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sobre Alconaba
Municipio cercano a la capital rodeado de campos de cereal y pequeñas elevaciones
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En el corazón de la comarca del Campo de Gómara, donde la meseta soriana dibuja un horizonte amplio salpicado de encinas, se encuentra Alconaba. Este pequeño pueblo de apenas 200 habitantes descansa a más de 1000 metros de altitud, con ese aire sobrio y tranquilo tan típico de la Castilla rural.
Alconaba no suele salir en las listas ni en los mapas turísticos, y quizá por eso mantiene un ritmo propio. Aquí la vida se hace entre casas de piedra y adobe, corrales, calles sencillas y un silencio que en otros sitios ya es raro. Es un lugar más para pasearlo sin prisas que para ir “a ver cosas” en serie.
La vida en esta aldea soriana gira en torno a su patrimonio rural, sus paisajes de páramo castellano y una comunidad que mantiene vivas sus raíces. Visitarla es asomarse a la Castilla que ha perdido población pero conserva maneras de hacer y de hablar que en las ciudades ya casi no se escuchan.
Qué ver en Alconaba
El elemento más visible del patrimonio de Alconaba es su iglesia parroquial, edificio de arquitectura tradicional que preside la plaza del pueblo. Como ocurre en muchos pueblos sorianos, el templo ha sido durante siglos el centro de la vida social y religiosa de la comunidad. Su estructura sencilla refleja la austeridad castellana, con muros de mampostería que han resistido los inviernos largos y duros de la meseta. Si está abierta, merece la pena asomarse un momento al interior; si no, ya solo el volumen del edificio y su relación con la plaza explican bastante bien cómo se organiza el pueblo.
Pasear por las calles del núcleo urbano ayuda a entender cómo se ha vivido aquí durante generaciones. Las construcciones tradicionales, levantadas con materiales de la zona, muestran elementos habituales de la arquitectura popular soriana: muros gruesos, pequeñas ventanas para protegerse del frío, portones de madera y chimeneas cónicas que emergen de los tejados de teja árabe. Muchas de estas casas conservan bodegas subterráneas, excavadas en la roca, que recuerdan la importancia histórica de la viticultura en la zona, aunque hoy la mayoría de esas bodegas son de uso privado.
El entorno natural de Alconaba es parte de su interés. Los campos de cultivo se extienden hasta donde alcanza la vista, creando un mosaico de colores que cambia con las estaciones: los verdes de primavera, los dorados del verano, los ocres del otoño. Las dehesas próximas, con sus encinas dispersas, pintan un paisaje típicamente mediterráneo que se disfruta más andando que en coche.
Desde el pueblo se pueden divisar las parameras sorianas, esas mesetas elevadas características de la provincia, que regalan panorámicas amplias en días despejados. La claridad del aire a esta altitud permite disfrutar de atardeceres muy limpios y de un cielo nocturno sembrado de estrellas, con muy poca contaminación lumínica, siempre que el tiempo acompañe.
Qué hacer
La principal actividad en Alconaba y su entorno es el senderismo tranquilo, más de paseo que de gran ruta. Existen varios caminos rurales que parten del pueblo y permiten explorar el territorio circundante. Estas rutas atraviesan campos de cereales, zonas de encinar y pequeños barrancos, siendo apropiadas para caminatas sin complicaciones técnicas. Conviene llevar mapa o aplicación de rutas, porque la red de pistas agrícolas puede despistar.
La observación de aves puede resultar interesante, con especies típicas de la meseta como la alondra, el buitre leonado o diversas rapaces sobrevolando los cultivos y los cerros cercanos. No hay infraestructuras específicas de observación, así que toca ir con prismáticos y algo de paciencia.
Los aficionados a la fotografía de paisajes encontrarán en Alconaba un buen lugar para trabajar la luz castellana, especialmente en las horas doradas del amanecer y el atardecer. Las diferentes estaciones ofrecen escenarios muy distintos, desde los campos nevados del invierno hasta los trigales del verano. Eso sí, el paisaje es abierto y sin grandes hitos: aquí la foto está en la luz y las líneas del terreno, no en monumentos.
La gastronomía local es otro de los alicientes de la visita. Aunque se trata de una aldea pequeña, en la zona del Campo de Gómara se pueden degustar productos típicos sorianos como el torreznillo, las migas del pastor, el cordero asado y los embutidos artesanales. Los hongos y setas en otoño, cuando salen, tienen mucha presencia en las cocinas de la zona.
Para completar la visita, tiene sentido explorar otros pueblos cercanos de la comarca, cada uno con su propio patrimonio, y plantear Alconaba como una parada más dentro de una ruta por el Soria rural.
Fiestas y tradiciones
Como en muchas localidades castellanas, Alconaba celebra sus fiestas patronales durante el verano, normalmente en agosto, cuando muchos emigrantes regresan al pueblo. Estas celebraciones suelen incluir actos religiosos, verbenas populares y comidas comunitarias que refuerzan los lazos entre vecinos y quienes vuelven unos días.
A lo largo del año, el calendario festivo también está marcado por las celebraciones religiosas tradicionales, que aunque más modestas en un pueblo pequeño, mantienen viva la devoción popular. La Semana Santa y las festividades navideñas conservan aquí un carácter más íntimo y familiar, muy centrado en la iglesia y en las casas.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Soria capital, Alconaba se encuentra a unos 30 kilómetros por la carretera SO-615 en dirección a Gómara. El trayecto dura aproximadamente media hora en coche. No existe transporte público regular [VERIFICAR], por lo que, en la práctica, es imprescindible vehículo propio para llegar y moverse por la comarca.
Mejor época: La primavera (abril-junio) y el otoño (septiembre-octubre) son, en general, las estaciones más agradecidas, con temperaturas moderadas y campos en buen momento. El verano puede ser caluroso durante el día, aunque las noches refrescan. El invierno es muy frío, con frecuentes heladas y algunas nevadas; si te interesa ver la Castilla más áspera, es cuando mejor se aprecia, pero hay que venir preparado.
Consejos: Lleva calzado cómodo para caminar, protección solar en verano y ropa de abrigo si visitas fuera de los meses cálidos. No hay servicios turísticos como tal en el pueblo, así que conviene planificar con antelación y llevar provisiones si piensas pasar el día. Para cualquier compra algo más específica, toca acercarse a Soria u otra localidad mayor.
Lo que no te cuentan
Alconaba es un pueblo pequeño que se recorre rápido. En una mañana puedes ver el núcleo urbano con calma y dar un paseo por los alrededores. Tiene más sentido encajarlo dentro de una ruta por varios pueblos del Campo de Gómara que plantearlo como destino único de varios días.
Las fotos de los campos y de los atardeceres pueden parecer muy espectaculares, pero conviene venir sabiendo a qué se viene: paisajes abiertos, silencio, vida rural y poca “animación” más allá de la que haya entre vecinos y en fiestas. Si buscas bares, tiendas o mucha oferta cultural, este no es el lugar.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
Da una vuelta por la plaza y la iglesia, recorre las calles principales fijándote en las casas tradicionales y asómate a las afueras para tener una vista amplia de los campos. Es suficiente para hacerse una idea del lugar y del paisaje de Campo de Gómara.
Si tienes el día entero
Combina el paseo por el pueblo con una ruta a pie por los caminos rurales que salen hacia las zonas de cultivo y encinar. Puedes dedicar parte del día a conocer otros núcleos cercanos del Campo de Gómara y usar Alconaba como una de las paradas de la jornada.
Errores típicos
- Esperar “muchas cosas que ver”: Alconaba no es un destino monumental. Es un pueblo agrícola pequeño; el interés está en el conjunto, el paisaje y la manera de vivir, no en acumular visitas.
- No prever la falta de servicios: no hay apenas infraestructuras turísticas. Conviene traer agua, algo de comida y el depósito de combustible previsto desde Soria u otra localidad mayor.
- Confiarse con el clima: el sol en la meseta pega fuerte en verano y el viento corta en invierno. Aunque el día parezca suave, la sensación térmica en campo abierto engaña.
- Pensar que todo está señalizado: los caminos son agrícolas, no rutas senderistas marcadas. Mejor llevar GPS o aplicación de mapas si te alejas del casco urbano.