Vista aérea de Uña de Quintana
Instituto Geográfico Nacional · CC-BY 4.0 scne.es
Castilla y León · Cuna de Reinos

Uña de Quintana

Localidad situada en el valle del río Tera con paisajes de ribera; destaca por su tranquilidad y zonas de baño naturales

119 habitantes · INE 2025
782m altitud

Por qué visitarlo

Montaña Iglesia de los Santos Justo y Pastor Baño en el río

Mejor época

verano

Santos Justo y Pastor (agosto) agosto

Qué ver y hacer
en Uña de Quintana

Patrimonio

  • Iglesia de los Santos Justo y Pastor
  • Ribera del Tera

Actividades

  • Baño en el río
  • Senderismo

Fiestas y tradiciones

Fecha agosto

Santos Justo y Pastor (agosto)

Las fiestas locales son el momento perfecto para vivir la autenticidad de Uña de Quintana.

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sobre Uña de Quintana

Localidad situada en el valle del río Tera con paisajes de ribera; destaca por su tranquilidad y zonas de baño naturales

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En la comarca de Benavente y Los Valles, donde las tierras de Zamora se elevan suavemente hacia las estribaciones de la Sierra de la Culebra, descansa Uña de Quintana. Este pequeño pueblo de apenas 132 habitantes se alza a 782 metros de altitud y conserva ese sabor auténtico de la Castilla interior que muchos viajeros buscan lejos de las rutas masificadas. Aquí el tiempo parece transcurrir a otro ritmo, marcado por el paso de las estaciones y el eco de siglos de vida rural.

Lo que atrae de Uña de Quintana es su sencillez, sin artificios. Sus calles de piedra, sus construcciones tradicionales y el entorno natural que lo rodea dibujan un paisaje donde lo rural se manifiesta en estado puro. Es un lugar que invita a desconectar, a pasear sin prisas y a redescubrir el valor de lo cotidiano en un entorno donde la modernidad no ha borrado las huellas del pasado.

Para quienes buscan un contacto genuino con la España vaciada, este rincón zamorano ofrece exactamente eso: arquitectura tradicional, paisajes de campos y dehesas, y la hospitalidad característica de los pueblos pequeños, donde aún se saluda a cualquiera que pasa y las caras nuevas llaman la atención.

Qué ver en Uña de Quintana

El patrimonio de Uña de Quintana es modesto pero representativo de la arquitectura rural zamorana. El corazón del pueblo lo marca su iglesia parroquial, construcción que, como tantas otras en esta comarca, conserva elementos que hablan de los diferentes periodos constructivos que ha atravesado. Fíjate en su estructura y en los detalles de la torre; es historia local en piedra, sin grandes alardes, pero coherente con el entorno.

Pasear por el casco urbano permite apreciar la arquitectura tradicional de la zona: casas de piedra y adobe, portones de madera labrada, y esa disposición orgánica de las calles que caracteriza a los pueblos de crecimiento natural, sin planificación urbana previa. Las construcciones auxiliares, como antiguos corrales y bodegas, añaden un valor etnográfico al conjunto y recuerdan que aquí, hasta hace nada, casi todo giraba en torno al campo y al ganado.

Los alrededores del pueblo muestran paisajes de dehesa y campos de cultivo que cambian de color según la estación: verdes intensos en primavera, dorados en verano y ocres en otoño. Desde los puntos más elevados del término se obtienen amplias panorámicas de los Valles de Benavente, ese territorio de suaves ondulaciones que se extiende entre la Tierra del Pan y las primeras elevaciones montañosas.

La proximidad a la Sierra de la Culebra, uno de los espacios naturales más conocidos de Zamora, convierte a Uña de Quintana en un punto de partida interesante para explorar este territorio de masas forestales y fauna salvaje, especialmente recordado por su población de lobos.

Qué hacer

Las actividades en Uña de Quintana están vinculadas al disfrute pausado del medio rural y natural. El senderismo es una de las mejores opciones, con caminos y sendas que recorren los campos circundantes y conectan con pueblos vecinos. No son rutas señalizadas de forma oficial en su mayoría, así que conviene llevar mapa, GPS o, mejor aún, preguntar a algún vecino antes de salir. A cambio, tendrás pistas tranquilas, poco tránsito y un silencio que cuesta encontrar en otros sitios.

Los aficionados a la observación de naturaleza encontrarán en los alrededores un territorio propicio, especialmente en las zonas de transición hacia áreas más boscosas. La cercanía a la Sierra de la Culebra abre posibilidades para rutas más ambiciosas de montaña, donde es posible realizar avistamientos de fauna autóctona con las debidas precauciones y respeto al medio. Hay que tener presente que no es un parque temático: la fauna se deja ver cuando quiere, y los desplazamientos pueden ser largos.

La gastronomía local es la de la Zamora rural: productos derivados del cerdo, legumbres de la tierra y quesos artesanales. Durante las fiestas del pueblo es cuando mejor se puede probar la cocina tradicional, preparada según recetas que han pasado de generación en generación y compartida muchas veces en mesas corridas, al aire libre o en locales sociales.

Para quienes buscan una estancia más larga y variada, la comarca de Benavente y Los Valles abre muchas puertas: visitar pueblos con mayor patrimonio monumental, recorrer rutas enológicas por la Tierra del Vino, o adentrarse en espacios naturales protegidos cercanos.

Fiestas y tradiciones

Como muchos pueblos pequeños de Castilla y León, Uña de Quintana celebra sus fiestas patronales durante el verano, generalmente en agosto, cuando muchos hijos del pueblo regresan desde las ciudades. Estos días festivos son un buen momento para ver el pueblo con más vida, con actos religiosos, celebraciones populares y la ocasión de compartir mesa y conversación con los vecinos.

Las celebraciones incluyen habitualmente procesiones, música tradicional y bailes en la plaza del pueblo. Es durante estas fechas cuando la localidad recupera temporalmente la animación de antaño y se percibe el tejido social que, el resto del año, queda más disperso.

A lo largo del año, el calendario festivo se completa con las celebraciones propias del ciclo agrícola y religioso, aunque con la menor población actual, muchas de estas tradiciones se mantienen de forma más íntima, casi de puertas adentro.

Lo que no te cuentan

Uña de Quintana es pequeño y se recorre a pie en poco rato: en una hora tranquila puedes haber visto el casco urbano entero. El resto es paisaje, campos y cielo abierto. Más que un destino para varios días, funciona bien como parada dentro de una ruta por la comarca o como base tranquila si te mueves en coche por los alrededores.

Las fotos pueden dar la impresión de un pueblo de postal, pero conviene venir con expectativas ajustadas: no hay grandes monumentos ni una lista interminable de visitas. Lo que hay es calma, casas de toda la vida, algún edificio reformado y otros a medio caer. Si lo que buscas es eso, encajarás bien.

Cuándo visitar Uña de Quintana

La primavera (mayo-junio) y el otoño (septiembre-octubre) son los momentos más agradecidos para pasear y hacer campo: temperaturas suaves y el paisaje en su mejor momento de color. El verano, especialmente agosto, coincide con las fiestas y mayor animación, aunque las temperaturas pueden ser elevadas en las horas centrales del día y apetece más madrugar o esperar a la tarde para caminar.

El invierno es frío y puede ser crudo, con nieblas y heladas frecuentes, pero también es cuando más se siente esa sensación de silencio rural. Si te pilla mal tiempo, el plan se reduce a paseos cortos y coche, porque no hay muchos espacios cubiertos.

Errores típicos

  • Esperar demasiadas cosas que ver: Uña de Quintana no es un pueblo monumental. Si vienes buscando una larga lista de iglesias, museos y plazas porticadas, te llevarás una decepción. Si lo tomas como un alto en el camino para patear un rato y respirar, funciona mejor.

  • Contar con muchos servicios: no hay una infraestructura turística desarrollada. No des por hecho que vas a encontrar bares abiertos a cualquier hora, tiendas o alojamientos. Conviene traer agua, algo de comida y planificar dónde dormir en poblaciones cercanas.

  • Subestimar las distancias comarcales: en el mapa todo parece cerca, pero las carreteras locales son lentas y los tiempos se alargan. Para visitar la Sierra de la Culebra o moverte por Benavente y Los Valles, calcula siempre algo más de tiempo del que marca el GPS.

Información práctica

Cómo llegar: Desde Zamora capital, Uña de Quintana se encuentra a unos 60 kilómetros por la carretera N-631 en dirección a Puebla de Sanabria. El acceso se realiza desviándose en el entorno de Rionegro del Puente, siguiendo carreteras locales que suelen estar bien señalizadas. El trayecto en coche desde Zamora ronda aproximadamente la hora, según tráfico y estado de la vía.

Mejor época: La primavera (mayo-junio) y el otoño (septiembre-octubre) son las estaciones más agradables para visitar la zona, con temperaturas suaves y el campo en buen momento. El verano, especialmente agosto, coincide con las fiestas y más movimiento, aunque las temperaturas pueden ser altas. El invierno es frío, pero puede interesar a quien busque tranquilidad absoluta y no le importe abrigarse bien.

Consejos: Se trata de un pueblo muy pequeño, sin servicios turísticos desarrollados, por lo que conviene planificar el alojamiento en localidades cercanas como Benavente o en casas rurales de la comarca. Lleva calzado adecuado para caminar por el campo, algo de ropa de abrigo incluso en primavera y otoño, y respeta siempre las propiedades privadas en las zonas rurales: muchas pistas acaban en fincas o corrales en uso.

Datos de interés

Comunidad
Castilla y León
Comarca
Benavente y Los Valles
Código INE
49225
Costa
No
Montaña
Temporada
verano

Habitabilidad y Servicios

Datos clave para vivir o teletrabajar

2024
Conectividad5G disponible
Vivienda~5€/m² alquiler · Asequible
CostaPlaya cercana
Fuentes: INE, CNMC, Ministerio de Sanidad, AEMET

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