Vista aérea de Báscones de Ojeda
Instituto Geográfico Nacional · CC-BY 4.0 scne.es
Castilla y León · Cuna de Reinos

Báscones de Ojeda

Pueblo situado en el valle del Boedo; destaca por su entorno natural y la proximidad a la Montaña Palentina; conserva tradiciones rurales.

136 habitantes · INE 2025
950m altitud

Por qué visitarlo

Montaña Iglesia de San Bartolomé Senderismo

Mejor época

verano

San Bartolomé (agosto) agosto

Qué ver y hacer
en Báscones de Ojeda

Patrimonio

  • Iglesia de San Bartolomé
  • Santuario de la Virgen del Boedo

Actividades

  • Senderismo
  • Pesca en el río Boedo
  • Romerías

Fiestas y tradiciones

Fecha agosto

San Bartolomé (agosto), Virgen del Boedo (agosto)

Las fiestas locales son el momento perfecto para vivir la autenticidad de Báscones de Ojeda.

Artículo completo
sobre Báscones de Ojeda

Pueblo situado en el valle del Boedo; destaca por su entorno natural y la proximidad a la Montaña Palentina; conserva tradiciones rurales.

Ocultar artículo Leer artículo completo

En las estribaciones de la Montaña Palentina, donde los páramos castellanos empiezan a levantarse camino de la Cordillera Cantábrica, se encuentra Báscones de Ojeda, una aldea pequeña de verdad, de las de 135 vecinos censados y bastantes menos en invierno. Aquí no hay grandes monumentos ni museos: hay silencio, huertas, casas de piedra y el ritmo lento de la Castilla rural. Si buscas “cosas que hacer” a cada rato, te vas a aburrir; si vienes a bajar revoluciones, encaja mejor.

Báscones de Ojeda forma parte de ese hilo de pueblos que salpican la cuenca del Valdavia, en una zona de transición donde los campos de cereal se mezclan con robledales, lomas pedregosas y riberas más frescas. La arquitectura tradicional de piedra y adobe se integra en el paisaje sin grandes alardes, pero con oficio. Es territorio para quien quiere pueblo de verdad, sin decorado de postal ni actividades organizadas cada hora.

La comarca de Boedo-Ojeda sigue siendo poco conocida fuera de la provincia. Báscones encaja bien en esa idea: discreto, sin grandes reclamos, pero representativo de cómo se vive en estos valles del norte palentino.

Qué ver en Báscones de Ojeda

El interés de Báscones está en su conjunto, no en una sola pieza. Al recorrer sus calles (no son muchas) se ven casonas de piedra con dinteles trabajados, balcones de madera envejecida y portones viejos que cuentan más de la economía agrícola y ganadera de la zona que cualquier panel informativo. No hay grandes rótulos ni carteles turísticos: toca fijarse y preguntar si quieres contexto.

La iglesia parroquial preside el pueblo, como suele pasar en esta parte de Palencia. No es un templo monumental, pero merece entrar y fijarse con calma en lo que se conserva, en los añadidos de distintas épocas y en cómo ha ido cambiando según las necesidades del pueblo. Mejor no esperar visitas guiadas ni paneles, aquí el “horario” es el del cura y las misas.

El entramado urbano es reducido y algo irregular, adaptado a la ladera y al terreno, con callejas que se enroscan más que trazarse con regla. En cuanto sales del último barrio empiezan los campos y las laderas, salpicadas de robles y matorral. El entorno gana mucho en otoño, cuando los tonos ocres se mezclan con los cultivos ya segados. Desde algunos puntos altos del término se tienen vistas amplias sobre el valle del Valdavia y sobre la propia Montaña Palentina al fondo, si el día está despejado.

Dispersos por los alrededores se conservan elementos de arquitectura rural tradicional: antiguas bodegas excavadas, corrales de piedra medio arruinados, tenadas, fuentes y abrevaderos que recuerdan una vida más ligada al ganado que a la actual. Muchos están en fincas privadas o medio comidos por la maleza, así que conviene moverse con respeto y sin forzar accesos.

Qué hacer

Báscones de Ojeda es sobre todo un punto de partida tranquilo para caminar. Desde el mismo pueblo salen pistas y caminos rurales que permiten enlazar con otros núcleos de la comarca de Boedo-Ojeda y hacer circulares sencillas, entre cultivos, pequeños valles y lomas suaves. El desnivel no es extremo, pero las distancias engañan: conviene mirar bien el mapa antes de liarse a enlazar pistas y no fiarse de “parece que está ahí al lado”.

Se puede salir a pie o en bicicleta de montaña por la red de caminos agrícolas, con vistas amplias y poco tráfico de coches. Si te gusta observar fauna, madrugar ayuda: no es raro ver corzos o alguna rapaz sobrevolando los páramos si guardas silencio y no vas con prisas.

La gastronomía en la zona se mueve en clave castellana: platos de cuchara, legumbres, guisos, algo de caza en temporada [VERIFICAR] y lechazo en los pueblos más grandes de alrededor. En Báscones en concreto la oferta es muy limitada, así que conviene llevar algo de comer o contar con los servicios de las localidades cercanas. No vengas contando con “ya comeremos algo allí”, porque puedes acabar tirando de bocadillo de emergencia.

Para fotografía rural funciona bien: detalles de arquitectura popular, viejos corrales, campos al atardecer y, si hay suerte con el cielo, buenas puestas de sol sobre el cereal o ya rastrojado. Si vienes en invierno, las nieblas y las heladas dan otro tipo de fotos, más duras.

Fiestas y tradiciones

Como en la mayoría de pueblos de la comarca, las fiestas patronales se celebran en verano, normalmente en agosto, cuando regresan quienes viven fuera y el pueblo recupera algo de ruido. Son días de verbenas, actividades sencillas y mucha vida en la calle. Si te coincide, es la mejor manera de ver el pueblo con movimiento, pero ten en cuenta que los horarios se vuelven totalmente de pueblo: comer tarde, acostarse más tarde aún y poco madrugón.

El calendario religioso marca también otras celebraciones durante el año, más discretas pero muy arraigadas, heredadas de generaciones anteriores. Si pasas por allí en esas fechas, toca adaptarse: puede haber misa larga, procesión y horarios de pueblo, sin prisas. No esperes encontrar todo abierto ni servicios extra “porque es fiesta”.

Cuándo visitar Báscones de Ojeda

La mejor época depende de lo que busques. La primavera suele ser agradecida: temperaturas moderadas, campos verdes y buenos días para caminar. El verano tiene más horas de luz y coincide con fiestas, pero también más calor a mediodía y menos gente fuera de esos días señalados. En verano, las horas centrales son para sombra y siesta, no para grandes caminatas por los páramos.

El otoño es probablemente el momento más agradecido para el paisaje: colores fuertes en el arbolado, contraste con los páramos y buena luz para foto. El invierno es otra cosa: frío, días cortos, posibilidad de nieblas y alguna nevada que puede complicar un poco los accesos si pillas el día malo. No es zona de alta montaña, pero el hielo en las carreteras secundarias da respeto.

Si llueve, el pueblo se ve rápido y los caminos se embarran, sobre todo en zonas de labor. Para caminar, mejor elegir días secos o al menos sin barro reciente; el típico barro arcilloso se pega a las botas y convierte una ruta sencilla en una paliza.

Lo que no te cuentan

Báscones de Ojeda es pequeño y se recorre en poco tiempo. Si vas solo “a ver el pueblo”, en una hora lo habrás hecho. Tiene más sentido como parte de una ruta por la comarca Boedo-Ojeda o como base tranquila para patear alrededores, que como destino para pasar varios días sin moverse.

No esperes servicios de pueblo grande: hay que ir con el depósito de combustible razonablemente lleno, algo de comida y la idea clara de que aquí se viene a estar tranquilo, no a encadenar visitas guiadas. Por la noche, el silencio es casi total y la iluminación pública justa, lo que se agradece para ver estrellas, pero conviene llevar frontal si te gusta pasear después de cenar.

Errores típicos al visitar Báscones de Ojeda

  • Llegar con expectativas de “turismo rural organizado”: aquí no hay casas-museo, centros de interpretación ni rutas señalizadas a cada paso. Es territorio de mapa, conversación con la gente del pueblo y patear sin prisa.
  • Confiarse con los horarios: en días laborables y en invierno, el movimiento es mínimo. Si necesitas algún servicio, mejor preverlo antes de llegar o tirar de los pueblos mayores de alrededor.
  • Subestimar el clima: el sol de verano castiga, el viento de invierno corta y las noches refrescan casi todo el año. Trae ropa de abrigo aunque el calendario diga lo contrario.

Información práctica

Para llegar a Báscones de Ojeda desde Palencia capital, lo habitual es tomar la N‑611 hacia Santander y, a la altura de Herrera de Pisuerga, desviarse hacia el este siguiendo las indicaciones hacia la comarca de Boedo‑Ojeda. Son unos 60 kilómetros, entre llanura castellana y un paisaje que poco a poco se hace más ondulado.

Conviene llevar calzado cómodo para caminar por pistas y caminos, y ropa de abrigo incluso en verano: las noches refrescan más de lo que marca el calendario y el viento en los páramos puede bajar la sensación térmica.

Aparcar no es un problema, pero mejor hacerlo con sentido común, sin bloquear accesos a casas, fincas ni pasos de ganado. Aquí todo el mundo se conoce y se nota enseguida el coche de fuera.

Si solo tienes unas horas

  • 1–2 horas: paseo tranquilo por el pueblo, vuelta alrededor de la iglesia y las calles principales, acercarte a la salida hacia los campos para tener una vista rápida del entorno y poco más. Es un pueblo para ir despacio, sentarse un rato y escuchar el silencio.
  • Medio día: añade una caminata corta por pistas agrícolas hacia alguno de los pueblos cercanos, sin necesidad de grandes desniveles. Mejor estudiar antes el trazado, porque las pistas se parecen mucho entre sí y es fácil dar más rodeo del previsto.

Datos de interés

Comunidad
Castilla y León
Comarca
Boedo-Ojeda
Código INE
34028
Costa
No
Montaña
Temporada
verano

Habitabilidad y Servicios

Datos clave para vivir o teletrabajar

2024
Conectividad5G disponible
Vivienda~5€/m² alquiler · Asequible
Fuentes: INE, CNMC, Ministerio de Sanidad, AEMET

¿Planificando tu visita?

Descubre más pueblos de la comarca de Boedo-Ojeda.

Ver comarca completa →

Más pueblos en Boedo-Ojeda

Opiniones de viajeros