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sobre Quintanilla de Trigueros
Pequeño pueblo agrícola; destaca por su iglesia y la tranquilidad de la campiña
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El turismo en Quintanilla de Trigueros no tiene misterio. Llegas, aparcas cerca de la plaza y lo recorres andando en poco rato. El pueblo es pequeño, ronda el centenar de vecinos, y no hay grandes distancias.
Desde Valladolid se llega en coche en algo más de una hora según la ruta. Los últimos kilómetros son de carretera secundaria. Al entrar suele haber sitio para dejar el coche en la plaza o en alguna calle ancha. No hace falta buscar mucho.
Aparcar y moverse
Quintanilla de Trigueros se camina rápido. Las calles son pocas y bastante rectas. En media hora ya tienes una idea clara de cómo es el sitio.
No hay tráfico salvo algún vecino o maquinaria agrícola. Si vienes en verano, mejor evitar las horas centrales. Aquí el sol pega sin sombra.
Qué hay en el pueblo
El edificio que más se ve es la iglesia de la Asunción. Es sencilla. Piedra, ladrillo y una torre que sobresale por encima de las casas. Desde fuera se reconoce fácil cuando llegas por los caminos.
El interior es pequeño y bastante sobrio. No esperes retablos espectaculares ni colecciones de arte.
El resto del pueblo es lo que suele haber en esta parte de la provincia. Casas de adobe mezcladas con reformas más recientes. Portones grandes que dan a corrales. Alguna pared encalada. Pocas tiendas y poco movimiento entre semana.
Si hay gente en la calle, suele ser a primera hora o al caer la tarde.
Los campos alrededor
Al salir del casco urbano empiezan los campos de cereal. Terreno abierto, lomas suaves y caminos agrícolas que van de parcela en parcela. Es paisaje de la Campiña del Pisuerga, muy parecido durante kilómetros.
Se puede caminar o ir en bici por esos caminos. No tienen mucha pendiente. Lo único a tener en cuenta son los tractores o algún todoterreno de trabajo.
A primera hora se ven bastantes aves comunes de campo abierto. Cornejas, palomas y alguna rapaz pequeña buscando movimiento entre los rastrojos. Nada raro, pero el paisaje ayuda.
Fiestas y vida del pueblo
Las fiestas suelen concentrarse en verano, cuando vuelve gente que tiene aquí la casa familiar. Hay actos sencillos alrededor de la iglesia y reuniones entre vecinos.
Durante el resto del año el pueblo está tranquilo. Invierno especialmente. Muchos días apenas pasa nadie por la calle.
Un consejo antes de venir
No vengas esperando monumentos ni actividades. Quintanilla de Trigueros es una parada corta. Sirve para ver cómo es un pueblo pequeño de esta zona y dar un paseo entre campos.
Trae agua si vas a caminar por los caminos. Y calcula bien la visita: en menos de una hora lo habrás visto casi todo. Si buscas más movimiento, tendrás que seguir carretera hacia otros pueblos de la comarca.