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sobre Alar del Rey
Lugar de nacimiento del Canal de Castilla; localidad estratégica entre la montaña y la meseta con un rico patrimonio industrial y ferroviario; famosa por sus galletas y el Pisuerga.
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A los pies de las estribaciones de la Montaña Palentina, Alar del Rey se levanta como un pueblo con historia escrita en piedra y agua. Este municipio de la comarca de Boedo-Ojeda, con apenas 900 habitantes, conserva el testimonio vivo de uno de los proyectos de ingeniería más ambiciosos de la España ilustrada: el Canal de Castilla. Sus esclusas, sus antiguos almacenes portuarios y el pausado fluir del agua hacen de este rincón palentino un buen refugio para quienes buscan un turismo tranquilo, lejos de las rutas masificadas.
Situado a unos 850 metros de altitud, Alar del Rey respira ese aire limpio y ese paisaje de transición entre la meseta y la montaña que caracteriza a esta zona de Palencia. El pueblo mira al norte, donde las cumbres comienzan a dibujar el horizonte, y al sur, donde se extienden los campos de cereal que han alimentado durante siglos a estas tierras. Es un lugar para caminar sin prisa, para asomarse a rincones de arquitectura popular y para entender cómo el agua transformó la economía de toda una región.
La vida del pueblo transcurre con la parsimonia de los lugares donde el tiempo se concentra en lo esencial: la plaza, la iglesia, el paseo junto al canal. No es un sitio con diez monumentos encadenados, pero funciona bien si te gusta observar y dejarte llevar por el ritmo del agua.
¿Qué ver en Alar del Rey?
El Canal de Castilla es, sin discusión, el protagonista de cualquier visita a Alar del Rey. Este pueblo es la cabecera del ramal norte del canal, una de las grandes obras hidráulicas de la España del siglo XVIII. El paseo junto a sus orillas es casi obligado: los álamos que escoltan el agua, las antiguas infraestructuras portuarias y, sobre todo, la triple esclusa, una pieza de ingeniería que permite salvar un desnivel de casi nueve metros. Cuando hay ocasión de verla en funcionamiento, la sensación es de estar asistiendo a una demostración práctica de física e historia al mismo tiempo.
Los almacenes del canal, construcciones de piedra que servían para guardar el grano que se transportaba por el agua, se mantienen en pie como testigos de aquella época en que las barcazas surcaban estos más de 200 kilómetros de vía navegable. El conjunto arquitectónico del puerto fluvial tiene una atmósfera especial, sobre todo al atardecer, cuando la luz baja resbala por las piedras y el pueblo se queda más en silencio.
En el casco urbano, la iglesia parroquial preside la plaza con su torre de piedra, típica de la arquitectura religiosa castellana. El pueblo conserva también buenos ejemplos de arquitectura tradicional, con casonas de piedra y madera que hablan de un pasado de cierta prosperidad vinculado al comercio del canal. Conviene recorrerlo a pie, sin prisa, en media hora larga, fijándose en portadas, escudos y detalles; el trazado es sencillo y prácticamente llano.
Qué hacer
La actividad principal en Alar del Rey es recorrer el camino de sirga del Canal de Castilla, el sendero que antiguamente utilizaban las caballerías para arrastrar las barcazas. Hoy está acondicionado como ruta llana y sencilla, apta para quien solo quiere dar un paseo sin sufrir cuestas. Se puede caminar hacia el sur, en dirección a Herrera de Pisuerga, o enlazar con otros tramos del canal si vais en bicicleta. El terreno es fácil, pero en verano pega el sol y conviene traer agua y gorra.
Los aficionados a la observación de aves encontrarán en las riberas del canal un ecosistema rico en especies acuáticas. Garzas, ánades y otras aves pueblan estos humedales artificiales que, con el tiempo, se han convertido en refugio natural. Unos prismáticos en la mochila marcan la diferencia entre “he visto patos” y disfrutar de verdad del entorno.
La gastronomía de la zona se apoya en los productos de siempre: lechazo asado, morcilla, quesos de oveja y legumbres de estas tierras castellanas. Los bares del pueblo trabajan cocina tradicional, con recetas que han ido pasando de generación en generación. Los guisos de cuchara en días fríos, después de un paseo junto al canal, saben especialmente bien.
Desde Alar del Rey también se pueden organizar excursiones a la Montaña Palentina, que comienza a despuntar apenas unos kilómetros al norte, o visitar otros pueblos del Canal de Castilla para completar una ruta temática siguiendo esclusas, tajamares y antiguos puentes. Hay bastantes opciones en un radio de menos de media hora en coche si no te importa moverte un poco.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales se celebran a mediados de agosto, con la alegría y el bullicio propios de los pueblos que recuperan a sus hijos emigrados durante el verano. Es el momento en que Alar del Rey multiplica su población y las calles cambian de ritmo: música, verbenas y encuentros que se repiten año tras año.
En la primera quincena de septiembre tiene lugar otra celebración tradicional vinculada a las costumbres agrícolas de la comarca. Son días en los que el pueblo mantiene vivas las tradiciones, con actos religiosos y festivos que mezclan lo sagrado y lo profano, como ocurre en buena parte de Castilla.
Información práctica
Alar del Rey se encuentra a unos 75 kilómetros al norte de Palencia capital, un trayecto de aproximadamente una hora por la N-611 en dirección a Aguilar de Campoo. Desde Burgos, la distancia es similar, tomando dirección oeste. El acceso es sencillo y las carreteras suelen estar en buen estado, aunque en invierno conviene revisar el parte meteorológico por posibles heladas o nieves.
La mejor época para visitar el pueblo es de primavera a otoño, cuando el clima permite disfrutar de los paseos junto al canal. Los meses de mayo, junio y septiembre suelen ofrecer temperaturas agradables y menos gente que en pleno verano. El invierno, aunque frío por la altitud, tiene su atractivo para quienes buscan soledad y paisajes más desnudos, pero hay que venir abrigado y con pocas expectativas de vida en la calle: muchos días el plan es pasear un rato y refugiarse después a cubierto.
Recomendamos llevar calzado cómodo para caminar, prismáticos si os interesa la observación de aves, y una cámara si sois de los que disfrutan buscando encuadres en lugar de hacer solo la foto rápida.
Si solo tienes unas horas
- En una mañana o tarde da tiempo a lo esencial: paseo por el casco urbano, acercarse al puerto fluvial y dedicar un buen rato a la triple esclusa.
- Calcula al menos 1,5–2 horas para caminar con calma junto al canal, hacer fotos y detenerte a mirar cómo funciona todo este sistema de agua y compuertas. Si vas con prisas, la visita se queda coja.
Lo que no te cuentan
Alar del Rey es pequeño y se ve rápido. El núcleo urbano se recorre en poco rato; lo que alarga la visita es el ritmo que tú quieras darle al canal. No es un destino para plantarse una semana sin moverse, sino más bien una buena base o una parada muy digna dentro de una ruta por el Canal de Castilla o la Montaña Palentina.
Las fotos del canal y las esclusas pueden dar sensación de algo monumental y muy concurrido. La realidad es más serena: un entorno cuidado, interesante si te atrae la historia y la ingeniería, pero sin grandes artificios ni espectáculos de masas. Aquí el plan es caminar, observar y dejar pasar el tiempo. Si buscas mucha animación, tiendas y actividad continua, te parecerá tranquilo de más; si vienes con ganas de aire, agua y silencio, encaja bastante bien.