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sobre Alcubilla de Nogales
Municipio situado en el valle del río Eria rodeado de naturaleza y tierras de cultivo; conserva la esencia de los pueblos de la ribera con construcciones típicas y entorno fluvial
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En el corazón de la comarca de Benavente y Los Valles, a unos 770 metros de altitud sobre las suaves ondulaciones de la meseta zamorana, se encuentra Alcubilla de Nogales, una aldea pequeña incluso para los estándares de la zona. Con apenas algo más de cien habitantes, aquí no hay decorado: es un pueblo de los de verdad, con vida tranquila, gente mayor en la puerta de casa cuando hace bueno y campos por todas partes. Si vienes buscando “pueblo de película”, te vas a encontrar algo más sencillo y más real.
El nombre de Alcubilla proviene del árabe "al-qubba", que significa pequeña cúpula o bóveda, probablemente en referencia a alguna construcción hidráulica o depósito de agua de origen medieval. Esta pequeña localidad forma parte de ese mosaico de pueblos que salpican las tierras zamoranas, testigos de siglos de historia rural y cultura agrícola que aún se nota en los ritmos del día a día: tractor, huerta y conversación en la plaza.
Venir a Alcubilla de Nogales no es hacer “turismo” en el sentido clásico. No hay reclamos, ni rutas marcadas, ni tiendas de recuerdos. Aquí se viene a pasear, a mirar el paisaje y, si te apetece, a hablar con quien te cruces. Y si no te apetece, también: nadie te va a agobiar.
Qué ver en Alcubilla de Nogales
El patrimonio de Alcubilla de Nogales se manifiesta principalmente en su arquitectura popular tradicional. Paseando por sus calles, puedes ver construcciones de adobe y piedra, con portones de madera que dan acceso a corrales y patios interiores. Algunas casas están cuidadas, otras no tanto, como pasa en casi todos los pueblos pequeños de la provincia. Esa mezcla también forma parte de la foto real, y es mejor venir sabiendo que no todo está recién pintado.
La iglesia parroquial es el principal punto de referencia del pueblo, como corresponde a la estructura tradicional de los núcleos rurales castellanos. Aunque de dimensiones modestas, el templo conserva elementos de interés arquitectónico y sigue siendo el centro de muchas de las reuniones del pueblo, más allá de lo religioso. Si la encuentras abierta, merece la pena entrar un momento a curiosear; si no, el entorno ya te da la medida del lugar.
El entorno natural que rodea Alcubilla de Nogales es el de la llanura cerealista zamorana: campos abiertos hasta el horizonte, pistas agrícolas y, según la época, un paisaje que cambia de color como una manta enorme: verde en primavera, dorado en verano, tonos ocres y marrones cuando llega el otoño. En años secos, el marrón se adelanta. Las pequeñas arboledas de chopos y nogales (que dan nombre al pueblo) rompen la horizontalidad del paisaje y dan algo de sombra y refugio a diversas especies de aves.
Qué hacer
El principal atractivo de Alcubilla de Nogales está en la calma y en poder caminar sin prisas por los caminos agrícolas que salen del pueblo en todas direcciones. Son pistas anchas, de tierra, por las que te puedes mover a pie o en bici sin complicaciones, siempre que no haya llovido mucho, cuando el barro se hace notar y toca limpiar botas o ruedas al volver.
Los aficionados a la observación de aves encontrarán en los alrededores un buen lugar para avistar especies propias de los ecosistemas cerealistas, como avutardas, sisones, alcaravanes o diversas rapaces que sobrevuelan los campos. Conviene madrugar o esperar al atardecer y moverse con discreción: aquí los animales están, pero no se colocan para la foto. Llevar prismáticos marca la diferencia entre “creo que he visto algo” y disfrutar de verdad del rato.
La gastronomía local se basa en los productos tradicionales de la tierra zamorana. Aunque en una localidad de este tamaño no encontrarás establecimientos de restauración, la zona es conocida por sus legumbres, embutidos artesanos y quesos de oveja. Los pueblos vecinos de mayor tamaño y, sobre todo, Benavente, permiten sentarse a comer cocina castellana de cuchara, asados y productos de la matanza. Lo práctico es organizar la comida fuera y usar Alcubilla como parada tranquila, para estirar las piernas y despejar la cabeza del coche o de la autovía.
Fiestas y tradiciones
Como en la mayoría de los pueblos de Castilla y León, el calendario festivo de Alcubilla de Nogales está marcado por celebraciones de carácter religioso y tradicional. Las fiestas patronales suelen celebrarse en verano, generalmente en agosto, cuando muchos de los hijos del pueblo regresan desde las ciudades para el reencuentro con sus raíces y con la familia.
Estas celebraciones, aunque modestas, mantienen elementos muy reconocibles en toda la zona: misa, procesión, alguna verbena, comidas comunitarias y bailes. No esperes grandes escenarios ni programas interminables; es más bien la excusa para que la gente se junte y el pueblo tenga algo más de ruido y movimiento durante unos días. Si coincides, lo normal es que te sientas observado al principio… y saludado al cabo de cinco minutos.
Información práctica
Para llegar a Alcubilla de Nogales desde Zamora capital, hay que recorrer unos 50 kilómetros en dirección noreste, combinando carreteras principales con tramos comarcales en buen estado. Desde Benavente, cabecera de la comarca, la distancia es menor y el acceso es sencillo, también por carretera secundaria. El coche es prácticamente la única opción realista para llegar con libertad de horarios.
La mejor época para visitar la zona depende de lo que busques. La primavera (abril-junio) tiene temperaturas agradables y campos verdes; el otoño (septiembre-octubre) llega con el clima ya más suave tras el calor estival y menos horas de luz, pero pasear sigue siendo agradable. El verano puede ser muy caluroso, típico clima continental, pero es cuando el pueblo cobra más vida con el regreso temporal de antiguos residentes. En invierno, el frío y el viento cortan bastante: si vienes entonces, tráete ropa seria y asume que el plan es más de paseo corto que de gran caminata.
Es recomendable llevar calzado cómodo para caminar, prismáticos si te interesa la observación de aves y provisiones si planeas pasar el día, ya que la oferta de servicios en el municipio es muy limitada. Esto no es un fallo de organización turística: es simplemente un pueblo pequeño que sigue su ritmo de siempre.
Si solo tienes 1–2 horas
- Paseo tranquilo por el núcleo del pueblo, fijándote en las casas de adobe y piedra.
- Visita exterior a la iglesia y alrededores.
- Pequeña caminata por alguno de los caminos que salen del pueblo para asomarte al paisaje abierto de la comarca. Con media hora de ida y otra de vuelta ya te haces una idea de dónde estás.
Cuándo visitar Alcubilla de Nogales
- Primavera: lo más agradecido para caminar; el campo está verde y la luz de primera hora y del atardecer es de las mejores para fotos.
- Verano: más horas de luz y algo más de ambiente en el pueblo, pero calor fuerte a mediodía; organiza los paseos por la mañana y última hora o acabarás refugiado en el coche.
- Otoño: temperaturas suaves y menos gente, buen momento si te apetece tranquilidad absoluta y no te importa que el campo vaya perdiendo color.
- Invierno: días cortos, frío y viento frecuentes; puede tener su aquel si te gusta la sensación de meseta en crudo, pero conviene venir abrigado y sin planes demasiado largos.
Lo que no te cuentan
- Alcubilla de Nogales es pequeño y se ve rápido. Por sí solo no da para un fin de semana entero; encaja mejor como parada dentro de una ruta por Benavente y Los Valles, o como desvío breve para estirar las piernas.
- No hay bares ni tiendas con horario fiable para el viajero, así que no cuentes con “ya compraré algo allí”. Organiza la comida y el agua antes de llegar.
- Las fotos de campos infinitos son reales, pero conviene saber que, según la época del año, el paisaje puede ser muy sobrio: si vienes en pleno invierno o después de la cosecha, encontrarás más tierra y rastrojo que postales de calendario, aunque el cielo y la luz siguen mereciendo el paseo. Si lo que buscas es verde intenso, apúntalo en la agenda para primavera.