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sobre Navalperal de Tormes
En el corazón de Gredos norte; acceso a las Cinco Lagunas y circo glaciar
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En las estribaciones occidentales de la Sierra de Gredos, donde los pinares se mezclan con praderas de altura, Navalperal de Tormes es, básicamente, un puñado de casas de piedra bien plantadas frente a la montaña. Esta aldea abulense de poco más de 70 habitantes se asienta a unos 1.300 metros de altitud y es, más que un “destino turístico”, un lugar tranquilo al que venir a quedarse quieto, mirar alrededor y escuchar el río.
El municipio pertenece a la comarca de Barco-Piedrahíta, territorio de ganaderos y pastores donde el tiempo discurre a otro ritmo (y no es una frase hecha: aquí las cosas cierran cuando se acaba el trabajo, no cuando lo dice un cartel). Sus casas de arquitectura tradicional serrana, de granito y pizarra, se agrupan en torno a calles estrechas que invitan al paseo sin prisas. El verdadero lujo es despertar con el sonido del río Tormes, que nace en estas montañas, y ver cómo cae la tarde sobre las cumbres de Gredos.
Navalperal de Tormes es un sitio para quien quiere poca gente, mucho cielo y montaña de verdad. Más escapada tranquila que pueblo “de ver cosas”.
Qué ver en Navalperal de Tormes
El patrimonio de Navalperal de Tormes es modesto pero reconocible para cualquiera que conozca los pueblos de Gredos: la iglesia parroquial preside el núcleo urbano, un templo sencillo que refleja la sobriedad arquitectónica serrana y que, más que para hacerse fotos, sirve como punto de referencia y de encuentro del pueblo.
El auténtico interés está en el entorno natural. Navalperal se encuentra en un buen enclave junto al río Tormes, en su tramo alto, donde el agua baja clara entre bolos de granito. Los alrededores están salpicados de praderas de montaña, robledales y pinares que se disfrutan caminando: primavera muy verde, otoño de colores fuertes y veranos con sombra agradecida.
La arquitectura popular merece una mirada atenta: casas de dos plantas con muros de mampostería, portones de madera maciza y corredores típicos serranos. Pasear por sus calles es como abrir un álbum de fotos de la España rural de siempre, pero con ropa tendida, coches y perros: aquí no hay decorado, hay vida.
Desde el pueblo se ven buenas panorámicas de las cumbres de Gredos, con perfiles que cambian según la luz y la estación. No son miradores preparados, son vistas de las de asomarse a una esquina y quedarse un rato.
Qué hacer
Navalperal de Tormes es terreno claro para el senderismo y el contacto directo con la naturaleza. Desde el pueblo parten diversas rutas que permiten adentrarse en la Sierra de Gredos, tanto de baja dificultad, más de pasear en familia y arrimar al río, como ascensiones más largas y serias para montañeros con experiencia. Conviene informarse bien antes de salir y no subestimar desniveles ni cambios bruscos de tiempo: aquí el día puede amanecer azul y cerrarse de nubes en un par de horas.
La pesca de trucha en el Tormes es otra actividad tradicional, especialmente apreciada por quienes buscan tramos tranquilos y bien conservados. Las aguas limpias y frías de este tramo alto del río mantienen poblaciones de trucha autóctona, pero hay que comprobar normativa, vedas y permisos actualizados [VERIFICAR].
En cuanto a la gastronomía, la zona es tierra de productos serranos con carácter: carnes de vacuno de la IGP Carne de Ávila, cabrito, judías del Barco, patatas revolconas y embutidos artesanales mandan en las mesas de la comarca. Navalperal, por su tamaño, suele tener opciones muy limitadas, así que lo más práctico es contar con las localidades cercanas como El Barco de Ávila o Hoyos del Espino para comer fuera o hacer compra algo más seria.
Quien disfrute con la fotografía de naturaleza aquí tiene trabajo: montañas al fondo, el Tormes a distintas luces del día y una arquitectura popular muy fotogénica si se camina sin prisa por las calles. Si madrugas o te quedas al atardecer, las sombras sobre Gredos dan juego, incluso desde la misma carretera.
Fiestas y tradiciones
Como muchos pueblos pequeños de la sierra, Navalperal de Tormes concentra buena parte de su vida social en el verano, cuando vuelve la gente que vive fuera el resto del año. Las fiestas patronales suelen celebrarse en agosto, con verbenas, procesiones y comidas populares que juntan a vecinos y allegados. Nada grandilocuente, pero muy de casa.
La Semana Santa se vive de forma sencilla y recogida, con actos religiosos acordes al tamaño del pueblo y al carácter de la zona.
En el calendario festivo de la comarca existe también la celebración del Día de la Trashumancia en otoño, que recuerda la antigua tradición ganadera que durante siglos marcó estas tierras. No siempre coincide con el mismo fin de semana y conviene comprobar fechas y lugar concreto cada año [VERIFICAR].
Información práctica
Cómo llegar: Desde Ávila capital, se toma la N-502 en dirección a Piedrahíta y se continúa después por carreteras comarcales hacia El Barco de Ávila. Desde allí, carreteras locales conducen hasta Navalperal de Tormes. El trayecto total desde Ávila ronda los 90 kilómetros, pero la última parte es de curvas, así que no se hace tan rápido como parece en el mapa y conviene no apurar horarios. También se puede acceder desde Salamanca a través de Béjar y la carretera de la sierra.
Consejos prácticos:
Dado el pequeño tamaño del pueblo, conviene planificar el alojamiento en localidades cercanas como El Barco de Ávila, Hoyos del Espino o Piedrahíta, que cuentan con mayor oferta de casas rurales y hostales. Es recomendable llevar calzado cómodo para caminar, algo de abrigo todo el año (las noches refrescan incluso en verano) y, si se va a hacer montaña, material adecuado y previsión de cambios de tiempo. No des por hecho que habrá siempre cobertura móvil buena ni tiendas abiertas a cualquier hora.
Cuándo visitar Navalperal de Tormes
- Primavera: quizá el mejor momento si buscas verde, agua en el río y temperaturas suaves. Eso sí, puede llover varios días seguidos y el suelo se embarra en los senderos.
- Verano: refugio razonable contra el calor de la meseta. Días largos, noches frescas y algo más de ambiente en el pueblo. También más coches y más gente en las orillas del río.
- Otoño: muy atractivo por los colores de los bosques y la luz más baja. Buen momento para andar, siempre que no te importe algo de frío a primera y última hora y alguna nevada temprana si se da el año.
- Invierno: puede ser duro, con heladas y nevadas. El paisaje gana, pero las carreteras se complican y hay que venir con coche preparado y margen de tiempo por si toca pisar nieve o hielo.
Lo que no te cuentan
Navalperal de Tormes es pequeño, y se recorre en poco rato. Si vienes pensando en un “casco histórico” con muchas cosas que visitar te vas a quedar corto. Aquí el plan no es ir de monumento en monumento, sino usar el pueblo como base tranquila para patear la sierra y el río, o simplemente bajar al Tormes y dejar pasar la tarde.
Las fotos que circulan por internet suelen centrarse en panorámicas de Gredos y del Tormes. Son reales, pero están tomadas muchas veces a primera hora, con buena luz y en primavera u otoño. En verano, a mediodía, el paisaje es otro: más seco, más duro y con menos postal, pero igual de auténtico. Si lo que buscas es “verde de anuncio”, el calendario importa.
También conviene saber que fuera de verano y festivos el pueblo puede estar muy tranquilo. Eso tiene su encanto, pero significa menos servicios abiertos y más autosuficiencia.
Errores típicos
- Pensar que es un “pueblo turístico” al uso: Navalperal es más una aldea de montaña habitada que un destino con servicios. Ven con todo lo que necesites básico (efectivo, gasolina, algo de comida) ya resuelto.
- Calcular los tiempos solo por los kilómetros: las carreteras finales son de montaña, con curvas y ganado a veces en la calzada. Si tienes que enlazar con otra visita ese mismo día, deja margen.
- Subestimar la montaña: muchas rutas empiezan fáciles y se van haciendo serias. Lleva mapa o track, mira la previsión, y si no dominas bien la zona, no improvises en días de niebla o calor fuerte.
- Confiar en encontrar siempre dónde comer: entre semana y fuera de temporada, la oferta es mínima. Mejor traer algo de comida y no depender de que haya un bar abierto “porque lo pone en internet”.