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sobre Valluercanes
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Turismo en Valluércanes se resume rápido: aparca donde la calle principal se acaba y entra andando. En media hora lo has visto.
Aparcar y moverse
No intentes meter el coche dentro. El pueblo es pequeño. Aparca en los laterales, donde el asfalto se ensancha un poco antes de convertirse en camino de tierra. Luego, a pie.
El núcleo
Valluércanes tiene unas setenta personas. Las casas son de mampostería, con tejados a dos aguas. Algunas tienen escudos desgastados en la fachada. La iglesia de San Sebastián es el edificio más notable. Si está abierta, puedes echar un vistazo al interior sobrio. Si no, la portada ya te da una idea. Unas pocas calles, una plaza con bancos y callejones que terminan en corrales o salen al campo. Se recorre sin prisa.
Fuera del pueblo
Al salir del último edificio empiezan los campos de cereal. El paisaje es abierto, con pistas rectas y poca sombra. En primavera puede haber algún color entre el barbecho; en verano está seco y polvoriento. Hay caminos agrícolas para andar o ir en bici hacia otros pueblos. No están señalizados como rutas.
Cuándo ir y qué hay
En invierno hace frío y suele soplar viento del páramo. Primavera y otoño son más llevaderos para caminar por las pistas. No vengas solo para esto. Funciona como parada si estás recorriendo varios pueblos de la zona. La mayor parte del año verás poca actividad más allá de los vecinos que quedan.
Consejo práctico
Aparca fuera, date una vuelta por las calles en media hora y sigue tu ruta. No le pidas más a un pueblo que vive a otro ritmo