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sobre Navalonguilla
Municipio de Gredos con acceso a lagunas glaciares; paraíso para montañeros
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A 1.185 metros de altitud, en plena comarca de Barco-Piedrahíta, Navalonguilla es uno de esos pueblos serranos donde las cosas todavía van despacio. Este pequeño pueblo abulense de unos 180 habitantes se asienta en la Sierra de Gredos, rodeado de robledales, prados de montaña y arroyos que bajan desde las cumbres. Es un sitio tranquilo, de vida rural de verdad, no un decorado.
El paisaje que rodea Navalonguilla es puro carácter serrano: casas de piedra y madera, calles estrechas que suben y bajan, y el sonido del agua casi todo el año. Aquí no hay grandes monumentos ni reclamos para autobuses de turistas, pero sí un pueblo que sigue funcionando a su ritmo, con ganadería, huertos y vecinos que se conocen todos.
La naturaleza y la calma mandan. Esto es para quien disfruta de lo sencillo: caminar un rato por las afueras, sentarse en la plaza a ver pasar la tarde o levantar la vista de noche y ver el cielo como ya no se ve en casi ningún sitio.
Qué ver en Navalonguilla
El núcleo urbano de Navalonguilla conserva esa arquitectura tradicional serrana que caracteriza a los pueblos de Gredos. Las construcciones de piedra granítica, con balconadas de madera y tejados de teja árabe, se adaptan bien al clima duro de la zona. Un paseo corto por sus calles basta para hacerse una idea del tipo de vida que ha habido aquí: casas de labor, corrales, pajares y algunas viviendas rehabilitadas con más acierto que otras. El pueblo se ve rápido; en media hora larga lo has recorrido con calma.
La iglesia parroquial es el principal referente patrimonial del pueblo, con su sólida construcción en piedra que ha aguantado bien los inviernos. El templo preside la plaza, que es donde suele concentrarse la poca vida social que hay, sobre todo en verano y fines de semana.
Pero lo más interesante de Navalonguilla empieza justo después de las últimas casas. Los alrededores del pueblo son prados, fincas cercadas, robledales y laderas que suben hacia Gredos. Los arroyos forman pequeñas cascadas y pozas naturales que se agradecen en verano, sobre todo cuando baja bien el agua tras la nieve. En los días claros, las vistas hacia las cumbres son muy fotogénicas, especialmente a primera hora de la mañana o al atardecer.
Qué hacer
Navalonguilla tiene sentido si te gusta caminar. Desde el pueblo salen pistas y senderos que permiten explorar valles, bosques de robles y zonas más altas de la sierra. Hay desde paseos suaves, siguiendo el curso de los arroyos o por los caminos ganaderos, hasta rutas más largas y exigentes hacia los puertos y cotas altas. Conviene informarse bien en el pueblo sobre estado de caminos, nieve y accesos, porque en Gredos el tiempo cambia rápido.
La observación de fauna es otra opción, pero conviene ser realista: no es un zoo. La zona es hábitat de cabras montesas, ciervos, jabalíes y rapaces como buitres y águilas. Con suerte, silencio y madrugando algo, se puede ver movimiento, sobre todo fuera de los meses más calurosos.
Para quien va con cámara, Navalonguilla funciona bien si buscas paisaje de montaña sin masificación: nieblas en el valle, tormentas de verano, robledales con luz baja, nieve en invierno… Eso sí, muchas de esas fotos que se ven por internet suelen estar tomadas en rutas algo alejadas del propio casco urbano; no esperes esas estampas a dos minutos de la plaza.
La gastronomía local sigue la línea de la comarca: platos contundentes y producto de cercanía. Carnes de ternera avileña, embutidos, judías del Barco y quesos de la zona son lo más habitual. Entre las recetas tradicionales, hornazo, callos o patatas revolconas. Mejor no llegar con la idea de “muchas opciones donde elegir”: el pueblo es pequeño y conviene adaptarse a lo que haya según el día y la época.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Navalonguilla se parece al de muchos pueblos de Gredos. Las fiestas patronales se celebran generalmente en verano, normalmente en agosto, cuando vuelven los que viven fuera. Durante esos días el ambiente cambia por completo: más ruido, más gente en los bares, verbenas y actividades que rompen la rutina tranquila del resto del año.
En invierno, las celebraciones navideñas tienen otro tono: frío, posibles nevadas y vida muy centrada en las casas. Las tradiciones ganaderas siguen marcando el año, aunque ya a menor escala: subidas a los puertos de montaña en primavera y bajadas en otoño, con movimiento de ganado por los caminos y un paisaje más “vivo” que en otras épocas.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Ávila capital, hay que recorrer aproximadamente 75 kilómetros en dirección suroeste. La ruta más habitual pasa por Piedrahíta, tomando después la carretera que atraviesa la comarca de Barco-Piedrahíta hasta Navalonguilla. El trayecto ronda la hora y media. La carretera está en condiciones aceptables, pero en invierno conviene consultar el estado de la vía por posibles nevadas o placas de hielo.
Consejos prácticos: Lleva calzado cómodo y con buen agarre si vas a salir del pueblo. En invierno, ropa de abrigo de verdad, no solo un forro fino, y cadenas si dan nieve. No hay grandes superficies comerciales ni demasiados servicios, así que es buena idea hacer compra en Piedrahíta o El Barco de Ávila. El alojamiento en la zona suele ser en casas rurales y segundas residencias; mejor reservar con tiempo en puentes, Semana Santa, verano y fechas de nieve.
Cuándo visitar Navalonguilla
- Primavera: Quizá la estación que mejor le sienta al pueblo. Prados verdes, agua en los arroyos y temperaturas agradables para caminar. Eso sí, puede llover y el suelo se embarra fácil.
- Verano: Días largos y noches frescas para dormir, algo que se agradece. Buen momento para senderismo, pero el sol aprieta en las horas centrales y es fácil quemarse a esta altitud.
- Otoño: Los robledales y el monte ganan en color, y hay menos gente que en verano. Días más cortos y primeras heladas; conviene ir con algo de margen de ropa.
- Invierno: Frío serio, alguna nevada y ambiente muy tranquilo. Es buena época si buscas montaña nevada, pero hay que estar dispuesto a aguantar bajas temperaturas y posibles limitaciones en carretera.
Errores típicos
- Pensar que hay “mucho pueblo” para ver: Navalonguilla se recorre rápido. Lo interesante está en el entorno, no en encadenar monumentos.
- Confiarse con el tiempo de montaña: En Gredos el cielo se tapa en media hora. Lleva siempre algo de abrigo y margen de agua y comida si sales a caminar.
- Subestimar las distancias: Lo que en el mapa parece un paseo puede implicar cuestas, pistas pedregosas y más tiempo del previsto. Pregunta a la gente del pueblo antes de meterte en rutas largas.
Si solo tienes…
- 1–2 horas: Paseo tranquilo por el casco, acercarte a las afueras para ver el valle y el entorno ganadero, y sentarte un rato en la plaza a observar el ritmo del pueblo.
- El día entero: Combínalo con una ruta a pie por alguno de los valles cercanos, comida tranquila y, si te organizas bien, una parada en otro pueblo de la comarca para completar la jornada.