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sobre Melgar de Tera
Pueblo ribereño del Tera con una presa y zonas de baño; ideal para el verano por su entorno fresco y arbolado junto al río
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En el corazón de la comarca de Benavente y Los Valles, Melgar de Tera es un pueblo tranquilo donde las cosas van despacio. Este pequeño municipio zamorano de unos 350 habitantes mantiene bastante bien la Castilla rural de siempre, con casas de piedra y adobe, fachadas sencillas y colores tierra que encajan con la meseta que lo rodea.
Situado a unos 745 metros de altitud, Melgar de Tera forma parte de esa España interior donde aún mandan el campo y las estaciones. El río Tera, que da nombre al pueblo, marca el carácter de la zona: campos cerealistas, alguna dehesa y una vida diaria ligada a la agricultura y a las tareas del campo.
Si vienes huyendo del turismo de masas y de los pueblos convertidos en decorado, aquí no vas a encontrar ni grandes monumentos ni una infraestructura turística pensada para el visitante. Lo que hay es un pueblo vivo, pequeño, con sus rutinas y sus fiestas, donde el principal plan es pasear, observar y, si te apetece, charlar con la gente… si les pillas con tiempo.
Qué ver en Melgar de Tera
El principal edificio de Melgar de Tera es su iglesia parroquial, que domina el núcleo urbano. Es un templo sencillo, rural, sin grandes alardes, pero que merece la pena ver con calma para fijarse en la fábrica, las reformas que ha ido teniendo y algunos detalles del interior típicos de la arquitectura religiosa de la zona. Si te interesa entrar, conviene preguntar por el cura o por alguien del pueblo, porque no siempre está abierta.
El casco urbano es un ejemplo bastante claro de arquitectura popular zamorana. Paseando se ven bien los materiales tradicionales: piedra, tapial, adobe, estructuras de una o dos plantas, portones de madera gastados y corrales donde aún se guardan aperos o algún tractor. Muchas casas conservan las solanas orientadas al sur, esos corredores acristalados tan propios del norte de Castilla, que se entienden mejor si vienes en invierno. También verás alguna casa nueva o reformada sin mucho criterio estético, como en casi todos los pueblos.
En los alrededores del pueblo se extiende el paisaje habitual de la zona: grandes parcelas de cultivo que cambian de color según la época del año. El entorno del río Tera rompe un poco la monotonía de la llanura, con vegetación de ribera, alguna sombra agradecida en verano y fauna, especialmente aves, si te paras a observar con un poco de paciencia. El acceso suele ser por caminos de tierra, así que mejor calzado cerrado si ha llovido.
Qué hacer
Melgar de Tera funciona bien como base tranquila para pasear por caminos rurales, hacer senderismo suave o moverte en bici por pistas sin apenas desnivel. Los caminos que unen el pueblo con las localidades vecinas permiten meterse en el paisaje, ver cómo se trabaja el campo y entender mejor la comarca de Benavente y Los Valles. No hay senderos señalizados al estilo de parque natural: aquí toca tirar de mapa, GPS o preguntar.
La gastronomía local se apoya en lo de siempre: carne de cordero y cabrito, legumbres, embutidos y quesos de oveja. No vengas pensando en una gran oferta de bares o restaurantes, porque no la hay. Mejor contar con que comerás en casa rural, alojamiento cercano o tirando de lo que traigas, y dejar las compras serias para Benavente o Zamora. En fechas señaladas, sí es más fácil encontrar productos caseros y elaboraciones tradicionales circulando de casa en casa.
Si te gusta la fotografía rural, aquí hay motivos, pero hay que venir con la mirada tranquila: amaneceres con niebla baja en ciertas épocas, labores del campo si coincide con siembra o cosecha, detalles de puertas, muros y tejados, y atardeceres largos sobre la llanura castellana. No esperes grandes encuadres monumentales; es más de detalles y de luz.
Fiestas y tradiciones
Melgar de Tera mantiene un calendario festivo tradicional muy ligado al verano y a los retornos de la gente que vive fuera. Las fiestas patronales, en torno a agosto, son el momento en que el pueblo se llena, con procesiones, verbenas y comidas populares organizadas o improvisadas en cuadrillas.
La Semana Santa se celebra con la sobriedad típica de Castilla: procesiones sencillas, pasos modestos y poco ruido. No es una Semana Santa monumental, sino de pueblo pequeño, con sus ritmos y su forma de entender la religiosidad.
El año se marca también por las tareas del campo: siega, pequeñas vendimias, matanza en invierno. No se anuncian como actividades turísticas, pero si tienes algún contacto en el pueblo o te coincide la fecha, ver todo ese ciclo da una idea muy clara de cómo se vive aquí. Si vas por libre, respeta siempre fincas y caminos: muchas fincas que parecen “campo abierto” son privadas.
Cuándo visitar Melgar de Tera
- Primavera: de abril a mayo el campo está verde y el tiempo suele ser suave. Es cuando más apetece salir a caminar por los alrededores.
- Verano: calor, días largos y más ambiente por las fiestas y la llegada de gente del pueblo que vive fuera. Si no llevas bien el calor seco, organiza los paseos a primera hora o al atardecer y no te fíes de que “por la tarde refresca”: a veces no refresca tanto.
- Otoño: septiembre y octubre son buenos meses por temperatura y por los colores más apagados de los campos y las riberas.
- Invierno: frío, nieblas y mucha tranquilidad. Si lo que buscas es silencio y poca gente, este es tu momento, pero ven abrigado y con pocas expectativas de actividad social si no conoces a nadie. Los días son cortos y anochece pronto, tenlo en cuenta para las rutas.
Lo que no te cuentan
Melgar de Tera es un pueblo pequeño que se ve rápido. Un paseo algo atento te puede llevar una hora larga; si te entretienes con fotos o hablando, algo más. No es un destino para pasar varios días sin moverte, sino más bien una base tranquila o una parada dentro de una ruta por la comarca.
Las fotos del río o de algún rincón del pueblo pueden engañar si vienes pensando en un lugar de postal constante. Hay rincones agradables, pero la mayor parte del término son tierras de labor y caminos rectos. Si te atrae la vida rural real, te cuadrará; si buscas un pueblo “de cuento” lleno de casonas restauradas, aquí no lo vas a encontrar.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
- Paseo por el casco urbano, fijándote en las casas tradicionales y en la iglesia parroquial.
- Acercarte a la zona del río Tera más próxima al pueblo para ver la ribera y cambiar de paisaje un rato.
- Tomarte un rato tranquilo en la plaza o junto a la iglesia para ver el movimiento (poco, pero el que hay) y hacerte una idea del ritmo del pueblo.
Si tienes el día entero
- Combinar Melgar de Tera con otros pueblos de la comarca o con algún tramo más largo de caminata o bici por los caminos rurales.
- Reservar las horas centrales de más calor (en verano) para comer, descansar o charlar en el pueblo, y dejar las primeras y últimas horas del día para los paseos largos y las fotos. Si vas enlazando pueblos, calcula bien tiempos y gasolina: no en todos hay servicios.
Errores típicos
- Venir pensando que es un “pueblo turístico”: no lo es. Es un pueblo agrícola pequeño. Si ajustas expectativas, lo disfrutas más.
- No traer provisiones básicas: hay pocos servicios. Mejor comprar comida, gasolina y lo que necesites en Benavente o Zamora y venir ya servido.
- Calcular mal el calor en verano: en la meseta el sol pega. Agua, gorra y evitar las horas centrales si sales a caminar.
- Querer verlo todo en un día sin salir del pueblo: Melgar de Tera da lo que da. Funciona mejor combinado con otros pueblos o con rutas por la comarca.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Zamora capital, Melgar de Tera está a unos 40 km siguiendo la N-631 hacia Benavente y desviándose después por carreteras comarcales. El trayecto suele ser rápido y sin complicaciones, pero conviene revisar el estado de las carreteras secundarias según la época del año.