Parque público de San Pedro de Ceque.JPG
Castilla y León · Cuna de Reinos

San Pedro de Ceque

Pueblo rodeado de grandes bosques de roble (El Monte); famoso por su riqueza micológica y natural

417 habitantes · INE 2025
758m altitud

Por qué visitarlo

Montaña Iglesia de San Pedro Micología

Mejor época

otoño

San Pedro (junio) junio

Qué ver y hacer
en San Pedro de Ceque

Patrimonio

  • Iglesia de San Pedro
  • Bosque El Monte

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  • Senderismo

Fiestas y tradiciones

Fecha junio

San Pedro (junio)

Las fiestas locales son el momento perfecto para vivir la autenticidad de San Pedro de Ceque.

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sobre San Pedro de Ceque

Pueblo rodeado de grandes bosques de roble (El Monte); famoso por su riqueza micológica y natural

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En el corazón de la comarca de Benavente y Los Valles, donde las tierras zamoranas comienzan a elevarse hacia las estribaciones de Sanabria, se encuentra San Pedro de Ceque, una pequeña localidad de unos 400 habitantes que conserva bastante vivo el espíritu de la Castilla rural. A 758 metros de altitud, este pueblo se extiende entre lomas y valles cultivados, donde el tiempo parece transcurrir a otro ritmo, lejos del bullicio de las grandes ciudades.

San Pedro de Ceque es de esos lugares que no salen en portadas ni en grandes campañas, y quizá por eso mantiene un aire propio. Sus calles, algunas aún empedradas, sus casas de piedra y adobe, y la vida tranquila en la plaza invitan a ver cómo se organiza el día a día en un pueblo que sigue siendo, ante todo, agrícola y ganadero. Más que “desconectar”, aquí lo normal es bajar el ritmo y dejarse llevar por la rutina local: la gente entrando y saliendo de las naves, el tractor que pasa, la conversación corta en la puerta de casa.

El paisaje que rodea el municipio es característico de esta zona de transición entre la llanura cerealista y las primeras elevaciones montañosas. Campos de cultivo se alternan con zonas de monte bajo y pequeños arroyos que dibujan el territorio, creando un mosaico que se disfruta caminando sin prisas o simplemente asomándose a los caminos al atardecer, cuando ya casi no se oye un coche y solo suenan los perros a lo lejos.

Qué ver en San Pedro de Ceque

El principal atractivo patrimonial del pueblo es su iglesia parroquial, dedicada al apóstol San Pedro, que da nombre a la localidad. Este templo, de origen medieval aunque reformado en siglos posteriores, presenta elementos arquitectónicos propios de la tradición religiosa zamorana. Su torre, visible desde varios puntos del entorno, se convierte en una referencia visual constante mientras te mueves por los alrededores y marca un poco el “centro” del pueblo cuando te orientas.

Pasear por el casco urbano permite descubrir la arquitectura tradicional de la comarca, con construcciones de piedra, tapial y adobe que se han conservado durante generaciones. Muchas viviendas mantienen elementos originales como portones de madera, corrales anexos y antiguos lagares, testimonios de una economía agrícola y ganadera que todavía perdura. No todo está restaurado ni preparado para la foto, y precisamente ahí está parte del interés: hay casas arregladas junto a otras medio caídas, solares vacíos y huertos donde aún se ve a gente trabajando.

En los alrededores del pueblo, el paisaje invita a perderse por caminos rurales que serpentean entre campos de cereales y dehesas. Estas rutas permiten contemplar la belleza austera del paisaje castellano, especialmente al amanecer o al atardecer, cuando la luz dorada baña las lomas y suaviza las líneas del terreno. No hay señales llamativas ni paneles a cada paso; son caminos de uso diario, compartidos con tractores y ganado, y conviene moverse con respeto.

La fauna de la zona incluye especies típicas de estos ecosistemas agrarios: perdices, liebres, zorros y una interesante variedad de aves rapaces que sobrevuelan los campos en busca de alimento. Para los aficionados a la ornitología, los paseos tempraneros pueden resultar especialmente gratificantes, siempre que se guarde silencio y se respete la actividad de las fincas. A poca distancia del casco urbano ya se nota la sensación de campo abierto.

Qué hacer

San Pedro de Ceque se presta al senderismo tranquilo y a caminar más que a “hacer rutas” en el sentido clásico. Desde el pueblo parten varios caminos tradicionales que conectan con localidades vecinas y permiten descubrir el paisaje de la comarca. No se trata de rutas de alta montaña, sino de paseos por terreno suavemente ondulado, aptos para un poco de aire libre sin necesidad de gran preparación física. En una o dos horas puedes dar un buen rodeo y volver al pueblo sin complicarte.

La gastronomía local es otro de los atractivos reales de la zona. En esta parte de Zamora se elaboran productos de excelente calidad: embutidos artesanales, quesos de oveja, legumbres de la tierra y cordero lechal. Aunque el pueblo no cuenta con restaurantes, las localidades cercanas de la comarca suelen tener bares y casas de comidas donde probar estos productos. Conviene informarse antes y no dar por hecho que habrá muchas opciones abiertas todo el año, porque entre semana y fuera del verano la oferta baja bastante.

Para los aficionados a la fotografía, el entorno funciona bien si te gusta el paisaje sobrio: campos de cereal ondulantes, cielos amplios, alguna construcción aislada y, sobre todo, esa luz cambiante según la hora del día que marca tanto la meseta. Por la noche, la poca contaminación lumínica deja ver un cielo bastante estrellado cuando el tiempo acompaña; basta con alejarse un poco del casco urbano para notar el cambio.

La micología es otra actividad interesante en temporada otoñal, cuando los prados y zonas de monte cercanas se pueblan de diversas especies de setas. Es importante contar con los permisos necesarios y los conocimientos adecuados para esta práctica; aquí la gente local suele tomarse el tema en serio y no está de más preguntar antes de aventurarse campo a través. Además, no todos los montes son de acceso libre, y conviene respetar cierres y señales.

Fiestas y tradiciones

Las fiestas patronales en honor a San Pedro se celebran a finales de junio, coincidiendo con la festividad del santo. Durante estos días, el pueblo cambia de ritmo: verbenas, comidas populares y actividades tradicionales reúnen tanto a los vecinos como a los numerosos hijos del pueblo que regresan para la ocasión. Es cuando más se nota que, detrás de las cifras oficiales, hay mucha gente vinculada al lugar.

En agosto, como en muchos pueblos de la zona, se organizan también celebraciones estivales que aprovechan el buen tiempo y la presencia de más población. Son buenos momentos para ver el pueblo con más vida, con las calles llenas y las peñas montando su propio ambiente, sobre todo a partir de la tarde.

Las romerías y procesiones religiosas mantienen viva la devoción popular, con momentos especiales durante la Semana Santa y otras festividades del calendario litúrgico. No son grandes eventos turísticos, sino celebraciones pensadas sobre todo para la gente del lugar, donde el visitante es más un invitado que un espectador.

Cuándo visitar San Pedro de Ceque

La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son, en general, las épocas más agradables para caminar por los alrededores y ver el campo en su mejor momento, ya sea verde o con los tonos ocres de la cosecha. El verano puede ser caluroso a mediodía, pero las noches refrescan y se agradece el aire en las zonas abiertas, sobre todo si sales a última hora a dar un paseo. El invierno es frío, con temperaturas que pueden bajar de cero grados y días cortos, así que es mejor ir preparado si tu idea es pasear por los caminos: abrigo, calzado cerrado y algo para el viento.

Si buscas algo de ambiente, las semanas de fiestas (finales de junio y agosto) concentran más vida en la calle. Para ver el pueblo más tranquilo y poder pasear prácticamente a solas, cualquier fin de semana de primavera u otoño entre campañas agrícolas es buena opción, sabiendo que entre semana el ritmo baja mucho y puedes encontrar calles casi vacías.

Lo que no te cuentan

San Pedro de Ceque es pequeño y se ve rápido: en una mañana o una tarde puedes recorrer el casco urbano y asomarte a algún camino cercano sin prisas. Más que un destino para varios días, funciona bien como parada en una ruta más amplia por la comarca de Benavente y Los Valles o camino de Sanabria.

Las fotos de campos verdes y cielos limpios pueden engañar un poco; según la época, te encontrarás rastrojos, días ventosos o un paisaje muy seco en pleno verano. El atractivo está en esa realidad rural tal cual es, no en una postal permanente. Si vienes con la idea de un pueblo de montaña o de un casco histórico monumental, no es el lugar; aquí lo que hay es vida cotidiana y campo de trabajo.

No hay apenas infraestructura turística: ni hoteles, ni oficinas de turismo, ni demasiados servicios pensados para visitantes. Conviene llegar con todo lo básico resuelto (alojamiento en pueblos cercanos, gasolina, algo de comida) y no apurar el depósito del coche. Si ajustas bien las expectativas y vienes con calma, en dos o tres horas puedes hacerte una idea bastante fiel de lo que es hoy un pequeño pueblo de la Castilla rural.

Datos de interés

Comunidad
Castilla y León
Comarca
Benavente y Los Valles
Código INE
49193
Costa
No
Montaña
Temporada
otoño

Habitabilidad y Servicios

Datos clave para vivir o teletrabajar

2024
Conectividad5G disponible
EducaciónColegio
Vivienda~5€/m² alquiler · Asequible
CostaPlaya cercana
Fuentes: INE, CNMC, Ministerio de Sanidad, AEMET

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