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sobre Melque de Cercos
Pueblo con arquitectura tradicional de ladrillo y pizarra; destaca su iglesia
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En el corazón de la Campiña Segoviana, donde los campos de cereal dibujan un mar dorado bajo el cielo castellano, se encuentra Melque de Cercos, una pequeña aldea que parece detenida en el tiempo. Con apenas 58 habitantes y situada a 857 metros de altitud, esta localidad representa bastante bien la esencia de la España interior, donde el silencio solo se rompe con el canto de las aves, algún tractor y el murmullo del viento entre los trigales.
Melque de Cercos es uno de esos lugares a los que se viene cuando se quiere pueblo de verdad, sin decorado ni artificios. Aquí no hay grandes monumentos ni atracciones turísticas masificadas, pero precisamente esa ausencia es parte de su interés. El pueblo conserva la arquitectura tradicional castellana, con casas de piedra y adobe, muros de tapial y fachadas encaladas que reflejan la luz intensa de la meseta.
La vida transcurre pausada en esta aldea segoviana, donde cada rincón cuenta historias de labradores, pastores y familias que han trabajado estas tierras durante generaciones. Es un lugar para tomarse las cosas con calma, caminar sin prisa y aceptar que aquí el tiempo va a otra velocidad.
¿Qué ver en Melque de Cercos?
El patrimonio de Melque de Cercos se encuentra en su propio trazado urbano y en la arquitectura popular que ha sobrevivido al paso del tiempo. La iglesia parroquial, de construcción sencilla y robusta, preside el conjunto del pueblo con su torre de espadaña, un elemento característico de las construcciones religiosas de la zona. Su interior guarda la sobriedad típica de los templos rurales castellanos.
Pasear por las calles del pueblo es como hacer un viaje al pasado, sin grandes alardes, pero con muchos detalles si se mira con atención. Las antiguas bodegas excavadas en la tierra, los corrales tradicionales y los potros de herrar son testimonios de una forma de vida rural que aquí todavía se mantiene viva, al menos en parte. Conviene ser respetuoso: muchas de estas estructuras están en fincas privadas o en desuso.
Tiene sentido detenerse a observar los detalles de la arquitectura tradicional: los dinteles de madera en las puertas, las chimeneas de ladrillo y las fachadas donde se mezclan piedra, adobe y tapial. No es un casco histórico monumental, es un pueblo agrícola; hay casas arregladas y otras medio caídas, y esa mezcla forma parte del paisaje real de la zona.
El entorno natural es otro de los puntos fuertes. Los campos de cereal que rodean el municipio permiten esas vistas largas tan típicas de la meseta, especialmente al atardecer, cuando la luz rasante del sol convierte el paisaje en un cuadro de tonos dorados y ocres. Los caminos rurales que parten del pueblo invitan a paseos tranquilos entre encinas solitarias y pequeños arroyos estacionales, que según la época del año pueden ir casi secos.
Qué hacer
Melque de Cercos se presta al senderismo suave y a los paseos por el campo, más de caminar que de “hacer rutas” con mayúsculas. Varios caminos tradicionales conectan la aldea con localidades vecinas, ofreciendo recorridos de dificultad baja para disfrutar de la naturaleza de la campiña. Durante la primavera, los campos se llenan de amapolas y otras flores silvestres que rompen el monocromático del cereal.
La observación de aves es otra actividad recomendable si te gusta ir con prismáticos. La zona es frecuentada por especies típicas de los ambientes agrícolas castellanos, como cogujadas, calandrias y perdices. En los meses más frescos no es raro avistar rapaces sobrevolando los campos en busca de presas.
La gastronomía local se basa en los productos de la tierra: el cordero asado, las legumbres de la zona, los embutidos artesanales y el pan elaborado en hornos tradicionales. Aunque no hay restaurantes en el propio municipio, la experiencia de compartir mesa con los lugareños o visitar localidades cercanas permite descubrir los sabores más auténticos de la cocina castellana. Conviene venir comido o con algo de reserva en el coche, y dejar las comidas “de mantel” para los pueblos más grandes de alrededor.
Para los aficionados a la fotografía rural, Melque de Cercos da juego: amaneceres sobre los campos de trigo, detalles de las construcciones tradicionales, maquinaria agrícola vieja, cielos estrellados que solo se disfrutan en lugares sin casi contaminación lumínica. No esperes el perfil de un pueblo de postal de montaña; aquí la foto es la llanura y el cielo enorme.
Fiestas y tradiciones
Como en la mayoría de pueblos castellanos, las fiestas patronales son el momento del año en que la aldea recupera su máxima vitalidad, con el regreso de antiguos vecinos y familiares. Las celebraciones suelen tener lugar durante el verano, típicamente en agosto [VERIFICAR], cuando se organizan actos religiosos, comidas populares y actividades tradicionales que reúnen a toda la comunidad.
La matanza del cerdo, aunque ya no se celebra como antaño, sigue siendo una tradición que algunas familias mantienen en invierno, elaborando embutidos y conservas de forma artesanal según recetas transmitidas de generación en generación. No es un “evento turístico”, sino una costumbre doméstica: si coincides, tómatelo como un privilegio, no como un derecho.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Segovia capital, situada a unos 55 kilómetros, se accede a Melque de Cercos tomando la carretera CL-601 en dirección a Cuéllar, para después desviarse por carreteras provinciales. El trayecto permite hacerse una idea bastante clara del paisaje de la campiña segoviana. Desde Valladolid, la distancia es similar, tomando dirección sur hacia la provincia de Segovia. El acceso es por carreteras secundarias, en buen estado pero sin grandes servicios intermedios.
Consejos básicos:
Melque de Cercos es un destino para desconectar completamente. No esperes encontrar comercios o servicios turísticos, así que es recomendable llevar provisiones desde poblaciones mayores cercanas y venir con el depósito de combustible razonablemente lleno. El respeto por el entorno rural y por la tranquilidad de los vecinos es fundamental: aquí la gente vive y trabaja, no es un decorado.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
- Vuelta tranquila por el casco urbano, sin prisas.
- Acercarte a la iglesia y a los elementos tradicionales (bodegas, corrales, potro de herrar), siempre desde el respeto y sin invadir propiedades.
- Paseo corto por alguno de los caminos que salen del pueblo para ver la campiña desde fuera del casco.
Si tienes el día entero
- Combinar Melque de Cercos con otros pueblos de la Campiña Segoviana, o con una visita a Segovia o Cuéllar.
- Hacer una ruta circular enlazando varios caminos rurales, con parada para comer en un pueblo cercano con servicios.
- Volver al final de la tarde para disfrutar del atardecer y, si te quedas un poco más, del cielo nocturno.
Lo que no te cuentan
- El pueblo es pequeño y se recorre rápido: en media hora a pie habrás visto lo principal. El valor está en el paseo tranquilo y en el entorno, no en ir “tachando cosas” de una lista.
- Las fotos amplias de los campos pueden dar sensación de gran paisaje “salvaje”, pero la realidad es agrícola: tractores, caminos, parcelas. Si buscas montaña o bosques frondosos, no es aquí.
- Es más una parada calmada dentro de una ruta por la Campiña Segoviana que un lugar para pasar varios días seguidos. Si ajustas las expectativas, se disfruta mucho más.