Vista aérea de Calahorra de Boedo
Instituto Geográfico Nacional · CC-BY 4.0 scne.es
Castilla y León · Cuna de Reinos

Calahorra de Boedo

Pueblo situado en el valle del Boedo; conserva una interesante pila bautismal románica y un entorno rural apacible.

82 habitantes · INE 2025
870m altitud

Por qué visitarlo

Montaña Iglesia de la Purificación Paseos por la ribera

Mejor época

verano

Nuestra Señora de la Purificación (febrero) agosto

Qué ver y hacer
en Calahorra de Boedo

Patrimonio

  • Iglesia de la Purificación
  • Pila bautismal románica

Actividades

  • Paseos por la ribera
  • Visita cultural
  • Cicloturismo

Fiestas y tradiciones

Fecha agosto

Nuestra Señora de la Purificación (febrero), Fiestas de verano (agosto)

Las fiestas locales son el momento perfecto para vivir la autenticidad de Calahorra de Boedo.

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sobre Calahorra de Boedo

Pueblo situado en el valle del Boedo; conserva una interesante pila bautismal románica y un entorno rural apacible.

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En el corazón de la comarca de Boedo-Ojeda, donde las parameras castellanas dibujan horizontes amplios y el silencio manda, se encuentra Calahorra de Boedo, una pequeña aldea palentina que conserva bastante bien la esencia del mundo rural castellano. Con apenas 90 habitantes, este pueblo situado a unos 870 metros de altitud representa uno de esos rincones donde el ritmo es otro y casi todo gira todavía alrededor del campo y las estaciones.

El paisaje que rodea Calahorra de Boedo es el típico de la Montaña Palentina sur: campos de cereal que ondulan hasta el horizonte, manchas de encinas y quejigos y valles surcados por pequeños arroyos estacionales. La luz aquí es muy limpia y cambia mucho según la época del año; en invierno parece más dura, y en primavera suaviza perfiles y colores. Es un lugar al que se viene a estar tranquilo, a caminar sin prisa y a ver cómo se vive en un pueblo pequeño de verdad, no en un decorado preparado para el turismo.

La tranquilidad de sus calles de piedra y adobe, el saludo de sus vecinos y la arquitectura tradicional bien conservada hacen de Calahorra de Boedo un pueblo interesante para quien busca turismo rural de interior, pero conviene decirlo claro: es un núcleo muy pequeño, sin servicios turísticos, y se recorre en poco tiempo. El valor está en el conjunto: el caserío, el silencio, el entorno y la comarca en general, más que en “cosas que ver” en lista.

¿Qué ver en Calahorra de Boedo?

El principal atractivo de Calahorra de Boedo es su arquitectura popular, con construcciones tradicionales de piedra y tapial que muestran cómo se edificaba antiguamente en estas tierras. Pasear por sus calles permite fijarse en casas con escudos nobiliarios, portones de madera viejos pero sólidos y patios interiores donde todavía se conservan antiguos lagares y bodegas subterráneas. No hay grandes monumentos: lo interesante es ir despacio, mirar al detalle y entender cómo se ha adaptado la vida al clima y al terreno.

La iglesia parroquial preside el caserío desde su posición elevada, como corresponde a muchos pueblos castellanos. Aunque de proporciones modestas, conserva elementos de interés arquitectónico que merecen una visita pausada. Los amantes del arte religioso encontrarán en su interior retablos y tallas que narran siglos de devoción popular; conviene no ir con prisas y asumir que puede estar cerrada fuera de oficios, como ocurre en la mayoría de pueblos de la zona. Si te interesa verla por dentro, conviene preguntar a algún vecino.

Los alrededores naturales muestran su mejor cara cuando el campo está en movimiento: en primavera, con los verdes intensos y las amapolas salpicando los sembrados; en otoño, con los tonos ocres y los rastrojos ya recogidos. Los pequeños valles cercanos, conocidos localmente como "hoyadas", crean microclimas donde la vegetación se vuelve más frondosa y es posible avistar fauna típica como conejos, perdices y aves rapaces si se camina en silencio y a primera o última hora del día.

También merece la pena buscar las antiguas fuentes y lavaderos que se conservan en el pueblo y sus inmediaciones, testimonio de una época no tan lejana en la que estos espacios eran puntos de encuentro y de trabajo diario. Son rincones sencillos, pero ayudan a entender mejor cómo se organizaba la vida antes del agua corriente en las casas. No esperes una postal perfecta, sino estructuras humildes, a veces algo deterioradas, que forman parte de la memoria del lugar.

Qué hacer

El principal atractivo de Calahorra de Boedo para el visitante activo es el senderismo tranquilo. Desde el pueblo parten diversos caminos rurales no señalizados que permiten recorrer los campos circundantes, atravesar pequeños bosquetes de encina y alcanzar suaves altos desde donde contemplar la inmensidad de la paramera palentina. No esperes grandes cumbres ni desniveles fuertes, pero sí largas pistas y sensación de espacio abierto. Es recomendable llevar mapas o GPS, ya que los cruces de caminos agrícolas pueden resultar confusos y no hay señalización turística. Un paseo de 1 a 2 horas alrededor del pueblo es suficiente para hacerse una buena idea del paisaje.

Los aficionados a la fotografía encontrarán aquí buenos escenarios: amaneceres sobre los campos de cereal, arquitectura tradicional sobria, juegos de luz en las callejuelas y cielos nocturnos muy limpios debido a la casi nula contaminación lumínica. En noches despejadas, basta alejarse unos minutos del caserío para ver bien la Vía Láctea.

La gastronomía local es la de la zona norte de Palencia: cocina de cuchara, carne y producto de la tierra. Aunque, al tratarse de una aldea pequeña, no hay establecimientos permanentes, la cocina tradicional se basa en platos como el cordero lechal, la sopa castellana, las patatas con chorizo y las legumbres. En los pueblos cercanos de la comarca, ya con más servicios, es posible degustar estos platos en asadores y mesones rurales.

Durante el otoño, la micología atrae a visitantes que buscan níscalos y setas de cardo en los terrenos apropiados de la zona, siempre con el debido conocimiento, respeto al medio ambiente y a la normativa vigente sobre recolección. No todo el monte es de libre acceso y conviene informarse antes.

Fiestas y tradiciones

Como en gran parte de Castilla, las fiestas patronales son el momento fuerte del año. En Calahorra de Boedo se celebran durante el verano, generalmente en agosto, cuando muchos de los hijos del pueblo que marcharon a la ciudad regresan para el encuentro anual. Estos días suelen incluir misa solemne, procesión, comidas populares y baile, con un ambiente más de reencuentro que de macrofiesta.

A mediados de septiembre tienen lugar celebraciones vinculadas a la cosecha y el mundo agrícola, con misas de acción de gracias que mantienen viva una tradición antigua.

Las festividades religiosas del ciclo anual, como la Semana Santa o el Corpus, se celebran con la sobriedad característica de los pueblos pequeños, pero con gran devoción. No hay grandes procesiones multitudinarias, sino actos sencillos en los que participa quien está y donde se nota que todo el mundo se conoce.

Información práctica

Cómo llegar: Desde Palencia capital, situada a unos 50 kilómetros, se accede por la N-611 en dirección a Santander hasta Herrera de Pisuerga, y desde allí por carreteras comarcales hacia el este siguiendo las indicaciones hacia la comarca de Boedo-Ojeda. El trayecto suele rondar la hora en coche, según el tráfico y los tramos de carretera local.

Consejos: Lleva calzado cómodo para caminar por calles a veces irregulares y algún tramo sin asfaltar. Respeta las propiedades privadas (muchos caminos bordean fincas y corrales) y ten en cuenta que es una población habitada donde la gente vive su día a día, con tractores, perros de casa y horarios rurales. Conviene llevar provisiones, ya que no hay comercios en el pueblo y los servicios más cercanos están en localidades algo mayores. Si vas en invierno, abrigo serio: el viento en la paramera corta.


Cuándo visitar Calahorra de Boedo

La primavera (abril-mayo) trae campos verdes, días más largos y temperaturas suaves: es cuando el paisaje está más vivo y apetece caminar. El verano es cálido pero seco; por el día puede apretar el sol, pero refresca al atardecer y por la noche, así que se agradece algo de manga larga para las últimas horas. El otoño viste el campo de tonos ocres y dorados, aunque pueden llegar las primeras lluvias y nieblas. El invierno es frío, con posibles heladas y alguna nevada que cambia completamente el aspecto del pueblo y del entorno, pero también complica los desplazamientos por carretera y las caminatas.


Lo que no te cuentan

Calahorra de Boedo se ve rápido: el casco se recorre con calma en menos de una hora. Tiene sentido como parada dentro de una ruta por la comarca de Boedo-Ojeda o como base tranquila si te alojas por la zona, más que como destino único para varios días. Las fotos de campos verdes y cielos limpios son reales, pero dependen mucho de la época: en pleno verano el paisaje puede resultar duro y amarillento, y en invierno algo áspero. Conviene ajustar expectativas: aquí no hay animación ni muchas “cosas que hacer”, hay un pueblo pequeño que sigue su vida.

Datos de interés

Comunidad
Castilla y León
Comarca
Boedo-Ojeda
Código INE
34041
Costa
No
Montaña
Temporada
verano

Habitabilidad y Servicios

Datos clave para vivir o teletrabajar

2024
TransporteTren cercano
Vivienda~5€/m² alquiler · Asequible
CostaPlaya a 19 km
Fuentes: INE, CNMC, Ministerio de Sanidad, AEMET

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