Vista aérea de Páramo de Boedo
Instituto Geográfico Nacional · CC-BY 4.0 scne.es
Castilla y León · Cuna de Reinos

Páramo de Boedo

Municipio que agrupa varias localidades; destaca por su iglesia románica en Zorita del Páramo y el entorno rural.

103 habitantes · INE 2025
880m altitud

Por qué visitarlo

Montaña Iglesia de San Lorenzo (Zorita) Ruta del Románico

Mejor época

verano

Nuestra Señora de la Natividad (septiembre) agosto

Qué ver y hacer
en Páramo de Boedo

Patrimonio

  • Iglesia de San Lorenzo (Zorita)
  • Entorno del Boedo

Actividades

  • Ruta del Románico
  • Senderismo
  • Caza

Fiestas y tradiciones

Fecha agosto

Nuestra Señora de la Natividad (septiembre), Fiestas de verano (agosto)

Las fiestas locales son el momento perfecto para vivir la autenticidad de Páramo de Boedo.

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sobre Páramo de Boedo

Municipio que agrupa varias localidades; destaca por su iglesia románica en Zorita del Páramo y el entorno rural.

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A 880 metros de altitud, en el corazón de la comarca de Boedo-Ojeda, Páramo de Boedo es uno de esos pequeños núcleos rurales que se ven en un suspiro pero se recuerdan mucho tiempo. Con apenas un centenar de habitantes, esta aldea palentina forma parte de esa Castilla despoblada donde el silencio es norma y el tráfico se resume en algún tractor y poco más. Aquí el viento manda, y las rapaces que cruzan el cielo son, muchas veces, la única “actividad” visible durante horas.

El paisaje aquí es rotundo y sincero: extensas llanuras cerealistas que se funden con el horizonte, pequeñas manchas de encinar y un cielo que parece más grande que en otros sitios. Es territorio para quien aguanta bien el vacío y los espacios abiertos, para quien disfruta de caminar sin ver una casa nueva en kilómetros y entiende el turismo rural como una forma de asomarse, con respeto, a la vida tradicional castellana.

Páramo de Boedo forma parte de esa red de pequeños pueblos que vertebran la provincia de Palencia, una tierra donde la austeridad del paisaje convive con una red dispersa de iglesias románicas y con una forma de tratar al forastero que sigue siendo directa y sencilla. Aquí, cada casa de piedra, cada corral y cada era cuentan historias de generaciones que han trabajado estas tierras con esfuerzo y paciencia.

Qué ver en Páramo de Boedo

El patrimonio de Páramo de Boedo es humilde pero representativo de la arquitectura rural castellana. La iglesia parroquial es el principal elemento monumental del pueblo, con su característica espadaña y muros de piedra que han resistido los rigores del clima de páramo durante siglos. No es una gran joya artística, pero encaja en el paisaje y ayuda a entender cómo se construía y se vivía aquí. Si la encuentras abierta, entra con calma: suelen ser interiores sobrios, sin grandes alardes, pero muy coherentes con lo que se ve fuera.

El verdadero tesoro de esta zona es el entorno natural. Situada en una de las zonas más elevadas de la comarca, Páramo de Boedo tiene buenas vistas panorámicas sobre los campos agrícolas y, en días claros, hacia las primeras estribaciones de la Montaña Palentina al norte. Los páramos de esta zona son espacios abiertos donde la fauna esteparia encuentra uno de sus últimos refugios: avutardas, sisones, aguiluchos cenizos y otras aves que han convertido estas tierras en un lugar apreciado por quienes se toman en serio la observación de naturaleza. Aquí es más fácil escuchar el aleteo de una avutarda que el ruido de un coche.

La arquitectura popular merece una atención pausada. Los corrales tradicionales, las bodegas excavadas en las laderas, los palomares circulares y las casas de adobe y piedra conforman un conjunto etnográfico que habla de una economía agrícola austera, muy adaptada al medio. No esperes un casco histórico muy cuidado ni restauraciones fotogénicas: lo que hay es bastante auténtico, con sus cicatrices y abandonos incluidos. Conviene pasear despacio, fijarse en las tapias, en las puertas viejas, en las chimeneas: ahí se entiende mucho mejor el tipo de vida que ha sostenido este paisaje.

Qué hacer

El senderismo es la actividad estrella en Páramo de Boedo, entendiendo por senderismo más bien caminar por pistas agrícolas y cañadas que cruzan los campos. Desde el pueblo se pueden hacer rutas circulares de distinta longitud, todas con un denominador común: horizontes amplios, pocos árboles y una sensación constante de estar “a la intemperie”. Si vas sin prisas, en una mañana se puede dar un buen paseo, parar a mirar el cielo y volver con la impresión de haber respirado de verdad. No hay grandes desniveles, pero el viento y la falta de sombras cansan más de lo que parece.

La observación de aves atrae cada vez a más visitantes especializados. Las llanuras cerealistas en torno al pueblo son hábitat de especies amenazadas propias de ecosistemas esteparios. El amanecer y el atardecer son los mejores momentos para avistar estas aves, especialmente durante la primavera, cuando el campo está más vivo. Conviene ir con prismáticos y algo de paciencia: no es un zoológico, hay días en los que se ve mucho y otros en los que toca conformarse con el silencio y algún aguilucho lejano. Mejor quedarse quieto un rato en lugar de andar de un lado a otro.

Para los aficionados a la fotografía, Páramo de Boedo da juego si te gusta la sobriedad del paisaje castellano. Los cielos limpios, la luz limpia de estas altitudes y las líneas rectas de los campos crean buenas condiciones para fotografía de paisaje y cielo. Además, la escasa contaminación lumínica convierte las noches estrelladas en un espectáculo muy agradecido para quien se anime a quedarse hasta tarde o incluso a dormir por la zona. Un trípode y algo de ropa de abrigo cambian por completo la experiencia nocturna aquí.

La gastronomía de la comarca mantiene las recetas tradicionales castellanas: lechazo asado, morcilla, productos de la matanza, quesos de oveja y legumbres de la tierra. Aunque Páramo de Boedo no cuenta con restauración propia, en los municipios cercanos se pueden encontrar bares y restaurantes donde probar estos productos locales. Conviene planificar dónde comer antes de llegar, sobre todo entre semana, y llevar algo de comida y agua por si el día se alarga más de lo previsto.

Fiestas y tradiciones

Las fiestas patronales se celebran durante el verano, generalmente en agosto, cuando muchos hijos del pueblo regresan desde las ciudades. Son celebraciones sencillas, con misa, procesión y baile popular que reúnen a vecinos y familiares. Más que un evento turístico, son un reencuentro anual de los que se fueron y los que siguen aquí. Si caes por allí esos días, la sensación es más de reunión familiar que de fiesta masiva.

Como en toda la comarca, la matanza del cerdo ha sido históricamente un evento importante en el calendario rural, una tradición que, aunque ya no se vive con la intensidad de antaño, sigue formando parte de la memoria colectiva del pueblo y de muchas de sus recetas. En las conversaciones de bar y en las cocinas aún aparecen palabras y gestos ligados a esa época del año.

Lo que no te cuentan

Páramo de Boedo es pequeño y se recorre a pie en muy poco tiempo. El atractivo está más en el paisaje que en el propio caserío, así que tiene más sentido como parada dentro de una ruta por la comarca Boedo-Ojeda que como destino único de varios días. En una hora tranquila, con un paseo por las afueras, te haces una idea bastante clara del lugar.

Las fotos de atardeceres y campos verdes suelen corresponder a la primavera; en verano, los tonos son dorados y secos, y en invierno el ambiente puede resultar áspero, con viento y heladas. Si no te llevas bien con el frío ni con los espacios muy abiertos, mejor saberlo antes de venir. Aquí no hay tiendas, ni paseos fluviales arreglados, ni terrazas para pasar la tarde: es un sitio para estar poco rato, pero estar de verdad.

Cuándo visitar Páramo de Boedo

La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) suelen ser los momentos más agradables para visitar Páramo de Boedo, con temperaturas suaves y el campo en sus mejores colores. El verano puede ser caluroso durante el día, aunque las noches refrescan gracias a la altitud. El invierno es riguroso, con heladas frecuentes y días cortos: interesante si buscas cielos limpios y soledad, pero poco amable para paseos largos sin buena ropa.

Si llueve o hace mal tiempo, las pistas agrícolas pueden embarrarse bastante, así que conviene elegir calzado adecuado y, si el día se complica, tomarse la visita como un simple paseo por el pueblo y poco más. Aquí la meteorología manda: un viento fuerte puede hacer que un paseo largo deje de tener sentido.

Errores típicos al visitar Páramo de Boedo

  • Esperar un “pueblo de postal” muy arreglado: aquí lo que hay es un pueblo agrícola real, con casas arregladas al lado de otras medio caídas, corrales, aperos y vida cotidiana.
  • Ir con prisas: si solo piensas parar diez minutos “a sacar unas fotos”, te vas a llevar una impresión pobre. Mejor reservar al menos una hora para caminar un poco por los alrededores.
  • Subestimar el clima de páramo: el viento corta más de lo que parece, tanto en invierno como en días de verano con tormentas cerca. Un cortavientos y algo para la cabeza se agradecen incluso cuando el termómetro no asusta.
  • Pensar que hay servicios de sobra: en el propio pueblo no hay muchas opciones de tienda, bar o alojamiento. Trae lo que necesites y calcula bien gasolina, comida y agua antes de entrar en la zona.

Datos de interés

Comunidad
Castilla y León
Comarca
Boedo-Ojeda
Código INE
34122
Costa
No
Montaña
Temporada
verano

Habitabilidad y Servicios

Datos clave para vivir o teletrabajar

2024
Conectividad5G disponible
TransporteTren cercano
Vivienda~5€/m² alquiler · Asequible
Fuentes: INE, CNMC, Ministerio de Sanidad, AEMET

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