Vista aérea de Pinarnegrillo
Instituto Geográfico Nacional · CC-BY 4.0 scne.es
Castilla y León · Cuna de Reinos

Pinarnegrillo

Pueblo agrícola con restos arqueológicos cercanos; ambiente rural auténtico

98 habitantes · INE 2025
856m altitud

Por qué visitarlo

Montaña Iglesia de San Nicolás Rutas en bici

Mejor época

verano

Fiestas de San Nicolás (mayo) mayo

Qué ver y hacer
en Pinarnegrillo

Patrimonio

  • Iglesia de San Nicolás
  • Templete

Actividades

  • Rutas en bici
  • Paseos por el campo

Fiestas y tradiciones

Fecha mayo

Fiestas de San Nicolás (mayo)

Las fiestas locales son el momento perfecto para vivir la autenticidad de Pinarnegrillo.

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sobre Pinarnegrillo

Pueblo agrícola con restos arqueológicos cercanos; ambiente rural auténtico

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En el corazón de la Campiña Segoviana, donde los campos de cereal se extienden hasta fundirse con el horizonte castellano, Pinarnegrillo es un remanso de tranquilidad rural. Con apenas un centenar de habitantes, esta pequeña aldea segoviana conserva bastante bien la esencia de la Castilla profunda, esa que muchos buscan cuando necesitan desconectar del ruido y las prisas. A unos 850 metros de altitud, el pueblo se asienta en un paisaje donde el cielo manda y el silencio se oye.

El topónimo de Pinarnegrillo habla de los pinares que antaño jalonaban el territorio, aunque hoy son las tierras de labor las que marcan el entorno. No es un sitio para quien busca grandes monumentos ni rutas organizadas; es, más bien, un lugar para quienes aprecian la vida rural tal cual es: campos, tareas agrícolas, ritmo pausado y vecinos que se conocen todos.

La arquitectura popular de piedra y adobe, las eras que aún recuerdan tiempos de trilla y el perfil de su iglesia recortándose contra el cielo forman una estampa muy propia de esta zona de la llamada España vaciada. Pero Pinarnegrillo no es un decorado: es un pueblo vivo, con sus gentes, sus faenas del campo y su calendario festivo que sigue marcando el año, aunque sea a una escala muy pequeña.

Qué ver en Pinarnegrillo

El elemento patrimonial más destacado de Pinarnegrillo es su iglesia parroquial, cuya torre se ve ya desde los caminos de acceso. Como en tantos pueblos de la comarca, el templo es el eje del caserío, con arquitectura tradicional y reformas de distintas épocas. Conviene rodearla con calma y fijarse en las soluciones constructivas, mezclando piedra, ladrillo y revocos, muy propias de la zona; no es una iglesia de grandes filigranas, sino de trabajo de manos y materiales cercanos.

El casco urbano conserva ejemplos interesantes de arquitectura popular segoviana: casas de doble planta con muros de piedra y adobe, portones de madera que daban acceso a corrales y pajares, y pequeños detalles (ventanas, rejas, dinteles) que hablan de una economía rural autosuficiente. Pasear por sus calles es asomarse a la historia reciente de Castilla, cuando estos pueblos eran el granero que alimentaba a las ciudades, aunque hoy muchas casas estén ya cerradas o rehabilitadas como segunda residencia. No esperes un centro histórico “arreglado para la foto”; aquí se nota qué casas se habitan y cuáles llevan tiempo a oscuras.

Los alrededores de Pinarnegrillo muestran el paisaje típico de la Campiña Segoviana: extensos campos de cultivo que cambian de color según la estación, desde el verde intenso de la primavera hasta los dorados del verano y los ocres del otoño. Las vías pecuarias que atraviesan el término municipal recuerdan la importancia histórica de la trashumancia, y hoy funcionan como buenos caminos para caminar sin tráfico, siempre que se respete el trabajo del campo y no se pisen sembrados ni se moleste al ganado si lo hay.

Qué hacer

Las actividades en Pinarnegrillo giran en torno al campo y al paisaje. El senderismo es lo más lógico: caminos rurales que conectan con pueblos vecinos de la comarca, pistas agrícolas anchas y sin complicación técnica, y recorridos sin apenas sombra, algo a tener en cuenta en verano. Son rutas muy llanas, más de andar y conversar que de “hacer cumbre”. Con un paso tranquilo, en una hora ya te has alejado lo suficiente como para sentir el pueblo a tu espalda y solo oír viento y pájaros.

La observación de aves tiene su interés en la campiña cerealista, con especies esteparias que se dejan ver si se camina en silencio y sin prisas. Aquí cuenta más la paciencia que la distancia recorrida. Al caer la tarde, el entorno se llena de sonidos y el cielo limpio facilita también la contemplación de estrellas en las noches despejadas, lejos de la contaminación lumínica de las ciudades.

En cuanto a la gastronomía, Pinarnegrillo no cuenta con restauración propia, así que conviene venir comido o con algo de picar, y reservar las comidas fuertes para los pueblos cercanos de mayor tamaño. En la comarca siguen muy presentes los platos castellanos de siempre: lechazo, sopas, legumbres y embutidos. Llevar agua y algo de comida en la mochila no es un capricho aquí, es lo práctico.

La micología entra en escena en otoño, cuando las lluvias propician la aparición de setas en las zonas con algo de vegetación y arbolado. Hay que informarse bien sobre las especies comestibles, respetar las normativas y asumir que no todos los años son igual de buenos. No es una zona de grandes masas forestales, así que ir “a por setas” tiene más de paseo atento que de llenar cestas.

Fiestas y tradiciones

El calendario festivo de Pinarnegrillo, como en muchos pueblos pequeños, se concentra en los meses de verano, cuando regresan quienes viven fuera. Las fiestas patronales se celebran en época estival [VERIFICAR mes concreto], con misa, procesión, comidas populares y bailes, más centrados en el reencuentro que en grandes programas. Aquí el ambiente es de “ver a los de siempre” más que de macrofiesta.

En torno a San Isidro, el 15 de mayo, se mantiene la tradición de honrar al patrón de los labradores, una fecha con peso en un pueblo de carácter agrícola, aunque la celebración sea hoy más discreta que décadas atrás.

Las celebraciones religiosas del calendario litúrgico, especialmente durante la Semana Santa y Navidad, siguen vivas, adaptadas al número actual de habitantes. Son actos sencillos, a escala de pueblo, que para quien llega de fuera pueden resultar casi familiares si se participa con respeto.

Cuándo visitar Pinarnegrillo

La primavera es seguramente el momento más agradecido: el paisaje está verde, los días empiezan a alargar y las temperaturas son suaves para caminar sin que el sol castigue demasiado. Si te gusta ver el campo en plena actividad agrícola, esta es la época.

En verano, el atractivo está en el ambiente festivo y en el regreso de la gente del pueblo, pero las temperaturas pueden ser altas y el campo ya va entrando en los tonos dorados y secos. Mejor aprovechar primeras horas de la mañana y última hora de la tarde para pasear; a mediodía, el sol en estas llanuras se hace largo.

En otoño, los colores cambian, el ritmo del campo baja un poco y, si el año acompaña, la micología añade un aliciente. El invierno es frío, con días cortos y paisajes muy sobrios: puede tener su interés para quien busca soledad y cielos limpios, pero conviene venir abrigado y con expectativas ajustadas. Si hace viento, la sensación térmica cae en picado.

Lo que no te cuentan

Pinarnegrillo es pequeño y se recorre a pie en muy poco tiempo. En una vuelta corta te haces una idea bastante completa del pueblo. No está pensado como destino de varios días, sino más bien como parada tranquila dentro de una ruta por la Campiña Segoviana o como base si tienes alojamiento rural en los alrededores.

Las fotos de campos infinitos y cielos espectaculares son reales, pero hay que saber que aquí casi todo gira en torno al paisaje y al ambiente rural: no hay casco histórico monumental ni lista larga de “atracciones”. Si se viene con esa idea, la visita se disfruta más. Lo que te vas a llevar, si cuadra tu carácter con el lugar, es un rato de calma y horizonte.

Si solo tienes…

Si solo tienes 1–2 horas
Da un paseo por el casco urbano, acércate a la iglesia y sal por alguno de los caminos agrícolas que salen del pueblo. Con una caminata corta de ida y vuelta ya se aprecia bien la amplitud del paisaje. A este ritmo, en un par de horas habrás visto lo esencial sin prisas.

Si tienes el día entero
Combina el paseo por Pinarnegrillo con una ruta a pie por las vías pecuarias hacia algún pueblo vecino, comiendo en otra localidad con servicios. La idea es tomarse el pueblo como punto de paso tranquilo dentro de una jornada por la campiña, más que como único objetivo del día. Calcula los tiempos: aquí las distancias engañan porque todo parece cerca y llano, pero el sol y la falta de sombras pesan.

Errores típicos

  • Venir buscando “mucho que ver” en el sentido clásico: aquí no hay rutas guiadas ni grandes monumentos. El interés está en el paisaje y en el ritmo del pueblo.
  • Subestimar el sol y la falta de sombra: en los meses cálidos, caminar a cualquier hora no es buena idea. Mejor madrugar o esperar a última hora de la tarde, con agua y gorra en la mochila.
  • Olvidar que no hay servicios: no hay bares ni tiendas, así que conviene traer lo necesario (agua, algo de comer, combustible ya repostado en otro sitio) para no depender de lo que el pueblo no tiene.

Datos de interés

Comunidad
Castilla y León
Comarca
Campiña Segoviana
Código INE
40160
Costa
No
Montaña
Temporada
verano

Habitabilidad y Servicios

Datos clave para vivir o teletrabajar

2024
SaludHospital a 26 km
EducaciónColegio
Vivienda~5€/m² alquiler · Asequible
Fuentes: INE, CNMC, Ministerio de Sanidad, AEMET

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