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sobre Fuente de Santa Cruz
Municipio agrícola con una iglesia que perteneció a la Orden de San Juan; historia y tranquilidad
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En el corazón de la Campiña Segoviana, donde los campos de cereal dibujan un mosaico dorado bajo el cielo castellano, se encuentra Fuente de Santa Cruz, una pequeña aldea que conserva bastante bien la esencia de la España rural. Con poco más de cien habitantes y situada a unos 825 metros de altitud, este pueblo es, sobre todo, un lugar tranquilo: se viene a ver campo, cielo y vida cotidiana, no grandes monumentos ni planes organizados.
El municipio debe su nombre a una antigua fuente que, según la tradición local, marcaba el camino de los peregrinos y viajeros que atravesaban estas tierras. Hoy, ese mismo espíritu acogedor sigue presente en sus calles —pocas y sencillas, más tierra y cemento que empedrado— y en la arquitectura tradicional de sus casas de piedra, tapial y adobe, testimonio de siglos de historia rural. La localidad se extiende sobre un terreno ondulado característico de esta comarca, donde la tierra de labor se funde con pequeños bosques de encinas y robledales que aportan un verde intenso al paisaje segoviano… cuando hay lluvia.
Visitar Fuente de Santa Cruz es adentrarse en un territorio donde el ritmo es otro: se oye más el viento que los coches, y lo más normal es cruzarse con algún tractor o con vecinos que charlan en la plaza.
Qué ver en Fuente de Santa Cruz
El principal atractivo patrimonial de la localidad es su iglesia parroquial, un templo de origen medieval que preside la plaza del pueblo con su sobria arquitectura castellana. Su construcción en piedra y mampostería refleja el estilo habitual de las pequeñas iglesias rurales de la provincia de Segovia, con elementos que han sido modificados a lo largo de los siglos pero que conservan una estructura sencilla y reconocible. Si está abierta, merece la pena asomarse un momento; si no, el exterior ya dice bastante de lo que ha sido el pueblo.
Pasear por el casco urbano permite descubrir la arquitectura popular segoviana en su versión más cotidiana: casas de dos plantas construidas con los materiales tradicionales de la zona, portones de madera maciza, balcones de forja y esos detalles constructivos que hablan de un modo de vida adaptado al clima continental de la meseta. Algunas construcciones auxiliares, como antiguos corrales y palomares, completan este conjunto de arquitectura vernácula, aunque no esperes un casco histórico de postal: es un pueblo agrícola funcional, con naves y casas reformadas conviviendo con lo antiguo. Esa mezcla es parte de la realidad actual de la Campiña Segoviana.
El entorno natural de Fuente de Santa Cruz ofrece panorámicas amplias de la campiña segoviana. Los campos cultivados que rodean el municipio cambian de color según la estación: verdes intensos en primavera, dorados en verano, tierras ocres tras la cosecha. Los pequeños bosquetes de encinas que salpican el paisaje proporcionan sombra en las caminatas y refugio a una variada fauna que incluye perdices, liebres y diversas rapaces. El paisaje es abierto y muy horizontal: si te incomodan los espacios muy despejados y el viento, tenlo en cuenta.
Qué hacer
La principal actividad en Fuente de Santa Cruz es caminar por los caminos rurales que conectan el pueblo con las localidades vecinas de la comarca. Son pistas anchas, de tierra, usadas por maquinaria agrícola, que permiten adentrarse en el paisaje agrario castellano y observar de cerca el trabajo del campo según las estaciones: la siembra, el verdor de los cereales en primavera, la dorada cosecha veraniega. No hay senderos señalizados como tal, así que conviene llevar mapa, GPS o al menos tener clara la ruta antes de salir; en días de niebla o con muchas nubes bajas, la orientación se complica porque todo se parece bastante.
La tranquilidad del entorno invita a practicar la fotografía de paisaje y la observación de aves. La zona alberga especies típicas de la campiña cerealista como la alondra, el escribano triguero o el cernícalo, además de las rapaces que sobrevuelan los campos en busca de alimento. Al amanecer y al atardecer es cuando el paisaje luce más y el calor aprieta menos en verano; si madrugas, tendrás la sensación de tener toda la campiña para ti.
Para los aficionados a la gastronomía local, la zona mantiene los productos típicos de la tierra castellana: cordero asado, embutidos artesanos, legumbres de la comarca y los vinos con Denominación de Origen Rueda, muy próxima a esta área. Eso sí, en el propio pueblo las opciones son limitadas y es habitual tener que desplazarse a núcleos algo mayores para comer o comprar; conviene llevar algo de comida si se va a pasar el día y no confiar en “ya encontraremos algo abierto”.
El cicloturismo encuentra aquí carreteras secundarias con poco tráfico, buenas para recorrer la comarca pedaleando entre pueblos y descubriendo el patrimonio rural disperso por todo el territorio. El viento puede ser un factor a tener en cuenta, especialmente en otoño e invierno: una ruta que sobre el papel parece corta se puede hacer larga si sopla de cara.
Fiestas y tradiciones
Como en tantos pueblos castellanos, el calendario festivo de Fuente de Santa Cruz está marcado por las celebraciones tradicionales vinculadas al santoral y al ciclo agrícola. Las fiestas patronales se celebran durante el verano, generalmente en agosto, cuando muchos emigrantes regresan al pueblo y se organizan actividades populares, verbenas y encuentros vecinales que llenan de vida las calles. Fuera de esas fechas, el ambiente es mucho más tranquilo.
La celebración de Santa Cruz, el 3 de mayo, mantiene su importancia en la localidad, con actos religiosos que honran la advocación que da nombre al pueblo. Durante estas jornadas, los vecinos se reúnen para mantener vivas las tradiciones que han pasado de generación en generación. Si te acercas esos días, el ambiente cambia bastante respecto a cualquier fin de semana normal.
Información práctica
Fuente de Santa Cruz se encuentra a unos 50 kilómetros al norte de Segovia capital. Para llegar, se toma la carretera que conduce hacia Cuéllar y posteriormente se accede por carreteras comarcales que atraviesan la campiña. El trayecto en coche desde Segovia dura aproximadamente 45 minutos, según el tráfico y el tipo de vía que elijas. El transporte público es escaso o inexistente según el día, así que lo razonable es venir en coche y no contar con volver en bus a última hora.
Es recomendable llevar calzado cómodo para caminar, protección solar en verano y algo de abrigo el resto del año: el viento en la meseta puede bajar bastante la sensación térmica. Antes de ir, conviene consultar el alojamiento en localidades cercanas o en casas rurales de la comarca, ya que al tratarse de una población muy pequeña, las plazas en el propio municipio son muy limitadas o inexistentes según la época.
Cuándo visitar Fuente de Santa Cruz
- Primavera (abril-mayo): campos verdes, luz limpia y temperaturas suaves. Es el mejor momento si quieres ver la campiña en su versión más agradecida y caminar sin mucho calor.
- Verano: días largos y fiestas, pero el calor puede ser intenso en las horas centrales; lo normal es adaptar los paseos a primera hora de la mañana o última de la tarde y dejar el mediodía para estar a la sombra.
- Otoño: colores ocres, cielos más cambiantes y buena época para rutas a pie o en bici. Algunos días el viento puede ser fuerte.
- Invierno: ambiente más duro, con frío y, a veces, niebla o viento. Solo recomendable si sabes a lo que vas y te atrae esa meseta más áspera y algo solitaria.
Lo que no te cuentan
Fuente de Santa Cruz se ve rápido: en una hora habrás paseado el pueblo con calma. El resto del tiempo lo marca el ritmo que quieras darle a los caminos y a las paradas a mirar el paisaje. Más que un destino para varios días, funciona bien como parada en una ruta por la Campiña Segoviana, o como base tranquila si te gusta moverte en coche o en bici entre pueblos cercanos. Si buscas muchas actividades, bares abiertos todo el día o calles llenas de gente, este no es tu sitio; si te basta con silencio, horizonte y un paseo sin prisas, entonces encaja bastante mejor.