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sobre Yanguas de Eresma
En el valle del Eresma; destaca por su iglesia y la antigua estación de tren
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Aparca en las calles anchas de la entrada. No hay más sitio. Entre semana suele estar vacío. En verano, el calor es intenso a mediodía; no hay sombra y los campos no dan tregua.
El pueblo tiene un centenar de vecinos. No hay bares ni tiendas para visitantes. Vente ya comido o sigue hacia otro lugar después.
El pueblo y su estructura
Yanguas mantiene la arquitectura rural de la campiña segoviana: adobe, algo de piedra, muros encalados. Patios cerrados y portones viejos de madera.
No verás construcciones nuevas. Su trazado es simple: dos o tres calles principales y caminos que se pierden en los campos.
La iglesia de la Asunción
Es el edificio que más se ve por la torre. Es una iglesia rural, sin ornamentos especiales. Piedra clara y líneas sobrias por fuera. El interior es sencillo, como es habitual en esta zona.
Los campos son lo principal
Aquí el paisaje manda. Campos abiertos de cereal, algún pinar disperso. Terreno llano que permite ver hasta el borde del páramo.
Al atardecer, con la luz baja, los colores del campo ocupan todo el horizonte. Es común ver rapaces como ratoneros sobrevolando las parcelas cuando hay algo de aire.
Pistas agrícolas para caminar
Varias pistas anchas salen del pueblo hacia las fincas. Tierra compacta, apta para andar o ir en bicicleta sin complicaciones.
No están señalizadas pero es difícil perderse; todo está a la vista. Se puede caminar hacia los pinares cercanos y volver entre cultivos por otro camino.
Cuándo venir
Primavera u otoño funcionan mejor. El verano es muy caluroso y el invierno trae viento frío del páramo.
Las fiestas son en agosto, como en muchos pueblos de alrededor. Son para los vecinos y quienes regresan esos días, no un espectáculo pensado para forasteros.
Si pasas por aquí, hazlo temprano y date una vuelta breve. Con eso basta para entender este rincón de la campiña segoviana