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sobre Tajueco
Famoso por su tradición alfarera centenaria
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Si vienes a Tajueco, aparca en la entrada del pueblo. No hay más. En diez minutos habrás cruzado todo el casco urbano. Es un pueblo de sesenta habitantes, con calles estrechas y silencio.
La estructura es la típica de esta zona de Soria: construcciones bajas, corrales adosados a las viviendas, portones de madera desgastada. La iglesia parroquial está en el centro. Es un edificio sobrio, sin ornamentos llamativos.
Alrededor se abren pistas de tierra que se pierden entre campos de cereal. Sirven para dar un paseo corto o ir en bici, pero son caminos agrícolas. Compartirás el espacio con tractores y maquinaria. En verano, el sol es intenso a partir del mediodía. En invierno, el aire corta.
Por la noche apenas hay farolas. Si no hay nubes, se ven bien las estrellas desde cualquier salida del pueblo.
Para comer o dormir tendrás que ir a otro sitio. La oferta está en los pueblos cercanos o en Berlanga.
Las fiestas son en agosto. Es cuando vuelven los que viven fuera y hay algo más de movimiento: una misa, una comida comunal. El resto del año la rutina es lenta y previsible.
Se llega por carretera desde Soria pasando por Berlanga. Olvídate del transporte público; sin coche no llegas.
La primavera y el otoño son los mejores momentos para andar por los caminos sin sufrir calor extremo o frío intenso.
Consejo: ven si estás por la zona, no como destino único. Date una vuelta rápida, mira el paisaje llano y sigue tu ruta hacia otro punto de la comarca.