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sobre Navarredonda de Gredos
Capital turística de Gredos norte; alberga el Parador Nacional y es base para excursiones
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A 1.523 metros de altitud, en pleno corazón de la Sierra de Gredos, se encuentra Navarredonda de Gredos, una pequeña aldea abulense que concentra bastante bien lo que es vivir en la montaña en Castilla y León. Con apenas 451 habitantes, este enclave de la comarca de Barco-Piedrahíta se ha convertido en un lugar muy frecuente para quienes buscan naturaleza en estado puro, aire limpio y la tranquilidad de la alta montaña… siempre que el tiempo acompañe y se venga con ropa y ritmo de sierra, no de ciudad.
El municipio se extiende por un territorio privilegiado, rodeado de pinares y con las cumbres de Gredos como telón de fondo permanente. Aquí el tiempo va más despacio, marcado por las estaciones y por una forma de vida ligada desde siempre a la montaña. Sus calles conservan la arquitectura tradicional serrana, con casas de piedra y balcones de madera que hablan de una historia vinculada a la ganadería y al aprovechamiento del entorno natural. El casco urbano es pequeño: se recorre sin prisa en menos de una hora, otra cosa es lo que se tarda en salir al monte.
Navarredonda es, además, uno de los puntos de acceso habituales al Parque Regional de la Sierra de Gredos, lo que la convierte en buen campamento base para quienes desean explorar estos macizos montañosos. Su ubicación, a pie de sierra, permite salir andando a pasear por los pinares o subir en coche unos kilómetros para entrar ya en plena alta montaña. Conviene entender Navarredonda más como “puerta de entrada” a Gredos que como destino monumental en sí mismo.
¿Qué ver en Navarredonda de Gredos?
El patrimonio de Navarredonda se entiende siempre con el paisaje alrededor. La Iglesia de San Pedro Apóstol, situada en el centro del pueblo, es el principal monumento religioso del municipio. Esta construcción, aunque de aspecto sencillo, refleja la arquitectura religiosa serrana y sigue siendo punto de encuentro de la comunidad, más allá de lo puramente litúrgico. Si pasas entre semana, lo normal es encontrarla cerrada fuera de horario de culto.
Pero el gran atractivo de Navarredonda es su naturaleza. El municipio forma parte del Parque Regional de la Sierra de Gredos y se asoma a paisajes de bosques de pino silvestre y albar, gargantas de aguas claras y praderas de altura donde pastan las cabras y el ganado. Desde el pueblo parten numerosas rutas, no todas señalizadas con mimo, que permiten adentrarse en estos ecosistemas. Si no conoces la zona, es mejor apoyarse en mapas actualizados o tracks fiables, porque algunas sendas tradicionales se pierden entre fincas y cortafuegos.
El Puerto de Villatoro, a escasos kilómetros del núcleo urbano, permite una buena panorámica sobre la vertiente norte de Gredos. En invierno, esta zona se cubre de nieve y, aunque no hay grandes infraestructuras de esquí, el paisaje tiene su interés para quien busca silencio y carreteras secundarias. Eso sí, con nieve los tiempos de desplazamiento se alargan y el puerto puede estar delicado.
Los pinares que rodean Navarredonda se prestan a paseos tranquilos, especialmente en otoño, cuando el sotobosque cambia de color y el aire huele a resina y tierra húmeda. La fauna del entorno incluye cabras montesas, águilas reales y, con algo de suerte y paciencia, algún buitre negro. No esperes ver fauna “a la carta”: la montaña marca el ritmo, y a veces toca conformarse con huellas, excrementos y siluetas lejanas.
Qué hacer
Navarredonda es territorio de senderismo y montañismo casi todo el año. Desde aquí se accede con facilidad a las rutas hacia las lagunas glaciares de Gredos, incluyendo los accesos a la Laguna Grande. Una de las excursiones más conocidas es la que conduce a la Plataforma de Gredos, punto de partida para ascensiones más exigentes como la del pico Almanzor, el techo del Sistema Central con sus 2.592 metros. Conviene recordar que, desde el pueblo hasta la Plataforma, hay un buen rato de coche y que en días señalados el aparcamiento se llena pronto; si quieres caminar sin agobios, plantéate madrugar.
Para quienes prefieren caminos más llevaderos, las rutas por los pinares ofrecen paseos de dificultad baja a media, adecuados para ir en familia sin prisas. Las gargantas cercanas guardan pozas y pequeñas cascadas, muy agradecidas en los meses de verano, aunque el agua suele estar fría incluso en agosto. No son piscinas naturales urbanizadas: aquí hay piedras, corrientes y zonas resbaladizas, así que chanclas y flotadores mejor dejarlos para otro sitio.
En invierno, el paisaje nevado cambia por completo la forma de moverse. Las raquetas de nieve permiten explorar el entorno invernal de forma relativamente segura si se conoce la zona y se respetan las condiciones meteorológicas, mientras que los más experimentados pueden practicar esquí de montaña en laderas cercanas, siempre con material y previsión adecuados. Si es tu primera vez en nieve de montaña, compensa quedarse en itinerarios sencillos y no perseguir cumbres.
La gastronomía local tiene raíces serranas: carnes de vacuno de Ávila, cabrito y trucha de río son habituales. Las judías del Barco de Ávila, con denominación de calidad, protagonizan muchos platos tradicionales. No faltan las patatas revolconas, el hornazo y dulces típicos de la provincia que suelen aparecer en fiestas y fines de semana. Las raciones suelen ser generosas; si pretendes subir luego a la Plataforma, mejor comer ligero y dejar el homenaje para la tarde.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Navarredonda mantiene vivas tradiciones de años. Las fiestas patronales en honor a San Pedro Apóstol se celebran en torno al 29 de junio, con procesiones, actos religiosos y actividades populares que reúnen a vecinos y a quienes vuelven al pueblo en esas fechas.
En agosto, el pueblo se anima con las fiestas de verano, momento en que muchos antiguos residentes regresan para el encuentro anual. Durante estos días suele haber actividades tradicionales, verbenas y algún evento deportivo o cultural, según el año [VERIFICAR]. Es cuando más movimiento hay en las calles y cuando es más complicado encontrar alojamiento de un día para otro.
La Semana Santa también tiene su celebración en el pueblo, con procesiones que recorren las calles principales y recuperan un ambiente más recogido, típico de la sierra.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Ávila capital, la distancia es de aproximadamente 75 kilómetros por la N-502 y posteriormente la AV-941, un trayecto de algo más de una hora que atraviesa paisajes de media montaña. Desde Madrid, se puede llegar en unas dos horas por la A-6 y posteriormente por carreteras comarcales. Conviene tener en cuenta que los últimos kilómetros son de carretera de curvas y que, en días de niebla o nieve, se baja el ritmo quieras o no.
Consejos prácticos:
Dada la altitud, las temperaturas pueden ser frescas incluso en verano por la noche. Es recomendable llevar alguna capa de abrigo en cualquier época. Para rutas de montaña, calzado adecuado, algo de ropa extra y agua no sobran nunca; las distancias engañan y el sol de altura castiga más de lo que parece. El pueblo cuenta con servicios básicos y alojamientos rurales que conviene reservar con algo de antelación en fines de semana y festivos, especialmente si coincide con nieve o buen tiempo estable. Para hacer la compra grande, suele tocar salir a localidades mayores de la zona, así que no está de más llegar con lo básico ya en el coche.
Errores típicos al visitar Navarredonda de Gredos
- Subestimar el clima de montaña: en verano hace calor a mediodía, pero al caer la tarde refresca mucho; en invierno la nieve y el hielo pueden complicar el acceso a la Plataforma y las carreteras. Mirar la previsión antes de venir no es un capricho.
- Pensar que todo está “al lado”: muchas rutas requieren un pequeño desplazamiento en coche y luego varias horas andando. Laguna Grande, Almanzor y compañía no son paseos cortos.
- Aparcar donde no se debe: en días de mucha afluencia, sobre todo cerca de la Plataforma de Gredos, se tiende a dejar el coche en cunetas o entradas a fincas. Además de la multa, se generan atascos y problemas para los vecinos y los servicios de emergencia.
- Confundir pueblo con estación turística: Navarredonda es un pueblo de montaña, no un resort. Hay servicios, pero no esperes tiendas de todo tipo abiertas a cualquier hora ni actividades organizadas cada día.
¿Cuándo visitar Navarredonda de Gredos?
Cada estación tiene su carácter, pero no se viven igual.
Primavera: el deshielo llena las gargantas y los prados se vuelven verdes. Es buena época para senderismo si no hay nieve alta, aunque hay días aún inestables y el terreno puede estar muy húmedo. Las tardes empiezan a alargar, pero sigue conviniendo llevar abrigo ligero.
Verano: mañanas frescas, mediodías de sol fuerte y noches agradables. Es cuando más gente se anima a subir a la Plataforma y a las lagunas, y también cuando el coche se vuelve casi imprescindible para moverse. Si buscas tranquilidad, mejor entre semana y evitando agosto.
Otoño: quizá el momento más agradecido para pasear por los pinares, con menos calor, menos gente y colores más variados. Las primeras heladas pueden llegar pronto, así que calcetín grueso y forro polar no estorban en la mochila.
Invierno: Gredos se vuelve más serio. Nieve, hielo y días cortos obligan a ajustar las expectativas. El pueblo tiene su encanto con nieve recién caída, pero muchos planes de alta montaña se complican o directamente no son recomendables sin experiencia y material. Si lo que se busca es caminar un rato por el pinar y luego resguardarse al calor, también es buena época.
Lo que no te cuentan de Navarredonda de Gredos
Navarredonda se ve rápido a pie: unas cuantas calles, la iglesia, las vistas a la sierra y poco más. El verdadero “tiempo” aquí se va en lo que haces alrededor, no en el casco urbano. Las fotos de la Laguna Grande o de las cumbres que circulan por internet no están “en el pueblo”: implican coche, desnivel y varias horas de caminata.
Es un lugar más para quedarse unos días y usarlo como base tranquila que para venir a pasar una sola tarde a hacer turismo de escaparate. Si ajustas esa expectativa, la sierra se disfruta mucho más.