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sobre Cubillas de Santa Marta
Municipio de la ruta del vino de Cigales; destaca por sus bodegas y la iglesia parroquial en el centro del pueblo
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En la Campiña del Pisuerga, entre tierras de cereal y cielo abierto, está Cubillas de Santa Marta, un pueblo pequeño donde se sigue viviendo de cara al campo. Con menos de 400 habitantes, aquí las cosas van despacio, y eso se nota nada más aparcar y echar a andar: poco tráfico, voces conocidas entre vecinos y el reloj marcado por las faenas agrícolas.
El paisaje que rodea Cubillas de Santa Marta es sencillo, sin grandes alardes, pero muy honesto: campos de trigo, caminos de tierra, algún palomar asomando y atardeceres largos. Es un lugar para quien disfruta de la Castilla rural sin aderezos: adobe, piedra, aire seco y vida de pueblo todo el año, también en invierno, cuando no hay turistas y el pueblo funciona a su ritmo real.
Visitar Cubillas de Santa Marta significa entrar en un territorio donde la agricultura manda y marca horarios, conversaciones y calendario. Más que una “escapada de fin de semana” como tal, suele encajar mejor como parada tranquila dentro de una ruta por la provincia de Valladolid o la Campiña del Pisuerga, especialmente si te mueves en coche entre varios pueblos.
Qué ver en Cubillas de Santa Marta
El interés de Cubillas de Santa Marta está sobre todo en su arquitectura popular y en el ambiente de pueblo pequeño. La iglesia parroquial, dedicada a Santa Marta, preside el núcleo urbano y es el edificio más llamativo. Como en tantos pueblos castellanos, ha sido durante siglos el centro de la vida social y religiosa. Por dentro conviene entrar sin prisas, fijarse en retablos, imágenes y en los detalles más que en el tamaño.
Uno de los elementos más característicos del entorno son los palomares tradicionales, construcciones cilíndricas o cuadradas que salpican los campos cercanos. Estas edificaciones, típicas de la comarca de Tierra de Campos y la Campiña del Pisuerga, formaban parte del sistema económico agrario tradicional y hoy son parte importante del patrimonio etnográfico de la zona. Algunos están restaurados, otros medio en ruinas: así se ve bien el paso del tiempo sobre este tipo de construcciones.
El entorno natural permite amplias panorámicas de la campiña castellana, interesante para quien disfruta de la fotografía de paisaje o simplemente de caminar sin prisa. Los caminos rurales entre cultivos, las casonas de barro y ladrillo y alguna bodega antigua dan una imagen muy clara de lo que es esta parte de Valladolid. No esperes bosques ni ríos caudalosos: aquí el protagonismo lo tienen la llanura y el cielo.
Qué hacer
Cubillas de Santa Marta es un sitio tranquilo para caminar o ir en bici por los caminos rurales que atraviesan la campiña. Las rutas por los alrededores permiten ver el paisaje agrícola tradicional, observar aves esteparias si se tiene paciencia y disfrutar del silencio del campo castellano. Los caminos que conectan con localidades vecinas son llanos y sencillos, adecuados para paseos sin complicación, siempre que tengas en cuenta el sol y el calor en verano.
La gastronomía local se basa en los productos de la tierra: legumbres, cordero lechal, embutidos tradicionales y pan castellano. Aquí la comida es la de siempre, de casa y de temporada. La cocina vallisoletana, con sus asados y guisos potentes, está muy presente en reuniones familiares, fiestas y celebraciones, más en casas y peñas que en una gran oferta de restaurantes.
Para quienes se fijan en el patrimonio rural, merece la pena curiosear la arquitectura tradicional de barro y adobe, así como las bodegas subterráneas que aún conservan algunas casas, recuerdo de la antigua cultura vitivinícola de la zona. No todas son visitables, muchas siguen siendo privadas, así que conviene preguntar antes de asomarse donde no se debe.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales en honor a Santa Marta se celebran en torno al 29 de julio [VERIFICAR], cuando el pueblo se llena con hijos del pueblo que viven fuera y visitantes de la comarca. Son días de misa, procesión, verbenas y comidas populares, sin grandes artificios, pero con ambiente y mucha vida en la calle.
En enero se celebra la festividad de San Antón, con la tradicional bendición de animales, una costumbre ligada al pasado agrícola y ganadero de la comarca. El calendario festivo es modesto, pero se mantiene gracias a la gente del pueblo y a las peñas, que sostienen buena parte de la actividad social del año.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Valladolid capital, Cubillas de Santa Marta está a unos 30 kilómetros por la carretera N-601 en dirección a Palencia, tomando después el desvío correspondiente. El trayecto en coche ronda la media hora, así que encaja bien como excursión de medio día desde la capital provincial. En transporte público la cosa se complica, así que lo razonable es venir en coche propio o compartido.
Cuándo visitar Cubillas de Santa Marta
La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son las estaciones más agradables, con temperaturas suaves y el campo cambiando de color. En primavera verás el cereal verde y el paisaje algo más “vivo”; en otoño mandan los tonos ocres y los atardeceres largos.
El verano puede ser caluroso en las horas centrales, aunque las noches refrescan. Si vienes en julio o agosto, organiza el paseo temprano o a última hora y deja el mediodía para estar a cubierto. En invierno, el paisaje se vuelve más austero y los atardeceres merecen la pena si te gusta la fotografía, pero tendrás días fríos y, a veces, viento. Con lluvia, los caminos de tierra se embarran y se vuelven pesados para caminar o ir en bici.
Consejos: Conviene llevar calzado cómodo para caminar por caminos de tierra y prismáticos si interesa la observación de aves. Al ser una localidad pequeña, los servicios son limitados: mejor llevar agua, algo de comida si vas a pasar varias horas y, si quieres dormir por la zona, buscar alojamiento en pueblos cercanos con más oferta. No está de más llenar el depósito de gasolina antes, porque en el entorno inmediato no abundan las gasolineras.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
- Pasear por el casco urbano, ver la iglesia de Santa Marta y fijarte en las casas de adobe y ladrillo, muchas con detalles de construcción que ya casi no se ven en zonas más urbanizadas.
- Dar una vuelta corta por algún camino agrícola cercano para tener una vista abierta de la campiña y localizar palomares. A pocos minutos a pie desde el pueblo ya se tiene panorámica amplia.
Si tienes el día entero
- Combinar la visita a Cubillas de Santa Marta con otros pueblos de la Campiña del Pisuerga o con una visita más completa a Valladolid. Tiene más sentido como una de varias paradas que como único objetivo del día.
- Hacer una ruta a pie o en bici por los caminos entre pueblos, buscando palomares, bodegas tradicionales y buenos puntos para ver el atardecer. Lleva trazado el recorrido con antelación: los caminos se parecen mucho entre sí y es fácil desorientarse si no conoces la zona.
Lo que no te cuentan
Cubillas de Santa Marta es pequeño y se ve rápido. Si solo vienes buscando “cosas que ver”, te quedarás corto en poco tiempo. El valor del sitio está en la calma, el paisaje abierto y la vida diaria de un pueblo agrícola, no en una lista larga de monumentos ni en visitas guiadas constantes.
Es más un alto en el camino para quien recorre la provincia o la Campiña del Pisuerga que un destino para quedarse varios días. Si ajustas la expectativa a eso, la visita se disfruta más: pasear sin prisa, mirar al horizonte, hablar con quien te encuentres y seguir ruta cuando toque.