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sobre Centenera de Andaluz
Pequeña localidad con iglesia románica y entorno de ribera del Duero
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En el corazón de la Tierra de Soria, donde los campos de cereales se mecen al ritmo del viento castellano, Centenera de Andaluz es uno de esos pueblos que ves en el mapa y piensas que ya no queda nadie ahí… pero sí, todavía hay vida. Con apenas 19 habitantes y asentado a 944 metros de altitud en la comarca de Berlanga, este pequeño enclave rural representa bastante bien esa Castilla despoblada que sigue a su ritmo, con arquitectura tradicional y un modo de vida pausado que aquí no es un eslogan, es lo que hay.
El nombre del municipio, que combina su topónimo principal con el apellido "de Andaluz", guarda en sí mismo la memoria de antiguos pobladores y reconquistadores. Llegar hasta aquí es adentrarse en la Soria más silenciosa, donde el horizonte se extiende sin límites y las construcciones de piedra y adobe se integran en un paisaje que cambia de color con las estaciones: dorado en verano, ocre en otoño y cubierto por un manto verde en primavera.
Para quienes buscan desconectar del ruido urbano y hacerse una idea clara de lo que es un pueblo muy pequeño hoy en día, Centenera de Andaluz funciona más como un alto tranquilo en ruta que como un lugar para pasar varios días. Aquí no encontrarás grandes monumentos ni infraestructuras turísticas, y precisamente por eso el plan es sencillo: pasear, fijarse en los detalles, charlar si surge con quien te cruces y dejar que el tiempo pase más despacio.
Qué ver en Centenera de Andaluz
El patrimonio de Centenera de Andaluz es el propio de las pequeñas localidades castellanas que han sabido conservar su arquitectura popular sin grandes alardes. El núcleo urbano mantiene el trazado característico de las aldeas sorianas, con casas de mampostería, piedra y algo de adobe, corrales y patios que hablan más de funcionalidad que de estética. A poco que te fijes, verás puertas antiguas, dinteles gastados y algún pajar medio derruido que cuenta mejor la historia del pueblo que cualquier panel informativo.
La iglesia parroquial es el punto de referencia del municipio, como suele ocurrir en estos pueblos donde el templo marcaba la vida comunitaria. Su arquitectura sencilla pero digna testimonia la devoción de generaciones de habitantes que han mantenido el culto a lo largo del tiempo. No es una iglesia monumental, pero sí la pieza que da sentido al caserío y el lugar al que, de una manera u otra, acaba mirando todo el pueblo.
El verdadero tesoro de Centenera de Andaluz es su entorno natural. Los alrededores del pueblo abren amplias panorámicas de la meseta castellana, con campos de labor que se extienden hasta donde alcanza la vista. Los amantes de la fotografía encontrarán aquí encuadres muy limpios, especialmente durante el amanecer y el atardecer, cuando la luz rasante tiñe de tonos dorados el paisaje y las sombras de los rastrojos alargan las líneas del campo. En días claros, la sensación es de estar en medio de un mar de cereal.
Qué hacer
La principal actividad en Centenera de Andaluz es caminar. Las rutas a pie por los caminos rurales que conectan el pueblo con las localidades vecinas de la comarca de Berlanga permiten entender el territorio: se pasa de tierras de cultivo a pequeños barrancos, manchas de encina o quejigo y algún ribazo donde se refugia la fauna. Son caminos de trabajo, no de paseo urbano, así que conviene asumir polvo en verano y algo de barro si ha llovido.
Estos antiguos caminos de herradura permiten descubrir la flora y fauna típicas de la Meseta Norte, con avistamientos frecuentes de aves rapaces y especies propias del ecosistema de páramo, siempre que se camine con calma y en silencio. No hay senderos “oficiales” marcados como en zonas más turísticas, así que conviene llevar mapa o GPS y no improvisar demasiado: las distancias engañan cuando todo es llano y abierto.
La observación de aves se presenta como otra actividad interesante, especialmente en las épocas de migración. La ausencia de contaminación lumínica convierte las noches de Centenera en un cielo oscuro de verdad, muy adecuado para la observación de estrellas y constelaciones si vienes con algo de abrigo y paciencia. En verano, tumbarse en las eras o en cualquier ribazo y dejar pasar el tiempo mirando al cielo es casi todo el plan.
Para los interesados en la etnografía y la arquitectura popular, pasear por el pueblo permite apreciar los detalles constructivos tradicionales: las entradas de las casas, los corrales, las pequeñas huertas familiares y elementos como los antiguos espacios de trabajo agrícola (eras, pajares…), que ayudan a imaginar la vida de hace unas décadas, cuando el pueblo estaba mucho más lleno. No hay museos, así que la “visita” es ir leyendo el paisaje y las paredes.
La gastronomía de la zona se basa en productos de la tierra: legumbres, carnes de cordero lechal y cerdo, embutidos caseros y los típicos guisos de la cocina castellana. En las casas rurales y restaurantes de la comarca se puede comer bien, pero aquí, en Centenera, tendrás que venir ya comido o con tu propia comida, porque no hay bares ni tiendas.
Fiestas y tradiciones
Como en muchas localidades castellanas, Centenera de Andaluz celebra sus fiestas patronales durante el verano, generalmente en el mes de agosto, cuando muchos emigrantes regresan al pueblo. Estas fechas son las más animadas del año, con celebraciones religiosas, comidas populares y encuentros entre vecinos y visitantes.
Las celebraciones mantienen el sabor de las fiestas tradicionales castellanas, con misa solemne, procesión y actividades lúdicas que reúnen a toda la comunidad. Más que un evento pensado para el turismo, es un momento de reencuentro de la gente del pueblo, al que se puede asistir con respeto y sin esperar grandes programas organizados ni escenarios llamativos. Si vas, ve como quien se asoma a la vida del pueblo, no como quien “consume” una fiesta.
Información práctica
Para llegar a Centenera de Andaluz desde Soria capital, hay que recorrer aproximadamente 50 kilómetros en dirección suroeste por la N-122 en dirección a Berlanga de Duero, desviándose después por carreteras comarcales. El acceso se realiza por carreteras secundarias en buen estado, aunque conviene consultar las condiciones meteorológicas en invierno y no apurar el depósito de combustible, porque no hay gasolineras en los alrededores inmediatos.
Es recomendable llevar calzado cómodo para caminar, ropa de abrigo en las estaciones frías y prismáticos si se desea observar aves. Al tratarse de un núcleo muy pequeño, no dispone de servicios turísticos propios ni tiendas, por lo que conviene aprovisionarse en Berlanga de Duero o localidades mayores de la comarca. Para ver el pueblo con calma y dar un paseo por los alrededores, con dos o tres horas bien aprovechadas es suficiente.
Cuándo visitar Centenera de Andaluz
La mejor época para visitar el municipio suele ser la primavera (mayo-junio) y el otoño (septiembre-octubre), cuando las temperaturas son más suaves y el paisaje tiene más matices: verdes intensos en primavera y tonos ocres en otoño. El verano puede ser caluroso durante el día, aunque las noches refrescan debido a la altitud. El invierno resulta frío, con posibles nevadas y días cortos, un ambiente más para quien busque silencio y no le importe el mal tiempo.
Si el día sale lluvioso o ventoso, las caminatas largas pierden atractivo, pero el pueblo gana esa atmósfera recogida de chimeneas encendidas y calles vacías, muy propia de la zona. Eso sí, con mal tiempo el paisaje se vuelve más duro y conviene calcular bien la hora de vuelta si vas a salir a los caminos.
Lo que no te cuentan
Centenera de Andaluz es muy pequeño y se recorre a pie en poco rato. El turismo aquí no consiste en ir enlazando monumentos, sino en pasear despacio, mirar el horizonte y entender cómo es un pueblo de 19 habitantes en pleno siglo XXI. Si buscas actividad constante, te quedarás corto; si aceptas el silencio y el ritmo lento, el lugar encaja mejor.
Las fotos de la zona pueden sugerir un destino con muchas actividades, pero conviene ser realista: es un buen complemento a una ruta por la comarca de Berlanga, más que un lugar para montar unas vacaciones largas. Si ajustas las expectativas y lo incluyes como parada tranquila entre otros pueblos y parajes cercanos, la visita encaja mejor y se disfruta más.
Errores típicos al visitar Centenera de Andaluz
- Esperar “cosas que ver” en cadena: el pueblo se ve rápido; el valor está en el entorno y en la sensación de estar en un lugar muy pequeño, no en ir tachando monumentos.
- Subestimar el clima: en invierno el frío cala y en verano el sol pega fuerte. Lleva ropa adecuada y agua, porque no hay bares donde refugiarse o comprar algo.
- Contar con servicios que no existen: no hay tiendas ni gasolinera ni apenas servicios básicos. Llega con el depósito lleno y la mochila resuelta.