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sobre Fuentepinilla
Villa histórica con puente medieval y casonas blasonadas
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Fuentepinilla se encuentra en la comarca de Berlanga, al suroeste de la provincia de Soria, dentro de la meseta alta que caracteriza buena parte del sur soriano. Con poco más de medio centenar de habitantes censados, el pueblo conserva la escala y la estructura de los núcleos agrícolas tradicionales de la zona. A unos 900 metros de altitud, las casas de piedra y adobe responden a un clima de inviernos largos y veranos secos: muros gruesos, pocas alturas y cubiertas de teja pensadas para aguantar el frío.
El caserío aparece rodeado por un paisaje abierto de cereal, barbechos y algunas manchas de monte bajo. Es el mismo patrón que domina buena parte de la comarca de Berlanga, donde la agricultura de secano —trigo, cebada, algo de legumbre— ha marcado durante siglos la economía local. En las zonas algo más altas aparecen pinares dispersos; en otoño suele haber aficionados que salen a buscar setas, aunque en el entorno inmediato no hay itinerarios señalizados.
La iglesia y el pequeño patrimonio del pueblo
La iglesia parroquial de San Juan Bautista ocupa el centro del núcleo. El edificio actual se levanta sobre una fábrica del siglo XVI con reformas posteriores, algo habitual en los templos rurales de la provincia. No es una iglesia grande, pero el interior conserva un retablo mayor barroco añadido en el siglo XVIII. Más que la decoración, interesa entender su papel: durante siglos fue el principal punto de reunión de una comunidad muy pequeña y dispersa por las labores del campo.
Alrededor de la iglesia se organiza el caserío, con calles cortas y una trama bastante compacta. Muchas viviendas mantienen la arquitectura popular de la zona: piedra en la planta baja, adobe o tapial en los pisos superiores y portones amplios que en otro tiempo daban paso a corrales o cuadras. En algunas fachadas aún se ven galerías o corredores orientados al sol, utilizados para secar grano, guardar aperos o airear productos de la matanza.
A las afueras se reconocen todavía las eras, espacios circulares donde se trillaba el cereal antes de que llegara la mecanización. Son elementos discretos del paisaje, pero ayudan a entender cómo funcionaba la economía local hasta hace no tanto.
Caminos por el páramo
Los alrededores de Fuentepinilla se recorren mejor a pie o en bicicleta por caminos agrícolas. No son rutas acondicionadas como tales, sino pistas utilizadas por los vecinos para acceder a las tierras. El terreno es suave, con largas ondulaciones de páramo que permiten ver a bastante distancia.
En estos espacios abiertos es frecuente observar rapaces —milanos o algún águila— aprovechando las corrientes de aire sobre los campos. En otoño, tras las primeras lluvias, aparecen setas en los pinares cercanos y también en los pastizales, donde tradicionalmente se recogen setas de cardo. Conviene, como siempre en estas zonas, conocer bien las especies y respetar las normas que regulan la recolección en la provincia.
El paisaje cambia bastante con las estaciones. En invierno no son raras las heladas persistentes y alguna nevada que deja el pueblo prácticamente detenido durante unas horas. En verano, en cambio, la actividad se concentra al atardecer, cuando baja el calor y los vecinos salen a la calle o se acercan a las huertas.
Un calendario marcado por el verano
Como en muchos pueblos pequeños de Soria, la vida de Fuentepinilla se transforma cuando llega el verano. Parte de la gente que mantiene casa en el pueblo vuelve durante unas semanas, y entonces se celebran las fiestas patronales dedicadas a San Juan. Suelen incluir misa, procesión y encuentros vecinales en la plaza o en las eras.
Fuera de esos días, la población es reducida y el ritmo cotidiano es tranquilo. La mayoría de los residentes permanentes son personas mayores, mientras que las generaciones más jóvenes viven y trabajan en localidades mayores de la comarca o en ciudades.
Datos prácticos
Fuentepinilla es un pueblo muy pequeño y no funciona como destino turístico organizado. Los servicios son limitados y conviene prever alojamiento o comida en localidades cercanas de mayor tamaño.
Se llega por carretera local desde los ejes que conectan la comarca con Berlanga de Duero o con Soria capital. En invierno, si hay nieve o hielo, puede ser necesario conducir con precaución en los tramos secundarios.
La visita al pueblo es breve. Muchos viajeros lo combinan con otros lugares de la comarca de Berlanga, donde sí se conservan conjuntos históricos más extensos y algunos restos medievales vinculados a la antigua frontera del Duero.