Artículo completo
sobre Cantimpalos
Mundialmente conocido por su chorizo; pueblo industrial con fuerte tradición chacinera
Ocultar artículo Leer artículo completo
A poco más de 30 kilómetros de Segovia, en pleno corazón de la Campiña Segoviana, está Cantimpalos, un pueblo que ha sabido conservar su esencia tradicional castellana mientras proyecta con orgullo su mayor tesoro gastronómico: el chorizo. Con sus algo más de 1.300 habitantes y situado a unos 900 metros de altitud, este municipio encaja bien para una escapada tranquila, lejos del turismo masificado, donde el tiempo parece transcurrir a otro ritmo.
El paisaje que rodea Cantimpalos es el típico de la meseta castellana: extensas llanuras cerealistas salpicadas de encinas y pinos, y pueblos con ese color ocre tan característico de las construcciones de adobe y ladrillo. Pero no os dejéis engañar por esta aparente sencillez: este pueblo guarda rincones con historia, una cultura viva y una tradición chacinera que se nota en cuanto uno entra al pueblo, en los olores, en las conversaciones y en los carteles.
Pasear por sus calles es adentrarse en la España rural más genuina, donde aún se conservan las costumbres de antaño y donde la hospitalidad de sus gentes hace que cualquier visitante se sienta como en casa. Cantimpalos es de esos sitios donde un día, bien llevado, basta para bajar revoluciones.
Qué ver en Cantimpalos
El principal monumento del pueblo es la Iglesia de San Pedro Apóstol, un templo de origen románico que ha sufrido diversas transformaciones a lo largo de los siglos. Su estructura combina elementos románicos con añadidos góticos y barrocos, creando un conjunto arquitectónico de interés. Merece la pena detenerse en su pórtico y en los capiteles que aún conservan la talla original; el interior es sobrio, muy en la línea de la zona.
En el casco urbano, la arquitectura popular castellana se manifiesta en casas señoriales de los siglos XVII y XVIII, con sus características fachadas de piedra y ladrillo, escudos nobiliarios y balcones de forja. Un paseo tranquilo por la Plaza Mayor permite apreciar la esencia de estos pueblos castellanos, con sus soportales y su estructura típica. En media hora larga, sin prisas, se recorre el centro sin problema, y si se alarga un poco el paseo se acaban viendo casi todas las calles principales.
No está de más acercarse a alguna de las fábricas artesanales de chorizo que mantienen viva la tradición chacinera. Aunque no mencionaremos nombres específicos, varias de ellas suelen ofrecer la posibilidad de conocer, al menos por encima, el proceso de elaboración de este producto con Indicación Geográfica Protegida. Conviene informarse antes de ir, porque no todas tienen visitas abiertas todo el año [VERIFICAR] y, en época de más trabajo, es fácil que se centren en producir y no tanto en enseñar.
Los alrededores del pueblo invitan a descubrir el paisaje de la Campiña Segoviana, con sus pinares y encinares que regalan contrastes cromáticos, especialmente en otoño. El pinar de Cantimpalos es un buen lugar para paseos suaves y observación de aves, sin grandes desniveles ni complicaciones; más de caminar tranquilo, hablar y oír los pasos sobre la acícula, que de hacer una gran ruta.
Qué hacer
La principal actividad en Cantimpalos es, sin duda, disfrutar de su gastronomía tradicional. El chorizo de Cantimpalos es protagonista indiscutible de cualquier mesa, pero la cocina local ofrece mucho más: cordero asado, judiones de La Granja, sopa castellana y los postres tradicionales como el ponche segoviano. Aquí se come con calma y con raciones generosas; mejor no llegar con prisas ni con justo margen de tiempo.
Para los amantes del senderismo y el cicloturismo, los caminos rurales que parten del pueblo permiten recorrer la campiña segoviana a pie o en bicicleta. Son rutas de dificultad baja que atraviesan campos de cereal, encinares y pequeños arroyos, pensadas para disfrutar del paisaje más que para hacer grandes marcas deportivas. Con dos o tres horas se pueden encadenar varios caminos y hacerse una buena idea del entorno; eso sí, en verano el sol pega fuerte y conviene madrugar o ir a última hora.
Una actividad interesante es visitar los secaderos tradicionales donde se cura el chorizo. El proceso, que requiere condiciones climáticas específicas que se dan en esta zona, es todo un arte transmitido de generación en generación. En días fríos y secos se entiende mejor por qué este producto ha salido de aquí y no de otro sitio.
La proximidad a Segovia (apenas 35 kilómetros) permite combinar la visita a Cantimpalos con la ciudad Patrimonio de la Humanidad, creando una ruta que mezcla ciudad monumental y turismo rural sin hacer demasiados kilómetros en coche. En un fin de semana se puede dedicar un día a Segovia y unas horas tranquilas a Cantimpalos.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Cantimpalos mantiene vivas las tradiciones castellanas. Las fiestas patronales en honor a San Pedro se celebran a finales de junio, con procesiones, música tradicional, verbenas y, por supuesto, degustaciones gastronómicas.
En enero, la festividad de San Antón incluye la tradicional bendición de animales y hogueras, manteniendo costumbres ancestrales. Durante el Carnaval, el pueblo se viste de fiesta con celebraciones típicas de la zona.
Pero una de las citas más conocidas es la Feria del Chorizo, que se celebra en octubre. Durante varios días, el pueblo gira en torno a su producto estrella, con degustaciones, concursos, mercado artesanal y actividades culturales que atraen a visitantes de toda la región. Es cuando más se nota el bullicio, así que conviene anticipar que no es la Cantimpalos tranquila del resto del año: hay más coches, más gente y más ruido.
Cuándo visitar Cantimpalos
Cantimpalos se puede visitar en cualquier momento, pero no todos los meses se viven igual.
- Primavera: temperaturas suaves, campos verdes y buenos días para caminar. Los alrededores del pueblo están más vivos y los paisajes son menos secos.
- Otoño: probablemente el momento más agradecido por colores y por la Feria del Chorizo. El pinar y los campos tienen otra luz, y el fresco acompaña mucho.
- Verano: días calurosos, pero las noches refrescan bastante; conviene llevar algo de abrigo ligero. Las horas centrales del día invitan poco a caminar, mejor organizarse en torno a las comidas.
- Invierno: puede hacer frío y sopla el aire, pero es cuando mejor se entiende el clima que favorece la curación del chorizo. Si hace mal tiempo, el plan se centra más en gastronomía y paseos cortos por el casco urbano, sin grandes pretensiones.
Errores típicos
- Esperar un “gran destino turístico”: Cantimpalos es un pueblo pequeño. Se ve bien en medio día o un día completo si se combinan paseos por el pinar y una buena comida. No tiene una lista interminable de monumentos; el valor está más en el ritmo y la manera de vivir que en ir tachando sitios.
- Pensar que hay visitas organizadas todo el año a fábricas y secaderos: muchas dependen de la temporada y de la carga de trabajo. Mejor llamar antes o informarse en la zona [VERIFICAR]. Presentarse sin avisar y esperar una visita guiada al momento suele acabar en decepción.
- Ir solo a la Feria del Chorizo y no ver el pueblo: en octubre el foco se va al evento y a veces se pasa por alto un paseo tranquilo por el casco, que se recorre en poco tiempo y ayuda a entender el lugar más allá de la feria.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
Da un paseo pausado por la Plaza Mayor y el entorno de la iglesia, asómate a alguna tienda o establecimiento donde vendan chorizo de la zona y, si te cuadra, acércate en coche a la entrada del pinar para caminar un rato por las pistas más cercanas. A ese ritmo da tiempo a hacerse una idea del pueblo sin ir con el reloj en la mano.
Si tienes el día entero
Mañana de paseo por el casco urbano y visita (si la hay) a alguna fábrica o secadero. Comida larga, con sobremesa tranquila, y tarde en el pinar o recorriendo en coche alguna carretera secundaria de la campiña, enlazando con otros pueblos de alrededor. Es un plan de día sin prisas, más horizontal que de “ver cosas”.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Segovia, hay que tomar la carretera CL-601 en dirección a Valladolid y, tras unos 30 kilómetros, desviarse hacia Cantimpalos. El trayecto dura aproximadamente 35 minutos en coche, según tráfico. Desde Madrid, la distancia es de unos 120 kilómetros por la A-6 y después la CL-601. El acceso es sencillo, todo por carretera cómoda.
Consejos útiles: Reservad con antelación si planeáis visitar el pueblo durante la Feria del Chorizo, ya que la afluencia es considerable. Llevad calzado cómodo para pasear por el casco y algo de abrigo casi todo el año: la meseta engaña y refresca rápido en cuanto cae el sol.