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sobre San Martín del Pimpollar
Situado cerca del Parador de Gredos; entorno de pinar y montaña
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En las estribaciones meridionales de la Sierra de Gredos, donde los valles se abren hacia la meseta castellana, San Martín del Pimpollar es uno de esos pueblos pequeños donde se viene más a respirar y caminar que a “ver cosas”. Con unos 200 habitantes y a 1.335 metros de altitud, este municipio abulense conserva bastante bien la esencia de los pueblos serranos tradicionales, con vida tranquila y ritmos de pueblo de toda la vida.
El topónimo de San Martín del Pimpollar evoca tanto su devoción religiosa como su entorno natural, con referencias a los brotes tiernos de los árboles que caracterizan estos parajes de montaña. Situado en la comarca de Barco-Piedrahíta, este pueblo forma parte de ese mosaico de núcleos rurales que salpican el sur abulense, manteniendo vivas, aunque ya a otro ritmo, las tradiciones ganaderas y agrícolas que durante siglos han modelado el paisaje.
Para quienes buscan autenticidad lejos de los circuitos turísticos masificados, San Martín del Pimpollar funciona mejor como base tranquila en Gredos que como destino monumental: arquitectura tradicional de piedra y madera, aire limpio de montaña y mucha naturaleza alrededor.
Qué ver en San Martín del Pimpollar
El patrimonio de San Martín del Pimpollar es discreto pero genuino, como corresponde a una aldea de estas características. Su iglesia parroquial, dedicada a San Martín de Tours, constituye el principal referente arquitectónico del pueblo. Aunque de factura sencilla, muestra los rasgos típicos de las construcciones religiosas rurales de la zona, con muros de mampostería de granito y una torre campanario que se eleva sobre el caserío.
El conjunto urbano conserva numerosos ejemplos de arquitectura popular serrana, con viviendas construidas en piedra y entramados de madera, adaptadas al clima riguroso de estas altitudes. Los corredores, balconadas y aleros pronunciados reflejan siglos de sabiduría constructiva, diseñados para proteger de las nieves invernales y aprovechar el sol en los meses más fríos. Un paseo sin prisa por las calles principales y las más altas del pueblo es suficiente para hacerse una idea; no hace falta mapa, basta dejarse llevar cuesta arriba.
El verdadero valor de San Martín del Pimpollar está en su entorno natural. El término municipal se encuentra rodeado de paisajes de montaña media, con pastizales, bosques de robles y pinos, y arroyos que descienden hacia el valle. Desde las afueras, sin necesidad de grandes caminatas, ya se consiguen buenas vistas de la Sierra de Gredos al norte y de las llanuras abulenses al sur.
Qué hacer
Las posibilidades para los amantes del senderismo son abundantes en San Martín del Pimpollar y su entorno. Diversas rutas y caminos tradicionales permiten explorar el territorio, desde paseos suaves entre prados y dehesas hasta ascensiones más exigentes hacia las cotas superiores de la sierra. En primavera y verano, el paisaje se llena de flores silvestres, mientras que el otoño tiñe los bosques de tonos ocres y dorados.
La observación de fauna tiene sentido aquí, pero con paciencia. En estos parajes habitan jabalíes, corzos y una rica avifauna que incluye rapaces como el águila real y el buitre leonado. Para los aficionados a la ornitología, las primeras horas del día ofrecen las mejores oportunidades de avistamiento, siempre con prismáticos y respetando distancias. Lo normal no es ver grandes animales en cada paseo, pero sí rastro de ellos y mucha vida en los cielos.
La gastronomía local sigue la línea de la zona: platos de cuchara y carne. La tradición culinaria se basa en productos de la tierra: carnes de ternera avileña, chuletón, patatas revolconas, judías del Barco y embutidos elaborados artesanalmente. En los alrededores existen establecimientos donde probar estos productos, especialmente en localidades vecinas de mayor tamaño como El Barco de Ávila o Piedrahíta; en el propio pueblo la oferta es más limitada, así que conviene no llegar apurado de horario.
Durante los meses invernales, la relativa proximidad a la estación de esquí de La Covatilla convierte a San Martín del Pimpollar en un punto de apoyo para quienes buscan esquiar y luego dormir en un sitio tranquilo y más económico que las zonas más concurridas. Hay que contar con que en días de nieve los desplazamientos se alargan y las carreteras pueden complicarse.
Fiestas y tradiciones
Como en la mayoría de los pueblos castellanos, el calendario festivo de San Martín del Pimpollar gira en torno a las celebraciones religiosas tradicionales. La fiesta patronal en honor a San Martín de Tours se celebra en torno al 11 de noviembre, fecha en que el pueblo recupera su máxima actividad con la llegada de antiguos vecinos y visitantes.
Durante el verano, generalmente en agosto, tienen lugar las fiestas estivales, momento de reencuentro y celebración con verbenas, procesiones y comidas populares que mantienen vivo el espíritu comunitario de estos núcleos rurales. No es un programa “de grandes titulares”, pero el ambiente de pueblo lleno compensa y se nota en las calles.
Información práctica
San Martín del Pimpollar se encuentra a unos 85 kilómetros de Ávila capital. Para llegar, se toma la N-110 en dirección a Piedrahíta y, posteriormente, la carretera que conduce hacia El Barco de Ávila, desviándose por las vías locales que conducen al municipio. El acceso se realiza por carreteras comarcales bien señalizadas, aunque conviene circular con precaución en invierno debido a posibles hielos o nevadas y contar con más tiempo de viaje del que marcan los mapas.
La mejor época para visitar depende de lo que se busque. La primavera y el verano (de mayo a septiembre) suelen tener temperaturas agradables y la naturaleza en buen momento para caminar. El otoño aporta paisajes cromáticos muy fotogénicos, mientras que el invierno atrae a quienes quieren ver la montaña nevada y aprovechar la cercanía relativa a las pistas de esquí. Si hay temporal fuerte, lo razonable es revisar el estado de las carreteras antes de subir.
Es recomendable llevar ropa de abrigo incluso en verano, especialmente para las tardes y noches, dada la altitud del municipio. El calzado apropiado para caminar por terrenos irregulares es casi obligatorio si se planean rutas de senderismo.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
- Paseo tranquilo por el casco urbano, subiendo a la parte alta del pueblo.
- Visita exterior de la iglesia y alrededores.
- Pequeña caminata por las pistas y caminos que salen del pueblo, lo justo para notar el cambio de aire y ver el paisaje sin alejarte demasiado.
Si tienes el día entero
- Combinar la visita al pueblo con una ruta de senderismo por los alrededores de Gredos.
- Parar en algún mirador natural en el camino (dirección Barco o Piedrahíta) para completar la jornada.
- Reservar la tarde para un paseo más corto y tranquilo por el entorno, sin prisas, y organizar bien las comidas, porque no estás en una zona de bares a cada paso.
Lo que no te cuentan
San Martín del Pimpollar es pequeño y se ve rápido. Si lo que se busca es “mucho que ver”, quizá se quede corto. Funciona mejor como base tranquila para patear la Sierra de Gredos o como parada en una ruta por la comarca de Barco-Piedrahíta.
Las fotos de montaña pueden hacer pensar en un pueblo de alta montaña aislado; en realidad es un pueblo serrano bien conectado por carretera, con vida rural real, y donde el atractivo está más en salir a caminar que en ir enlazando monumentos. Entre semana, fuera de verano y fiestas, el ambiente es muy calmado, así que conviene venir con la idea de desconectar más que de tener actividad continua.
Errores típicos al visitar San Martín del Pimpollar
- Esperar un “pueblo de postal” grande: el casco es reducido y en un rato está visto; el peso del viaje está en el entorno, no en el número de fotos al pueblo.
- Subestimar el frío y el viento: incluso en agosto refresca bien al caer la tarde; venir sin abrigo ligero es un clásico.
- Confiarse con los tiempos en invierno: la nieve y el hielo alargan mucho los desplazamientos hacia La Covatilla y los pueblos vecinos.