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sobre Navaescurial
Pequeña localidad serrana; destaca por su tranquilidad y las vistas a la sierra de Villafranca
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Hay pueblos que no aparecen en ninguna conversación hasta que alguien te dice: “pásate por allí si vas por la zona”. Navaescurial es uno de esos. Un sitio pequeño de verdad —54 vecinos en el padrón— escondido en la comarca de Barco‑Piedrahíta, en Ávila, donde el ruido más habitual suelen ser los cencerros de las vacas o algún coche que pasa muy de vez en cuando.
Llegar hasta Navaescurial ya te coloca en situación. Las carreteras secundarias van perdiendo tráfico según te acercas y acabas entrando en un núcleo donde todo funciona a otro ritmo. Casas con muros gruesos y tejados de teja árabe, calles que suben y bajan sin demasiada lógica y un paisaje de prados y monte bajo que cambia bastante entre invierno y verano.
No es un pueblo preparado para recibir visitantes en masa ni lo pretende. Más bien es de esos sitios donde uno se da una vuelta tranquila, mira alrededor y entiende que aquí la vida sigue organizada alrededor del campo y el ganado, no de los fines de semana turísticos.
Lo que vas a ver al pasear por Navaescurial
El casco urbano es pequeño y se recorre en poco tiempo, pero conviene fijarse en cómo están hechas las casas. Muros gruesos, ventanas pequeñas y muchas viviendas que todavía conservan cuadras o espacios para el ganado en la parte baja. No es estética rural buscada: es pura adaptación al frío y al trabajo diario.
La iglesia parroquial está en una zona central del pueblo y es fácil localizarla por su espadaña de piedra. No es grande ni especialmente elaborada, más bien lo contrario. Pero sirve para entender el tamaño del lugar y cómo estos edificios funcionaban como punto de encuentro en pueblos tan pequeños.
Al caminar por las calles se ve bien la estructura del pueblo: patios interiores, portones grandes para entrar con carros o tractores y alguna fachada que mezcla piedra con adobe. No todo está restaurado ni falta que hace; parte del interés de Navaescurial es que sigue siendo un pueblo vivido, no una postal rehecha.
El paisaje alrededor
Si algo da sentido a acercarse hasta Navaescurial es el paisaje de la sierra que lo rodea. Los alrededores son una mezcla de prados de montaña, robles dispersos y zonas de monte bajo donde el terreno empieza a ondular hacia la Sierra de Ávila.
En días despejados, hacia el sur suele asomar la silueta de Gredos al fondo. No está justo al lado, pero se reconoce bien cuando el cielo está limpio, sobre todo en invierno cuando las cumbres aparecen nevadas.
Según la época del año cambia bastante el aspecto: primavera muy verde, verano más seco y otoño con tonos más oscuros en los robledales. Es ese tipo de campo abierto propio del norte de Ávila, sin grandes aspavientos pero con sensación amplia.
Caminar por los caminos del entorno
Desde el propio pueblo salen caminos rurales que comunican con fincas, prados y otros núcleos cercanos. Son los caminos de toda la vida: pistas de tierra, tramos entre muros bajos y senderos que se usan para mover ganado o acceder a parcelas.
No esperes señalización ni paneles explicativos. Si te gusta caminar, lo mejor es llevar mapa o GPS y tomárselo como un paseo por caminos agrícolas más que como una ruta marcada.
Si vas despacio y sin mucho ruido, no es raro ver alguna rapaz sobrevolando los prados o corzos cruzando hacia zonas de matorral. Aquí la fauna aparece cuando menos te lo esperas y desaparece igual rápido.
Comer y organizar la visita
Navaescurial es muy pequeño y no tiene bares ni restaurantes. Lo habitual es venir ya comido o llevar algo para picar y luego acercarse a pueblos más grandes si apetece sentarse a una mesa.
Por esta comarca se encuentran platos bastante contundentes: carne de vacuno, guisos tradicionales con legumbres cultivadas cerca del Tormes. Comida serrana para días fríos.
En invierno cambia bastante el ambiente. La nieve aparece algunos años —no todos—y los caminos pueden ponerse resbaladizos; conviene mirar cómo está el tiempo antes ir hacia arriba.
Si solo tienes…
Una hora o dos
Aparca cerca del pueblo echa un vistazo andando por sus calles principales. Acércate a ver la iglesia desde fuera observa cómo están construidas las casas antiguas. Asómate al final del núcleo para ver cómo terminan los prados. En poco tiempo tienes una idea clara cómo funciona este lugar tan pequeño.
Más tiempo
Puede salir por alguno esos caminos rurales partir desde mismo núcleo. Caminar sin prisa hacia ningún sitio concreto basta alejarse unos metros sentarse algún muro bajo simplemente mirar alrededor durante rato. Navaescural no requiere planes complicados ni grandes visitas programadas; llega date vuelta tranquila vete habiendo visto pueblo sigue funcionando siempre manera zona donde muchos otros han cambiado mucho pocos años eso ya tiene valor suficiente