Artículo completo
sobre Roda de Eresma
Junto al río Eresma; destaca por su iglesia y el paisaje de ribera
Ocultar artículo Leer artículo completo
Roda de Eresma es un pueblo pequeño de la Campiña Segoviana, muy cerca de Segovia capital y en la órbita de la sierra de Guadarrama, pero no es un pueblo de montaña como tal. Aquí el paisaje es más bien de campiña ondulada: tierras de labor, arbolado disperso y, a lo lejos, la línea de la sierra como telón de fondo. Con unos 260 habitantes, es un lugar tranquilo, sin grandes monumentos ni reclamos turísticos, donde la vida diaria sigue su ritmo.
El municipio forma parte de ese mosaico de pequeñas localidades que salpican el norte de la provincia de Segovia, donde la vida rural se resiste al abandono y mantiene tradiciones centenarias. Roda de Eresma no es un destino turístico masificado, y precisamente ahí reside su interés: es un sitio para pasear sin prisa, escuchar poco más que el tráfico local y algún tractor, y asomarse a una Castilla más cotidiana.
Su nombre evoca el río Eresma, esa arteria fluvial que nace en la sierra y vertebra buena parte de la geografía segoviana. Desde el pueblo, las vistas hacia los perfiles de la Mujer Muerta y otros picos del Guadarrama dibujan un horizonte que cambia de color según la estación: verde en primavera, dorado en verano, ocre en otoño y blanco cuando la nieve corona las cumbres.
Qué ver en Roda de Eresma
El patrimonio de Roda de Eresma es el típico de los pueblos segovianos de interior, humilde pero con historia. La iglesia parroquial preside el núcleo urbano con su arquitectura tradicional castellana, construida en piedra local y con elementos que hablan de siglos de culto en estas tierras. No es un gran templo monumental, pero sí un buen punto de referencia para orientarse y empezar el paseo.
Pasear por el casco urbano permite descubrir la arquitectura popular: casas de mampostería con zócalos de granito, portones de madera, corrales anexos y antiguos elementos agrícolas que recuerdan el pasado ganadero y campesino de la zona. Las calles son sencillas y el trazado se recorre rápido; más que “callejear”, aquí se trata de fijarse en los detalles de una forma de vida que ha ido cambiando despacio. En cuanto te sales del núcleo, en pocos minutos estás ya entre corrales, naves y caminos rurales.
Los alrededores naturales tienen interés para quien disfruta caminando por pistas y caminos agrícolas, sin necesidad de grandes desniveles. La proximidad visual a la sierra de Guadarrama convierte a Roda de Eresma en un buen mirador lejano de la sierra, más que en un punto de partida directo a los picos. El paisaje combina cultivos, pequeñas manchas de arbolado y caminos que se abren hacia el llano.
Qué hacer
El senderismo suave y los paseos tranquilos son la actividad lógica en Roda de Eresma y su entorno. Existen diversas rutas de dificultad baja que conectan con otras localidades cercanas a través de caminos tradicionales y cañadas. Es recomendable llevar mapas o dispositivos GPS, ya que no todas las sendas están señalizadas y muchas son pistas agrarias donde uno se puede despistar con facilidad, sobre todo si el día está cerrado o hay niebla.
Para los aficionados a la observación de aves, los campos, sotos y pastizales de la zona albergan especies propias de la campiña cerealista y del mosaico agrario: rapaces planeando sobre los cultivos, córvidos y pequeñas aves que se mueven entre setos y lindes. No es un gran “spot” especializado, pero con prismáticos y paciencia se pueden tener buenos ratos, especialmente en épocas de migración.
La gastronomía local gira en torno a los productos de la tierra: cordero asado, judiones de La Granja, embutidos y quesos de la zona. En un pueblo de esta dimensión la oferta de bares y restaurantes es muy limitada o directamente inexistente [VERIFICAR], así que conviene contar con otras localidades cercanas para comer fuera y ver Roda de Eresma más como una parada dentro de una ruta que como un destino gastronómico central. En fiestas y celebraciones vecinales sí es habitual encontrar comida tradicional preparada por la gente del pueblo.
La micología en otoño atrae a visitantes a la comarca en general. Los pinares y robledales de zonas próximas son territorio de níscalos, boletus y otras variedades que los lugareños conocen bien. Hay que tener claro dónde se puede recolectar, contar con permisos cuando sea necesario y respetar siempre las normas para no degradar el monte.
Fiestas y tradiciones
Roda de Eresma celebra sus fiestas patronales en verano, generalmente en agosto, cuando muchos antiguos vecinos regresan para el reencuentro anual. Son jornadas de convivencia con procesión, misa solemne, bailes populares y comidas comunitarias que mantienen vivo el sentido de comunidad.
A lo largo del año se organizan también romerías sencillas y festividades religiosas menores que marcan el calendario rural, con un tono discreto y muy local. Estas celebraciones son una buena oportunidad para ver cómo se organizan los pueblos pequeños cuando toca sacar al santo, montar la carpa o preparar la merienda compartida.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Segovia capital, Roda de Eresma se encuentra a unos 25 kilómetros dirección norte. El acceso se realiza por carreteras secundarias en buen estado, aunque estrechas en algunos tramos. Lo más práctico es viajar en vehículo propio, ya que el transporte público es muy limitado o inexistente [VERIFICAR]. Conviene revisar horarios antes de confiar en un autobús rural.
Consejos: Lleva calzado cómodo para caminar por caminos de tierra y pistas, y ropa de abrigo si viajas fuera del verano (las noches refrescan incluso en agosto). Mejor no confiar en encontrar tienda abierta a cualquier hora: lleva algo de agua y provisiones básicas, sobre todo si vas a enlazar varias paradas por la comarca. Respeta el entorno rural, cierra las cancelas que encuentres en los caminos y recuerda que muchas pistas son también vías de trabajo para agricultores y ganaderos.
Lo que no te cuentan
Roda de Eresma se ve rápido. El casco urbano se recorre en poco tiempo y no hay una lista larga de monumentos. Tiene más sentido como parada dentro de una ruta por la Campiña Segoviana o como pequeño desvío desde Segovia para conocer otro ambiente, que como destino de varios días.
Las fotos en las que solo salen la iglesia y la sierra al fondo pueden dar la impresión de un pueblo más montañoso de lo que es en realidad. Si lo que buscas son grandes bosques y desniveles, tendrás que acercarte más hacia el corazón del Guadarrama. Si lo que quieres es un pueblo tranquilo de campiña, aquí lo vas a encontrar sin artificios.
¿Cuándo visitar Roda de Eresma?
La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son buenos momentos por las temperaturas suaves y los campos en su mejor momento de color. El verano es seco y más caluroso, pero suele refrescar por la noche y el horizonte hacia la sierra, despejado, tiene su gracia. El invierno puede ser frío, con heladas frecuentes y días cortos; si hace aire, se nota.
Si llueve, el paseo por el casco se puede hacer igual, pero los caminos de tierra pueden embarrarse y conviene valorar bien por dónde meterse con el coche. Para caminatas largas o rutas entre pueblos, lo más agradecido siguen siendo los meses templados de primavera y otoño.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
- Paseo tranquilo por el casco urbano, con vuelta en torno a la iglesia.
- Asomarte a las afueras para tener la panorámica de la campiña y la sierra al fondo.
- Charlar un rato, si se da la ocasión, con algún vecino en la plaza o junto a la iglesia: es la mejor forma de entender el ritmo real del pueblo.
Si tienes el día entero
- Combinar Roda de Eresma con otros pueblos de la Campiña Segoviana.
- Hacer una ruta sencilla entre pueblos por caminos agrícolas, planificando bien el regreso.
- Acercarte a algún pinar cercano para completar el día en un entorno algo más arbolado, especialmente en otoño si te interesa la micología.
Errores típicos
- Llegar con la idea de un “pueblo monumental” y salir decepcionado: aquí el interés está en el paisaje abierto y la vida cotidiana, no en las piedras famosas.
- Confiar en encontrar bares o tiendas abiertos a cualquier hora: en un pueblo de este tamaño los horarios son muy reducidos.
- Meter el coche por cualquier camino de tierra sin mirar el estado: tras lluvias puede haber barro, rodadas profundas o zonas encharcadas donde un turismo normal lo pasa mal.