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sobre Olmos de Ojeda
Municipio que alberga el impresionante Monasterio de Santa Eufemia de Cozuelos; joya del románico en un entorno aislado y bello.
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El turismo en Olmos de Ojeda se entiende mejor mirando primero el mapa. El pueblo se encuentra en la comarca de Boedo‑Ojeda, al norte de la provincia de Palencia, en una franja donde la llanura cerealista empieza a ondularse antes de que aparezcan las montañas de verdad. Con alrededor de 160 habitantes y a unos 900 metros de altitud, mantiene la escala y el ritmo de muchos pueblos de esta parte de Castilla: casas de piedra, calles cortas y un paisaje abierto que cambia mucho según la estación.
Olmos queda dentro del área donde se concentra buena parte del románico palentino. No es uno de los templos más citados cuando se habla de la zona, pero forma parte de ese conjunto disperso de iglesias rurales que explican cómo se organizaba el territorio entre los siglos XI y XIII.
La iglesia y el trazado del pueblo
La iglesia de San Juan Bautista conserva elementos románicos que sitúan su origen en torno al siglo XII, aunque el edificio ha tenido reformas posteriores, algo habitual en templos de uso continuo durante siglos. La portada mantiene capiteles con decoración vegetal y alguna figura humana bastante erosionada por el paso del tiempo. El ábside semicircular y la espadaña responden al lenguaje sencillo del románico rural de la zona.
En el interior suele mencionarse la pila bautismal, tallada en piedra y con decoración geométrica. No es una pieza excepcional dentro del románico palentino, pero ayuda a entender el trabajo de los talleres locales que levantaron muchas de las iglesias de la comarca.
El núcleo del pueblo es pequeño y se recorre sin prisa en poco tiempo. Las casas mezclan mampostería y sillería caliza, con reformas de distintas épocas. En los bordes del casco urbano todavía se ven construcciones vinculadas al trabajo agrícola: antiguos palomares, almacenes y algunas bodegas excavadas en la ladera.
El paisaje de la Ojeda
Alrededor del pueblo predominan los campos de cereal y los páramos suaves que caracterizan esta parte de la provincia. El relieve no es abrupto, pero sí lo bastante irregular como para abrir pequeños valles y vaguadas que rompen la línea del horizonte.
En primavera el paisaje se vuelve muy verde; a comienzos del verano llegan los tonos dorados del cereal. En invierno, con los campos ya recogidos, el terreno queda mucho más desnudo y el viento se nota más. Es un paisaje sobrio, muy propio de la meseta norte.
Quien camine por los caminos agrícolas que salen del pueblo verá con frecuencia rapaces planeando sobre los campos. No es raro en esta comarca, donde las grandes extensiones abiertas facilitan su presencia.
Un buen punto para recorrer el románico de la comarca
Olmos de Ojeda queda cerca de varios templos románicos conocidos dentro de la llamada ruta del románico palentino. En pocos kilómetros aparecen iglesias como la de Moarves de Ojeda o el monasterio de San Andrés de Arroyo, entre otros edificios medievales repartidos por los pueblos de la Ojeda.
Ese es, probablemente, el mejor modo de acercarse a la zona: ir enlazando pueblos pequeños, parar en las iglesias cuando están abiertas y dedicar tiempo a mirar los detalles escultóricos de portadas y capiteles.
Notas prácticas
El pueblo es muy pequeño y se visita con facilidad a pie. Conviene recorrer también los caminos que salen hacia el campo para entender el paisaje que lo rodea.
Las fiestas patronales se celebran tradicionalmente en torno a San Juan, a finales de junio, y en verano suele haber algunos días de celebraciones locales cuando regresan vecinos que viven fuera durante el resto del año. En esas fechas el pueblo tiene más movimiento que el habitual.