpe.
Información práctica
Cómo llegar
Desde Ávila capital (unos 80 kilómetros), se toma la N-502 en dirección a Piedrahíta y posteriormente carreteras comarcales que atraviesan la comarca. El acceso final se realiza por carreteras de montaña en buen estado, pero estrechas y con curvas. Desde Salamanca, la distancia es similar, pasando por Béjar. Es imprescindible vehículo propio, ya que no existe transporte público regular, y conviene no apurar con el combustible porque aquí arriba no hay gasolineras.
Mejor época
La primavera (mayo-junio) y el otoño (septiembre-octubre) suelen ofrecer temperaturas agradables y paisajes muy agradecidos para caminar y hacer fotos. El verano es fresco a esta altitud, buena escapada cuando en la meseta aprieta el calor y lo único que quieres es dormir con manta. El invierno tiene su aquel, pero requiere precaución con las nevadas y llevar cadenas o neumáticos adecuados; a veces lo que en la llanura es lluvia, aquí arriba es hielo.
Consejos
Navadijos no cuenta con servicios comerciales, por lo que conviene aprovisionarse en Piedrahíta o El Barco de Ávila antes de subir. El alojamiento más cercano se encuentra en localidades mayores de la comarca. Lleva ropa de abrigo incluso en verano, ya que las noches son frescas a 1.520 metros de altitud y el aire se nota. Y, sobre todo, ajusta expectativas: es un pueblo muy pequeño, de esos que se recorren en un rato, así que lo interesante está en caminar sus alrededores y aceptar el ritmo lento del lugar.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
Pasea sin prisa por el núcleo, acércate a la iglesia, asómate a los alrededores para ver los prados y los muros de piedra y tómate tu tiempo para observar el paisaje. No da para grandes planes, pero sí para un respiro auténtico de carretera y para hacerte una idea de cómo es vivir en un pueblo de alta montaña de menos de cincuenta habitantes.
Si tienes el día entero
Combina una ruta de senderismo por los robledales o los pastos de alta montaña con una pausa en algún pueblo cercano para comer. Navadijos encaja bien como “campo base” para caminar por Gredos oriental y luego bajar a la comarca a reponer fuerzas, siempre que tengas claro que aquí arriba solo vas a encontrar casas, prados y silencio.
Lo que no te cuentan
Navadijos se ve rápido. No esperes un casco histórico grande, ni una lista larga de monumentos, ni cafés con terraza. Es un pueblo mínimo, pensado más para estar que para hacer. Las fotos en internet pueden dar sensación de algo más grande de lo que es: cuatro calles, unas cuantas casas bien conservadas y poco más. El verdadero valor está en el entorno y en la sensación de aislamiento relativo que se tiene al llegar hasta aquí. Si eso es lo que buscas, encaja; si quieres mucha actividad, tapeo y varias visitas culturales en el mismo día, mejor combinarlo con otras paradas en la zona.