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sobre Aldeanueva del Codonal
Municipio vinícola en la ruta del Verdejo; destaca por sus viñedos y bodegas tradicionales en la campiña
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En el corazón de la Campiña Segoviana, donde las llanuras cerealistas se encuentran con las primeras estribaciones montañosas, Aldeanueva del Codonal es uno de esos pueblos castellanos que aún viven al ritmo del campo. Con poco más de un centenar de habitantes, este pequeño municipio situado a unos 850 metros de altitud mantiene un tempo pausado, de cosechas, chimeneas en invierno y puertas abiertas en verano.
El topónimo "Codonal" hace referencia a los codesos o escobas que abundaban en la zona, esas plantas de flor amarilla que todavía aparecen en los caminos en primavera. Aldeanueva del Codonal es territorio de horizontes amplios y cielos inmensos, de arquitectura tradicional de adobe y piedra, y de ese silencio que se encuentra cuando sales de las carreteras principales.
Venir aquí no es hacer un tour monumental: es asomarse a la Castilla de pueblos pequeños que resisten al despoblamiento manteniendo vivas sus tradiciones y un modo de vida muy pegado al terreno. Si buscas luces de neón, te has equivocado de sitio; si te atrae la España de campanario y era, vas bien encaminado.
Qué ver en Aldeanueva del Codonal
El patrimonio de Aldeanueva del Codonal es modesto pero muy representativo de la arquitectura rural castellana. La iglesia parroquial preside el casco urbano con su estampa de templo campesino, construida en piedra y mampostería, con espadaña que recorta su silueta contra el cielo de la meseta. En su interior pueden apreciarse retablos de factura popular y las imágenes religiosas que durante siglos han acompañado la devoción de los aldeanuevenses. No es una gran joya artística, pero sí un buen resumen de lo que han sido tantas parroquias rurales.
Recorrer sus calles permite descubrir la arquitectura popular de la comarca, con construcciones de adobe, tapial y entramados de madera que cuentan bastante bien cómo se construía con lo que había a mano. Las antiguas bodegas excavadas en el subsuelo de muchas casas recuerdan la importancia que tuvo la viticultura en la zona antes de la llegada de la filoxera; muchas están ya cerradas, pero todavía se intuyen respiraderos y entradas en algunas fachadas y laderas.
Los alrededores del pueblo muestran paisajes típicos de la campiña segoviana, con extensos campos dedicados al cultivo de cereal que cambian de color según las estaciones: los verdes intensos de primavera, los dorados del verano y los ocres tras la cosecha. Las manchas de encinas y quejigos que salpican el territorio proporcionan refugio a una fauna variada donde destacan las aves esteparias, convirtiendo la zona en un lugar interesante para quienes disfrutan con prismáticos y paciencia.
Qué hacer
Aldeanueva del Codonal encaja mejor con quien busca tranquilidad y contacto sencillo con el campo que con quien quiere una agenda llena de visitas. Los caminos agrícolas y las antiguas cañadas que rodean el pueblo invitan a realizar rutas de senderismo o paseos tranquilos de dificultad baja, más de andar y mirar que de hacer grandes desniveles. Es un terreno llano, pero conviene recordar que el sol en la meseta en verano no perdona: gorra, agua y crema no son opcionales.
Los más madrugadores podrán observar liebres, perdices y diversas especies de aves rapaces que sobrevuelan los campos en busca de alimento. A última hora de la tarde, cuando las máquinas paran y baja un poco la temperatura, también es buen momento para salir a caminar y ver cómo el pueblo se recoge.
La micología tiene su momento en otoño, cuando tras las primeras lluvias brotan diversas especies de setas en las zonas arboladas cercanas. Como siempre en estos casos, mejor contar con conocimientos previos o acompañarse de gente que sepa lo que hace: aquí, como en el resto de la provincia, cada año hay sustos por confundir especies.
La gastronomía local se basa en los productos de la tierra: el cordero asado, el cochinillo, las legumbres de la zona y los embutidos caseros forman parte de una tradición culinaria sencilla pero sabrosa. La repostería tradicional incluye las típicas roscas y mantecados que se elaboran en fechas señaladas, muchas veces en hornos domésticos, como se ha hecho siempre en los pueblos de la campiña.
Para los aficionados a la fotografía, tanto los amaneceres como los atardeceres compensan el esfuerzo de madrugar o esperar un rato: las luces rasantes transforman los campos en una sucesión de texturas y colores cálidos, y los cielos limpios de contaminación lumínica permiten jugar luego con estrellas si la noche está despejada.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Aldeanueva del Codonal se concentra principalmente en las celebraciones del verano, cuando muchos de los emigrados regresan al pueblo y se nota que hay más vida en las calles. Las fiestas patronales se celebran en torno a mediados de agosto [VERIFICAR], con los elementos habituales de las celebraciones rurales castellanas: misa, procesión, verbena popular y comidas comunitarias que reúnen a vecinos y visitantes.
Durante el año se mantienen algunas tradiciones religiosas vinculadas al calendario litúrgico, como las celebraciones de Semana Santa, donde la sobriedad castellana marca el tono de las procesiones. No son grandes eventos turísticos, pero sí momentos en los que se percibe bien la identidad del pueblo.
Cuándo visitar Aldeanueva del Codonal
La primavera (abril-junio) es probablemente el momento más agradecido: los campos están verdes, las temperaturas son razonables y los días ya son largos. Para caminar y ver el paisaje en su mejor versión, es cuando más sentido tiene venir.
El verano trae las fiestas y más ambiente, pero también calor fuerte durante el día. Si vienes en julio o agosto, organiza los paseos temprano por la mañana o al atardecer y reserva las horas centrales para estar a la sombra o moverte en coche.
En otoño (septiembre-octubre) la paleta de colores cambia a ocres y marrones, y entra en juego la micología. Los días se acortan, pero sigue siendo una buena época para pasear si no te importa llevar una chaqueta a mano. En invierno el frío puede ser serio y el pueblo queda más tranquilo aún; solo tiene sentido acercarse si sabes a lo que vienes: silencio, cielos limpios y poco más.
Lo que no te cuentan
Aldeanueva del Codonal es pequeño y se ve rápido. Hablamos de un paseo de una hora larga para recorrer el casco urbano sin prisas, algo más si te paras a hacer fotos o charlas con alguien. Mejor encajarlo dentro de una ruta por otros pueblos de la Campiña Segoviana o camino de otro destino; venir solo aquí desde lejos y pretender llenar un fin de semana se te va a quedar corto.
Las distancias en el mapa engañan: el pueblo está bien conectado por carreteras locales, pero no esperes autovías ni áreas de servicio cerca. Conviene repostar antes y traer lo que necesites, porque la oferta de servicios es limitada y no hay movimiento comercial como en una cabecera de comarca.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
- Paseo por el casco urbano, acercándote a la iglesia y a las calles con casas de adobe y tapial.
- Vuelta corta por los alrededores, saliendo por cualquier camino agrícola para hacerte una idea del paisaje de la campiña.
- Si coincide al atardecer, parar un rato en las afueras a ver cómo cambia la luz sobre los campos.
Si tienes el día entero
- Mañana de paseo tranquilo por las cañadas y caminos agrícolas, con parada para fotos y observación de aves si llevas prismáticos.
- Comida en la zona (preparada o en algún pueblo cercano, porque aquí la oferta es escasa).
- Tarde de recorrido por otros pueblos de la Campiña Segoviana o acercándote hacia la sierra, y regreso al final del día para ver el cielo nocturno desde los alrededores del pueblo.
Errores típicos
- Esperar “mucho que ver” dentro del casco urbano: el pueblo es pequeño, no hay una lista larga de monumentos. Lo interesante está tanto en las cuatro calles como en lo que las rodea.
- Subestimar el sol y el frío: en verano el calor aprieta aunque corra algo de aire, y en invierno el aire corta. Aquí el tiempo manda más que en la ciudad.
- Contar con servicios que no hay: no vengas pensando en una zona con tiendas abiertas a todas horas o mucha hostelería. Mejor venir con el coche organizado y las compras hechas.