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sobre Rello
Villa medieval amurallada espectacular sobre un peñasco calizo
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En lo alto de un cerro que domina la comarca de Berlanga, a unos 1070 metros de altitud, se alza Rello como un testimonio bastante entero de la arquitectura defensiva medieval castellana. Con apenas una veintena de habitantes censados, este minúsculo pueblo amurallado de Soria es uno de esos sitios donde se oye el viento más que las voces, y donde el paso de los años se nota más en las piedras que en las calles, que siguen casi como estaban hace siglos.
Declarado Bien de Interés Cultural, Rello va a contracorriente de la lógica turística habitual. No encontrarás aquí restaurantes con terrazas bulliciosas ni hoteles boutique, ni tiendas de recuerdos. Lo que hay es silencio, muralla, piedra y paisaje, y la sensación de asomarse un rato a cómo debió de ser la vida en un pueblo amurallado de la Castilla interior. Conviene ir sabiendo esto: es un lugar para estar un rato, no para “llenar” un fin de semana entero.
El contraste entre su tamaño diminuto y la monumentalidad de su patrimonio resulta llamativo. Caminar por Rello es imaginar cuando estos pueblos vigilaban las tierras fronterizas entre reinos, cuando cada piedra cumplía una función defensiva y cada casa se construía pensando en la protección colectiva.
¿Qué ver en Rello?
La muralla medieval es el eje de la visita. Este recinto defensivo del siglo XIV rodea completamente el núcleo urbano, conservando gran parte de su estructura original con torreones circulares y cubos defensivos que se elevan sobre la planicie castellana. El acceso al pueblo se realiza a través de dos puertas monumentales: la Puerta del Reloj y la Puerta del Mercado, ambas con arcos de medio punto bien conservados y que marcan muy bien la transición del páramo al interior del recinto.
El Castillo de Rello, construido en el siglo XIII, domina el conjunto desde su posición más elevada. Aunque es de propiedad privada y no se puede visitar por dentro, su silueta se recorta imponente contra el cielo soriano y se ve prácticamente desde cualquier punto del pueblo. Sus muros de sillería y mampostería son un buen ejemplo de la arquitectura militar castellana.
La Iglesia de San Martín, de origen románico pero reformada en siglos posteriores, conserva elementos interesantes como su portada medieval y algunos canecillos originales. Su torre, integrada en el sistema defensivo del pueblo, servía también como atalaya de vigilancia.
Perderse por las calles empedradas del interior de la muralla es sencillo: el recinto es pequeño y en menos de una hora puedes recorrerlo entero, parando a mirar detalles. Callejones estrechos, casas de piedra con escudos nobiliarios, portones medievales y rincones muy fotogénicos se suceden en un espacio reducido. El urbanismo medieval se mantiene prácticamente inalterado y se recorre a paso lento, fijándose en dinteles, inscripciones, rejillas y remates en los tejados.
Desde las murallas, las vistas panorámicas sobre la comarca de Berlanga son amplias y abiertas. En días despejados, la mirada alcanza hasta el Moncayo y recorre los páramos castellanos salpicados de pueblos con torres e iglesias que emergen del paisaje. Si sopla el aire (que es lo habitual), la sensación de altura se acentúa.
Qué hacer
Rello es un destino para pasear con calma, sin prisas, disfrutando del silencio y la paz que solo un pueblo casi deshabitado puede ofrecer. El recorrido completo de la muralla, bordeando el perímetro exterior (con precaución en las zonas sin protección), permite apreciar el ingenio defensivo de sus constructores y las vistas sobre el territorio circundante. En menos de dos horas se ve todo con tranquilidad; no es un pueblo para ir “de sitio en sitio” sino para estar un rato.
Para los aficionados al senderismo, la comarca de Berlanga tiene rutas que conectan pueblos históricos. Desde Rello pueden diseñarse itinerarios a pie hacia localidades cercanas como Berlanga de Duero o pequeños paseos por los páramos y los barrancos que rodean el cerro. Conviene llevar el recorrido pensado de antemano: no hay paneles informativos detallados en cada cruce y el paisaje engaña con su aparente llano.
La fotografía tiene aquí un escenario agradecido. Los amaneceres y atardeceres, cuando la luz rasante acaricia las piedras doradas de la muralla, son los mejores momentos para sacar la cámara. En pleno mediodía, sobre todo en verano, la luz es muy dura y el contraste muy fuerte; si puedes, ajusta la visita a esas primeras o últimas horas del día.
La zona es también territorio de turismo gastronómico, con la chanfaina, el cordero asado y las setas de temporada como protagonistas. Aunque en el propio Rello no hay servicios de hostelería, los pueblos cercanos mantienen viva la tradición culinaria soriana, así que lo más práctico es comer o alojarse fuera y reservar Rello para la visita tranquila.
Fiestas y tradiciones
Dada la escasa población actual, Rello no celebra grandes fiestas patronales con la intensidad de otros pueblos. Sin embargo, a mediados de agosto suele organizarse una romería que reúne a antiguos vecinos y visitantes, manteniendo viva la memoria colectiva del lugar.
En la comarca, durante el verano, varios pueblos organizan festivales medievales y recreaciones históricas que aprovechan el patrimonio monumental de la zona. Conviene comprobar fechas antes de ir, porque cambian de año en año [VERIFICAR].
Cuándo visitar Rello
La primavera y el otoño tienen temperaturas suaves y una luz muy agradecida para el paisaje. En verano, el calor aprieta durante el día pero las noches son frescas. El invierno es riguroso a más de 1000 metros de altitud, con heladas y posibles nevadas: el pueblo gana en atmósfera, pero el acceso puede complicarse y el frío no es un detalle menor.
Si puedes elegir, evita las horas centrales de los días más calurosos y las visitas de tarde muy corta en invierno: el pueblo se recorre rápido, pero se agradece tener margen para caminar con buena luz.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
Te da tiempo de sobra a entrar por una puerta y salir por la otra, rodear parte de la muralla por fuera y asomarte a varios miradores naturales sobre los páramos. A ritmo tranquilo, en una hora lo has visto; con dos, puedes detenerte a hacer fotos y leer con calma cualquier panel que encuentres.
Si tienes el día entero (por la zona)
Tiene más sentido combinar Rello con Berlanga de Duero y algún otro pueblo cercano. Rello encaja bien como parada de media mañana o de última hora de la tarde, dejando las visitas más largas y los servicios (comida, compras, museo, etc.) para los núcleos mayores.
Lo que no te cuentan
Rello es muy pequeño. La visita al recinto amurallado, sin prisa, rara vez se alarga más de dos horas. Funciona mejor como parada dentro de una ruta por la comarca de Berlanga que como destino único de un fin de semana completo.
Las fotos que circulan por internet pueden dar la impresión de un pueblo más “ambientado” de lo que luego se encuentra. La realidad es otra: mucha piedra, mucho silencio y muy poca vida diaria en la calle. Si vas buscando bares, tiendas o animación, te vas a frustrar; si lo que quieres es un paseo tranquilo y un buen mirador sobre el paisaje soriano, encaja mejor.
Conviene también tener en cuenta que, fuera de temporada alta o de festivos, es fácil encontrarse el pueblo prácticamente vacío. No es raro recorrerlo entero sin cruzarse con nadie más.
Errores típicos
- Llegar con hambre pensando en comer allí. En Rello no hay bares ni restaurantes; planifica la comida en otro pueblo y trata la visita como un paseo antes o después.
- Aparcar “a la puerta” de la muralla. El acceso es por carreteras estrechas y el casco es reducido. Mejor dejar el coche en las zonas habilitadas a la entrada del pueblo y hacer los últimos metros andando.
- Ir con prisas. El recinto se ve rápido, pero lo que merece la pena es precisamente detenerse a mirar el paisaje, las piedras y los detalles. Si solo vas a hacer una foto rápida desde el coche, no le vas a sacar partido al sitio.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Soria capital, Rello se encuentra a unos 60 kilómetros por la N-122 en dirección a Valladolid, desviándose después hacia Berlanga de Duero y siguiendo las indicaciones hacia Rello. El trayecto suele durar en torno a 50 minutos–1 hora, según tráfico y paradas. Desde Valladolid, por la misma carretera, la distancia es similar [VERIFICAR]. El acceso final se realiza por carreteras comarcales asfaltadas y señalizadas, pero estrechas, con curvas y sin apenas arcenes.
Consejos:
- Lleva calzado cómodo para caminar por empedrados irregulares y algo de abrigo fuera de los meses más calurosos: arriba sopla el aire y refresca rápido.
- No hay cajeros ni servicios básicos en el pueblo; ve con el depósito de combustible y el agua ya resueltos.
- Si viajas en invierno o con previsión de nieve o niebla, consulta el estado de las carreteras antes de subir.