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sobre Barcial del Barco
Localidad situada en la vega del Esla famosa por su antiguo puente de hierro ferroviario; zona fértil con abundante vegetación de ribera y zonas de recreo
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A primera hora de la mañana, cuando la luz todavía es blanca y el aire huele a tierra húmeda, Barcial del Barco aparece como un puñado de casas bajas en medio del campo abierto. La carretera llega sin ceremonias, atravesando parcelas de cereal que en verano se vuelven casi doradas y en invierno quedan del color del barro. Aquí el horizonte es largo y plano, apenas interrumpido por algún árbol aislado y las torres de los pueblos cercanos.
El turismo en Barcial del Barco no gira en torno a monumentos llamativos. Lo que hay es otra cosa: un pueblo pequeño de la comarca de Benavente y Los Valles, con poco más de doscientas personas censadas y un ritmo tranquilo que se nota en seguida cuando uno aparca y empieza a caminar.
La iglesia y el silencio de las calles
La referencia más visible es la iglesia parroquial. Está construida en mampostería y ladrillo, con una espadaña sencilla que sobresale por encima de los tejados. Cuando el cielo está limpio —algo frecuente en esta parte de Zamora— su silueta se ve desde varios puntos del pueblo.
Si la puerta coincide abierta, merece la pena asomarse un momento. Dentro suele haber esa mezcla de piedra fría, madera oscura y silencio que tienen muchas iglesias rurales. Nada espectacular, pero sí un espacio que sigue formando parte de la vida cotidiana del pueblo.
Las calles alrededor se recorren en poco tiempo. Hay casas de adobe y tapial con portones grandes de madera, algunos bastante envejecidos, otros arreglados hace años. En varias fachadas todavía se distinguen los tonos terrosos originales del barro secado al sol. Entre una vivienda y otra aparecen corrales, tapias bajas y algún solar donde antes hubo casa.
Conviene caminar sin prisa. A ciertas horas solo se oye el motor lejano de un tractor o el golpe de alguna persiana.
Campo abierto alrededor del pueblo
El paisaje que rodea Barcial del Barco es puro secano. Parcelas largas de cereal, caminos de tierra que salen en todas direcciones y líneas de postes eléctricos donde suelen posarse las cigüeñas.
Es terreno fácil para andar o ir en bicicleta si apetece estirar las piernas. No hay desniveles ni tramos complicados, aunque el sol cae fuerte en verano y apenas hay sombra. Si se sale a caminar en julio o agosto, mejor hacerlo temprano por la mañana o ya al caer la tarde.
En los campos es frecuente ver milanos y cernícalos planeando sobre los cultivos. Con algo de suerte —y paciencia— a veces se mueve alguna avutarda en la distancia, aunque suelen mantenerse lejos de los caminos.
Comer y hacer base en la zona
Barcial del Barco es un pueblo pequeño y los servicios son limitados. Para comer o comprar con más variedad lo habitual es acercarse a Benavente, que queda relativamente cerca en coche y concentra la mayor parte de la actividad de la comarca.
La cocina de esta zona de Zamora sigue muy ligada al campo: legumbres, guisos de cuchara, cordero y embutidos curados. Muchos viajeros que pasan por aquí lo hacen dentro de una ruta más amplia por la zona norte de la provincia y utilizan Benavente como base para dormir.
Barcial funciona bien como parada tranquila durante ese recorrido, sobre todo si apetece ver un pueblo que mantiene bastante intacta su estructura tradicional.
Fiestas y momentos en que el pueblo cambia
Durante buena parte del año Barcial del Barco es silencioso. Eso cambia en verano, cuando muchos vecinos que viven fuera regresan durante unos días. Las fiestas patronales suelen celebrarse en agosto y entonces las calles recuperan movimiento, música y reuniones largas alrededor de mesas compartidas.
La Semana Santa mantiene un tono más sobrio, con procesiones sencillas que recorren las calles principales. No hay grandes multitudes: participan sobre todo los vecinos y el ambiente es más bien recogido.
Cómo llegar y qué tener en cuenta
Barcial del Barco está en la comarca de Benavente y Los Valles, en el norte de la provincia de Zamora. Se llega por carreteras comarcales; desde Benavente hay unos veinte kilómetros aproximadamente, y desde la ciudad de Zamora el trayecto ronda la hora de coche.
El transporte público por esta zona es escaso, así que lo más práctico suele ser llegar en coche. Aparcar no suele dar problema dentro del pueblo.
Si se piensa caminar por los caminos de alrededor, conviene llevar agua y gorra en los meses de calor. Tampoco abundan las fuentes públicas, y las distancias en el campo parecen cortas hasta que el sol empieza a apretar.
Barcial del Barco se entiende mejor así: andando despacio por sus calles de tierra y adobe, escuchando las cigüeñas en los tejados y mirando el campo abierto que lo rodea por todas partes. Aquí el tiempo pasa de otra manera.