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sobre Santiago del Collado
Municipio disperso en la sierra; paisaje de montaña y arquitectura popular
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En el corazón de la comarca de Barco-Piedrahíta, a más de 1.200 metros de altitud, Santiago del Collado es uno de esos pueblos abulenses donde las prisas estorban. Con apenas 171 habitantes, esta pequeña aldea de piedra y tradición permite asomarse a una forma de vida tranquila, donde el silencio solo se rompe con el tintineo de los cencerros y el murmullo del viento entre los robles.
Rodeado por el paisaje montañoso de la Sierra de Ávila, Santiago del Collado se sitúa en ese territorio fronterizo entre las tierras llanas castellanas y las estribaciones del Sistema Central. Aquí, la arquitectura tradicional de granito encaja con un entorno natural amplio y limpio, sin grandes artificios, creando una imagen muy reconocible de la España rural de sierra. Las viejas casas de mampostería, los corrales de piedra y las callejas estrechas hablan de siglos de vida pastoril y agrícola.
Este municipio es, sobre todo, un lugar de paso tranquilo dentro del turismo de interior, pensado para quienes priorizan la autenticidad por encima de las comodidades. Aquí no encontrarás grandes hoteles ni restaurantes de diseño, ni falta que hace si vienes sabiendo a lo que vienes: un pueblo pequeño, poco alterado y rodeado de campo.
¿Qué ver en Santiago del Collado?
El patrimonio de Santiago del Collado es modesto pero representativo de la arquitectura religiosa rural castellana. La iglesia parroquial, dedicada al apóstol Santiago, es el edificio que organiza la vida del pueblo. Este templo, con elementos que remontan a la época medieval, presenta la sobriedad característica de las construcciones religiosas de la zona, con muros de piedra granítica y una espadaña que domina el perfil del caserío.
Recorrer las calles de Santiago del Collado es en sí mismo un ejercicio de observación de arquitectura popular. Las casas tradicionales de la aldea, construidas en piedra vista con tejados de teja árabe, conservan elementos originales como dinteles de madera, portones claveteados y pequeños balcones de forja. Algunas de estas construcciones mantienen los antiguos corrales y pajares anexos, testimonio de un pasado ganadero que aún perdura en forma de explotaciones pequeñas y ganado en los alrededores.
El entorno natural es uno de los puntos fuertes. Los paisajes de dehesa y pastizales que rodean el municipio permiten vistas amplias, especialmente hacia la sierra. Los robledales y fresnedas cercanos crean un mosaico de tonalidades que cambian con las estaciones, desde los verdes intensos de primavera hasta los ocres y dorados del otoño. No esperes miradores construidos ni áreas recreativas preparadas: aquí el “mirador” suele ser el borde de un camino o un cerrillo junto a una pared de piedra.
Qué hacer
Santiago del Collado funciona bien como punto de partida para practicar senderismo y rutas de montaña sencillas. Varios caminos tradicionales parten desde el pueblo adentrándose en la sierra, algunos de ellos antiguos caminos de trashumancia que conectaban los valles con las zonas de pastos de altura. Estas rutas, de dificultad por lo general moderada, permiten disfrutar de la flora y fauna autóctonas, con posibilidad de avistar aves rapaces y, con algo de suerte y paciencia, algún corzo o jabalí.
Para los aficionados a la fotografía de naturaleza y rural, el municipio tiene muchas posibilidades si te gusta trabajar con luz y atmósfera más que con monumentos. Los amaneceres y atardeceres, con la niebla jugando entre los valles y la luz dorando las fachadas de piedra, crean escenas muy agradecidas. En invierno, cuando la nieve cubre el paisaje, el pueblo cambia por completo y la sensación de aislamiento aumenta.
La gastronomía local se basa en los productos de la tierra: carnes de ternera avileña, cordero churro, legumbres y patatas de la zona. Aunque no hay restaurantes en el propio Santiago del Collado, en los pueblos cercanos de la comarca podrás probar platos serranos contundentes, como el chuletón de ternera avileña, las judías del Barco o las patatas revolconas. Conviene venir comido o con algo de picar si tu idea es pasar varias horas por la zona.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales en honor a Santiago Apóstol se celebran en torno al 25 de julio, fecha en la que el pueblo recupera vida con el regreso de antiguos vecinos y familiares. Durante estos días se mantienen tradiciones como la procesión, la misa solemne y la verbena popular, además de comidas campestres que reúnen a toda la comunidad.
En agosto, como en muchos pueblos de la zona, se celebran las fiestas de verano, que suelen incluir actividades para diferentes edades, juegos tradicionales y convivencias en torno a la plaza. Estas celebraciones son un buen momento para ver el pueblo con más ambiente del habitual, con barras improvisadas, música y la dinámica típica de los pueblos serranos cuando se llenan en verano.
Cuándo visitar Santiago del Collado
La primavera y el otoño suelen ser los momentos más agradables para caminar y disfrutar del paisaje, con temperaturas más llevaderas y el campo en su mejor momento. El verano, gracias a la altitud, es bastante más fresco que en la meseta baja: muchos de los que vienen lo hacen precisamente para dormir tapados cuando en la ciudad no se puede pegar ojo.
El invierno tiene su interés si te gustan la nieve y los paisajes desnudos, pero aquí el frío es serio y las heladas son habituales. Puede haber problemas puntuales por nieve o hielo en carretera, así que conviene mirar el parte y no apurar con el horario de regreso.
Si buscas ambiente, julio y agosto concentran más vida, tanto por las fiestas como por el regreso de la gente del pueblo. Si lo que quieres es soledad y caminar sin cruzarte casi con nadie, cualquier día laborable fuera del verano te lo garantiza casi por contrato.
Lo que no te cuentan
Santiago del Collado es un pueblo pequeño que se ve rápido. El casco urbano se recorre en poco rato, incluso parándote a hacer fotos y curiosear detalles. El tiempo aquí se va más en pasear por los alrededores que en “ver cosas” dentro del pueblo.
Las fotos que circulan por internet pueden dar la impresión de un destino de montaña muy desarrollado turísticamente, y no es el caso. No hay un catálogo de recursos turísticos al uso ni servicios orientados al visitante: es un pueblo serrano vivo, pero discreto. Funciona mejor integrado en una ruta por la comarca (Barco de Ávila, Piedrahíta, otros pueblos de la sierra) que como destino único para varios días.
Errores típicos al visitar Santiago del Collado
- Venir esperando un “pueblo-museo” lleno de tiendas y bares. Aquí hay tranquilidad, vida rural y poco más. Si buscas terrazas y movimiento constante, te vas a aburrir.
- Subestimar el frío y el viento. Incluso en verano, al caer la tarde refresca bastante. En invierno, sin una buena chaqueta y calzado decente, el paseo se acorta rápido.
- Confiarse con las distancias. Los caminos que salen del pueblo engañan: parecen llanos y cortos, pero las cuestas y la altitud se notan. Calcula bien la ruta de ida y vuelta y no empieces caminatas largas a última hora de la tarde.
- Dar por hecho que habrá servicios “como en cualquier sitio”. No hay gasolinera, ni cajero, ni tiendas para hacer una compra grande. Trae efectivo, algo de comida y el depósito del coche resuelto desde otro pueblo.