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Castilla y León · Cuna de Reinos

Dehesa de Romanos

Pequeña localidad en la zona de transición a la montaña; destaca por su iglesia en un alto y la vegetación autóctona.

39 habitantes · INE 2025
950m altitud

Por qué visitarlo

Montaña Iglesia de Santa Eugenia Senderismo

Mejor época

verano

Santa Eugenia (diciembre) agosto

Qué ver y hacer
en Dehesa de Romanos

Patrimonio

  • Iglesia de Santa Eugenia
  • Ermita de San Roque

Actividades

  • Senderismo
  • Observación de flora
  • Paseos tranquilos

Fiestas y tradiciones

Fecha agosto

Santa Eugenia (diciembre), San Roque (agosto)

Las fiestas locales son el momento perfecto para vivir la autenticidad de Dehesa de Romanos.

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sobre Dehesa de Romanos

Pequeña localidad en la zona de transición a la montaña; destaca por su iglesia en un alto y la vegetación autóctona.

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En el corazón de la comarca palentina de Boedo-Ojeda, a unos 950 metros de altitud, se encuentra Dehesa de Romanos, una pequeña aldea de verdad pequeña: ronda el medio centenar de habitantes y se nota. Aquí el ritmo lo marcan el ganado, las estaciones y, como mucho, las campanas de la iglesia. No es un pueblo “de postal” lleno de servicios, sino un caserío discreto de Castilla, de los que quedan pocos.

La localidad debe su nombre a las dehesas comunales que durante siglos fueron gestionadas por los "romanos" o vecinos del lugar, y que aún hoy conforman un paisaje de pastos y arbolado donde pace el ganado en un equilibrio tradicional entre uso humano y naturaleza. Rodeada de páramos y valles suaves, Dehesa de Romanos es, más que un destino en sí mismo, una base tranquila o una parada dentro de una ruta por Boedo-Ojeda, para quien busca silencio real, calles sin ruido de coches y arquitectura de piedra y adobe sin maquillaje.

Este rincón del norte palentino atrae a quien busca un turismo rural sobrio, sin artificios ni grandes reclamos. Aquí no hay monumentos espectaculares ni listas infinitas de “cosas que hacer”: la gracia está en el conjunto, en el paisaje cercano y en la vida diaria de un pueblo pequeño que sigue funcionando con lógica agraria.

Qué ver en Dehesa de Romanos

El principal referente patrimonial de la localidad es su iglesia parroquial, un templo de origen medieval que conserva, según los estudios locales, elementos románicos en su estructura [VERIFICAR], aunque remodelado en siglos posteriores. Su espadaña de piedra domina la silueta del pueblo y su interior guarda retablos de factura popular que reflejan la devoción de esta pequeña comunidad rural a lo largo de los siglos. Conviene preguntar por la llave, porque no siempre está abierta; lo habitual es hacerlo a algún vecino o en alguna casa cercana al templo.

El núcleo urbano en sí constituye un buen ejemplo de arquitectura popular castellana. Las casas de mampostería, con sus portones de madera claveteada y balcones de hierro forjado, se apiñan en torno a calles estrechas que protegen del viento castellano. Pasear sin rumbo por estas callejas permite descubrir detalles como antiguos potros de herrar, bodegas excavadas en la tierra y, según las zonas, restos de hornos comunales que hablan de formas de vida tradicionales. Se ve rápido: en menos de una hora habrás recorrido prácticamente todo el caserío, contando con alguna parada para curiosear.

Los paisajes naturales que rodean la aldea son su gran baza. Las dehesas que dan nombre al pueblo conservan robles y encinas dispersos, pastos y pequeños arroyos estacionales. Estos espacios, gestionados comunalmente durante siglos, mantienen un ecosistema de valor ecológico donde habitan especies como el milano real, el águila culebrera o el zorro. Los páramos circundantes, con sus horizontes abiertos, adquieren tonalidades doradas en verano y ocres en otoño, componiendo un paisaje amplio, austero y muy castellano. Si vienes de ciudad, la sensación de horizonte limpio y de cielo grande llama la atención.

Qué hacer

Dehesa de Romanos encaja bien para el senderismo tranquilo y los paseos sin prisa. Desde el pueblo parten caminos rurales y veredas ganaderas que permiten adentrarse en las dehesas y recorrer el entorno a pie o en bicicleta de montaña. No esperes grandes paneles ni señalética moderna: son los caminos de siempre, los que conectan con otras localidades de la comarca y que permiten asomarse a los valles de Boedo-Ojeda. Conviene llevar mapa offline o una aplicación con los tracks descargados, porque la cobertura no siempre es estable.

La observación de la naturaleza tiene aquí buenas condiciones, especialmente para quien viene de ciudad. El cielo nocturno, libre de contaminación lumínica, permite contemplar la Vía Láctea con claridad en noches despejadas. Durante el día, los aficionados a la ornitología pueden avistar numerosas especies de aves, especialmente durante los pasos migratorios, siempre con respeto a las fincas, cerramientos y cultivos: muchas pistas son, ante todo, vías de trabajo.

La gastronomía local se basa en los productos de la tierra: legumbres de secano, cordero lechal, embutidos elaborados de forma tradicional y setas en temporada otoñal. En la propia localidad no encontrarás bares ni restaurantes, y el alojamiento es muy limitado o inexistente según la época. Hay que contar con las casas rurales y servicios de los pueblos cercanos, donde se mantiene la cocina palentina, contundente y pensada para el clima de la zona. Aquí se viene comido o con compra hecha.

Visitar Dehesa de Romanos es también una ocasión para fijarse en el patrimonio etnográfico de la comarca: antiguos lavaderos, fuentes y pequeñas ermitas diseminadas por el territorio que hablan de la religiosidad popular y de una forma de vida muy vinculada al campo. Mucho de esto se encuentra más bien repartido por el entorno que concentrado en el propio casco urbano, así que tiene sentido combinar la visita con otros pueblos de Boedo-Ojeda.

Fiestas y tradiciones

Las fiestas patronales se celebran durante el verano, generalmente en agosto, cuando los emigrantes regresan al pueblo para reencontrarse con sus raíces. Estos días, la aldea cambia de ritmo: misa solemne, procesión, comida popular y baile tradicional al son de música castellana o verbenas sencillas, según el año [VERIFICAR]. Todo con un ambiente de pueblo pequeño, donde la mayoría se conoce por el nombre.

En la comarca de Boedo-Ojeda se mantienen tradiciones como la matanza del cerdo en invierno, una costumbre que algunas familias aún practican y que sigue siendo un acto social, más allá de la mera obtención de embutido. No es un espectáculo turístico, sino una práctica doméstica y familiar, y debe respetarse como tal.

Información práctica

Cómo llegar: Desde Palencia capital (a unos 60 kilómetros), se toma la carretera N-611 dirección Santander hasta Herrera de Pisuerga, y desde allí carreteras comarcales que atraviesan la comarca de Boedo-Ojeda. El acceso final se realiza por carreteras locales estrechas pero normalmente en buen estado. El vehículo propio es, en la práctica, la única forma razonable de llegar y moverse por la zona; el transporte público es escaso o inexistente a nivel de aldea.

Consejos: Lleva calzado cómodo para caminar por pistas de tierra, prismáticos si te interesa la observación de fauna y todo lo que puedas necesitar en cuanto a comida o agua, ya que en el pueblo los servicios son muy limitados. Conviene reservar alojamiento en la comarca con antelación, especialmente en verano. Y, sobre todo, respeta el entorno natural, los caminos agrícolas y el ritmo de la vida rural: aquí las pistas se usan para trabajar, no solo para pasear, y un coche mal aparcado puede molestar a un tractor o a un rebaño.

Cuándo visitar Dehesa de Romanos

La primavera (mayo-junio) y el otoño (septiembre-octubre) suelen ser los momentos más agradecidos: temperaturas más suaves, campos verdes o en tonos ocres y menos horas de sol duro. En verano, los días son largos y coincide el ambiente festivo, pero el sol pega fuerte en las horas centrales y el paisaje se vuelve más seco.

El invierno tiene su interés para quien aprecia la Castilla fría: heladas, cielos limpios y sensación de aislamiento. Ahora bien, las temperaturas son bajas y los días cortos, y cualquier nevada complica desplazamientos y paseos. Si llueve, la visita se reduce básicamente a un paseo corto por el pueblo y poco más, porque las pistas pueden embarrarse y no siempre es buena idea meterse con el coche por todos los caminos.

Si solo tienes…

Si solo tienes 1–2 horas
Te da tiempo a un paseo completo por el caserío, a rodear la iglesia y a salir por alguno de los caminos próximos para asomarte a las dehesas. No intentes apurar más: aquí el valor está en ir despacio.

Si tienes el día entero
Lo razonable es combinar Dehesa de Romanos con otros pueblos de Boedo-Ojeda. Puedes usar la aldea como punto de partida para una ruta a pie por caminos tradicionales y luego desplazarte en coche a otro núcleo con más servicios para comer o rematar la jornada.

Lo que no te cuentan

  • Dehesa de Romanos es muy pequeño. La parte “de ver” se recorre rápido; el valor está en el conjunto con la comarca y en el entorno de dehesas y páramos, no en ir tachando monumentos.
  • Si vienes buscando animación, bares y vida de calle, te equivocas de sitio: es un pueblo silencioso, especialmente fuera de agosto.
  • El acceso es sencillo por carretera, pero una vez allí no hay mucho más que campo y caserío. Eso, para muchos, es precisamente el atractivo.

Datos de interés

Comunidad
Castilla y León
Comarca
Boedo-Ojeda
Código INE
34068
Costa
No
Montaña
Temporada
verano

Habitabilidad y Servicios

Datos clave para vivir o teletrabajar

2024
TransporteTren cercano
Vivienda~5€/m² alquiler · Asequible
Fuentes: INE, CNMC, Ministerio de Sanidad, AEMET

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