Vista aérea de Coomonte
Instituto Geográfico Nacional · CC-BY 4.0 scne.es
Castilla y León · Cuna de Reinos

Coomonte

Localidad limítrofe con León situada en la vega del río Órbigo; destaca por su fertilidad agrícola y sus fiestas tradicionales muy participativas

180 habitantes · INE 2025
732m altitud

Por qué visitarlo

Iglesia de San Juan Pesca

Mejor época

verano

San Juan (junio) junio

Qué ver y hacer
en Coomonte

Patrimonio

  • Iglesia de San Juan
  • Ribera del Órbigo

Actividades

  • Pesca
  • Paseos fluviales

Fiestas y tradiciones

Fecha junio

San Juan (junio)

Las fiestas locales son el momento perfecto para vivir la autenticidad de Coomonte.

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sobre Coomonte

Localidad limítrofe con León situada en la vega del río Órbigo; destaca por su fertilidad agrícola y sus fiestas tradicionales muy participativas

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En el corazón de la comarca de Benavente y Los Valles, donde las tierras de Zamora se extienden en suaves ondulaciones, se encuentra Coomonte, una pequeña aldea que encarna bien la Castilla rural más auténtica. Con apenas 180 habitantes y situada a 732 metros de altitud, esta localidad zamorana invita a bajar una marcha y prestar atención a cosas que en la ciudad pasan desapercibidas: el ruido del viento, el olor a leña, los campos cambiando de color y la vida diaria de un pueblo que sigue funcionando a su manera.

Coomonte es uno de esos lugares donde el tiempo parece discurrir a otro ritmo. Más que calles empedradas vas a encontrar calles tranquilas, casas bajas, huertas y corrales. Aquí el silencio lo rompen el canto de los pájaros, algún tractor, algún perro que ladra al pasar y, de cuando en cuando, las campanas de la iglesia. La vida sigue ligada a la agricultura y la ganadería, y quien viene de fuera se asoma a esa España interior que sigue ahí, con lo bueno y lo difícil que tiene: invierno duro, veranos calurosos y mucha gente mayor sosteniendo el día a día.

El municipio se asienta en el paisaje de Los Valles, una zona de transición entre la llanura cerealista y las primeras estribaciones montañosas leonesas. Es territorio agradecido para caminar sin prisas, para quien disfruta de los horizontes amplios y de la arquitectura popular sin grandes monumentos ni artificios, sabiendo que lo que hay son caminos de tierra, parcelas, naves y alguna chopera dispersa.

¿Qué ver en Coomonte?

El patrimonio de Coomonte es el propio de las aldeas castellanas que han sabido conservar su carácter tradicional. La iglesia parroquial preside el núcleo urbano y es el punto de referencia del pueblo. Como ocurre en muchas localidades de la comarca, el templo refleja la importancia que estas pequeñas comunidades daban a sus lugares de culto, construidos con los materiales disponibles en la zona. Por dentro, según la época, la encontrarás abierta o cerrada, así que no está de más preguntar a alguien del pueblo si te interesa verla.

Pasear por las calles del casco histórico permite acercarse a la arquitectura popular de la zona: casas con portones de madera, muros de adobe, corrales y construcciones auxiliares que hablan de una forma de vida agrícola tradicional. En muchas todavía se intuyen o se conservan elementos como hornos de pan, bodegas subterráneas o palomares, testigos de la economía rural de siglos pasados. No esperes un “casco antiguo” delimitado: son calles sencillas, donde conviven casas arregladas con otras a medio caer.

Los alrededores naturales de Coomonte muestran los paisajes típicos de la meseta castellana: campos de cultivo que cambian de color según la estación, pequeños arroyos estacionales y caminos rurales adecuados para caminatas tranquilas. La vegetación de ribera en las zonas más húmedas contrasta con los tonos dorados de los cereales en verano. No hay grandes bosques ni ríos caudalosos, pero sí esa mezcla de barbechos, sembrados y linderos por donde se deja ver alguna liebre o perdiz si vas en silencio.

Qué hacer

La principal actividad en Coomonte es disfrutar del senderismo y las caminatas por los caminos rurales que conectan la localidad con otros pueblos de la comarca. Estas rutas permiten conocer el paisaje agrícola tradicional y observar aves típicas de la zona, especialmente durante las migraciones de primavera y otoño. No son recorridos técnicos: se camina por pistas de tierra, pero conviene tener en cuenta que el sol pega fuerte en verano y apenas hay sombra, así que gorra, agua y crema no son opcionales si vas a salir más de una hora.

La gastronomía tradicional zamorana tiene aquí buena representación. Aunque Coomonte no cuenta con restauración comercial, la cocina local se basa en productos de la tierra: legumbres, embutidos, cordero y quesos de la zona. Los visitantes que se alojen en casas rurales podrán degustar comida casera castellana de toda la vida, con platos de cuchara como lentejas o garbanzos y carnes asadas. Si vas de paso, lo práctico es venir ya comido o con algo preparado desde Benavente o desde tu punto de origen.

La observación de aves es otra actividad interesante en el entorno, especialmente en las zonas de cultivo donde es posible avistar especies esteparias. El silencio del pueblo también lo convierte en buen lugar para quienes practican la fotografía rural o simplemente buscan un retiro para leer, escribir o descansar sin demasiadas distracciones. Aquí el “plan” puede ser tan simple como sentarse a la sombra y ver cómo pasa la tarde mientras la gente hace sus recados.

Fiestas y tradiciones

Como en muchas localidades castellanas, el calendario festivo de Coomonte está marcado por las celebraciones religiosas tradicionales. Las fiestas patronales suelen celebrarse durante el verano, entre julio y agosto, cuando muchos emigrantes regresan al pueblo. Son días de convivencia vecinal con misas, procesiones, verbenas y comidas populares que mantienen vivo el tejido social del pueblo, más pensados para la gente del lugar que para quien llega de fuera.

La Semana Santa se vive con la sobriedad característica de estos pueblos, con procesiones que recorren las calles principales del casco urbano. Otras celebraciones del calendario litúrgico, como las festividades de invierno o las romerías primaverales, conservan tradiciones que se han mantenido de generación en generación. Si te cuadra alguna de estas fechas, verás el pueblo algo más animado de lo habitual.

Información práctica

Cómo llegar: Desde Zamora capital, Coomonte se encuentra a unos 50 kilómetros por carretera, tomando dirección hacia Benavente. El acceso se realiza por carreteras comarcales en buen estado. El trayecto permite hacerse una idea del paisaje de la campiña zamorana. Benavente, a menos distancia, también sirve como referencia para llegar al municipio y como base para servicios que aquí no vas a encontrar. El coche es, en la práctica, la única forma realista de acercarse.

Mejor época para visitar: La primavera (abril-junio) y el otoño (septiembre-octubre) son las estaciones más agradables para caminar, con temperaturas suaves y campos más verdes. El verano puede ser caluroso en las horas centrales del día, aunque las tardes suelen ser más llevaderas y las noches, frescas. En invierno el ambiente es más duro y frío, con días cortos y cielos grises, pero quien busque soledad la va a encontrar.

Consejos prácticos: Coomonte es un destino para estancias tranquilas y visitas sin prisa. Conviene llevar calzado cómodo para caminar y consultar previamente la disponibilidad de alojamientos rurales en el pueblo o en localidades cercanas. No hay servicios comerciales, por lo que es recomendable traer comprada la comida y todo lo básico. Calcula bien la gasolina y las compras, porque aquí no hay donde improvisar.

Si solo tienes…

Si solo tienes 1–2 horas
Paseo sencillo: entrada al pueblo, vuelta por la iglesia y una vuelta corta por las calles que rodean el centro. En ese tiempo te haces una idea clara del ritmo del lugar y de cómo es la arquitectura popular. Con algo más de margen, se puede salir por alguno de los caminos agrícolas que salen del casco urbano y hacer un ida y vuelta de media hora para hacerse una idea del paisaje.

Si tienes el día entero
Mañana de caminata por pistas rurales enlazando con otros pueblos de la zona y regreso a Coomonte a primera hora de la tarde. El resto del día se puede dedicar a un paseo más pausado por el casco urbano, conversación con la gente del pueblo si surge y un rato de lectura o descanso al aire libre. A ritmo tranquilo, en una jornada da tiempo de sobra a combinar paseo, siesta y observación del entorno sin mirar el reloj.

Lo que no te cuentan

Coomonte es pequeño y se recorre muy rápido. El casco urbano se ve en menos de una hora si vas a paso ligero. El interés está en el conjunto: el ritmo del pueblo, los alrededores y la sensación de estar en una zona agrícola todavía viva, con tractores entrando y saliendo y vecinos que se conocen todos.

Las fotos que puedas ver en redes tienden a enseñar solo la iglesia o algún rincón más fotogénico. La realidad es la de un pueblo castellano corriente, cuidado pero sin grandes monumentos. Es más una parada tranquila dentro de una ruta por la comarca que un lugar para instalarse varios días, salvo que lo que busques sea precisamente desconectar y poco más. Si esperas un pueblo de postal te decepcionará; si vienes sabiendo que vas a ver la vida rural tal cual, encajará mejor lo que encuentres.

Datos de interés

Comunidad
Castilla y León
Comarca
Benavente y Los Valles
Código INE
49052
Costa
No
Montaña
No
Temporada
verano

Habitabilidad y Servicios

Datos clave para vivir o teletrabajar

2024
Conectividad5G disponible
SaludHospital a 17 km
EducaciónColegio
Vivienda~5€/m² alquiler · Asequible
CostaPlaya cercana
Fuentes: INE, CNMC, Ministerio de Sanidad, AEMET

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