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sobre Almenar de Soria
Destacada por su castillo medieval muy bien conservado que inspiró a Bécquer
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A poco más de mil metros de altitud, en el corazón de la comarca de Campo de Gómara, Almenar de Soria es uno de esos pueblos castellanos donde aún se oye el tractor más que el coche. Con apenas 225 habitantes, esta pequeña localidad soriana mantiene la vida rural de la meseta sin decorado ni artificios: ritmo lento, gente mayor en la calle cuando hace buen día y muchas puertas cerradas en invierno.
El paisaje que rodea Almenar es típicamente soriano: páramos extensos, campos de labor que cambian de color según la estación y un horizonte limpio que se abre en todas direcciones. Es tierra de pan llevar, de cereal y barbecho, donde la arquitectura tradicional se mezcla con naves agrícolas y casas reformadas a ratos. La altura a la que se encuentra el municipio trae veranos frescos e inviernos fríos y luminosos, con ese cielo azul intenso tan característico de las tierras altas sorianas.
Para quien busca desconectar del ruido y entender qué es la España rural vaciada sin grandes monumentos, Almenar de Soria es una escala honesta en una ruta por la provincia de Soria.
Qué ver en Almenar de Soria
El patrimonio de Almenar de Soria se concentra principalmente en su iglesia parroquial, que preside el núcleo urbano con su arquitectura religiosa castellana sobria. El templo conserva elementos que permiten rastrear siglos de historia local, y su torre se convierte en punto de referencia visible desde los campos circundantes. Suele estar cerrada fuera de oficios, así que si te interesa verla por dentro conviene preguntar en el pueblo, porque aquí casi todo se resuelve hablando con alguien.
Recorrer las calles del pueblo es un ejercicio sencillo: se ve rápido y sin pérdida. Las casas tradicionales, construidas con piedra y adobe, mantienen la estructura típica de las viviendas rurales castellanas: fachadas austeras, portones de madera y pequeñas ventanas que protegían del frío invernal. Algunas construcciones conservan antiguos corrales y bodegas subterráneas, testimonio de una economía rural basada en la agricultura y la ganadería, aunque muchas están ya en desuso o reconvertidas en almacenes.
Los alrededores de Almenar abren amplias panorámicas de los páramos sorianos. Los campos de cereal que rodean el pueblo crean un juego de colores que varía con las estaciones: verde intenso en primavera, dorado en verano y ocre en otoño. Para quien disfruta de los paisajes abiertos, aquí el premio es el cielo y la luz, más que bosques o montañas. En días de viento, la sensación de intemperie es muy clara: conviene venir con ropa que corte bien el aire.
Qué hacer
El senderismo es la actividad más natural en Almenar de Soria. Más que rutas señalizadas, lo que encontrarás son caminos rurales que parten del pueblo y se internan en el paisaje cerealista del Campo de Gómara. Son pistas anchas, de dificultad baja, que transcurren por caminos agrícolas y sendas tradicionales. Van bien para caminar sin prisa, hacer un paseo al atardecer o dar una vuelta en bici de montaña suave. Calcula que en una hora puedes hacer un buen circuito alrededor del pueblo y volver, siempre por terreno prácticamente llano.
La fotografía de paisaje encaja bien con estos parajes si te gusta trabajar con horizontes largos, cielos grandes y cambios de luz. La línea del horizonte, las nubes que proyectan sus sombras sobre los campos y la luz cambiante a lo largo del día dan juego, sobre todo a primera y última hora. Los aficionados a la astrofotografía también encontrarán en Almenar un lugar agradecido, gracias a la escasa contaminación lumínica de la zona y a la ausencia de focos potentes en los alrededores; basta con alejarse unos minutos a pie del caserío para notar el cambio.
La gastronomía soriana tiene en esta zona raíces muy claras: cocina contundente y sin florituras. La base son productos de la tierra: legumbres, carnes de cordero y cerdo, embutidos artesanales y setas en temporada, si la climatología acompaña. Platos como el asado de cordero, las migas o las sopas castellanas forman parte del recetario local y de las mesas familiares en fiestas y días señalados. Aquí la cocina se vive más en casas y peñas que en comedores pensados para el visitante.
Fiestas y tradiciones
Como en la mayoría de pueblos sorianos, las fiestas patronales son el punto fuerte del calendario. En Almenar se celebran durante el verano, generalmente en agosto [VERIFICAR fechas concretas], cuando muchos emigrantes regresan al pueblo natal. Son días de actos religiosos, verbenas populares y comidas de hermandad, más pensados para quienes tienen vínculo con el pueblo que para el turismo, pero en los que el forastero es bien recibido si se acerca con respeto.
Las celebraciones del calendario litúrgico, como la Semana Santa o las festividades en honor al patrón local, también marcan el ritmo del año en Almenar. Son momentos en los que la comunidad se reúne y en los que el viajero puede ver cómo se mantienen tradiciones que aquí no se organizan “para la foto”, sino porque siempre se han hecho así y porque siguen teniendo sentido para la gente del pueblo.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Soria capital, Almenar se encuentra a unos 25 kilómetros en dirección oeste. El acceso se realiza tomando la carretera que conduce hacia la comarca de Campo de Gómara. El trayecto dura aproximadamente 25 minutos en coche y discurre por carreteras comarcales rectas, con poco tráfico y paisaje abierto. Conviene llevar combustible controlado, porque no hay gasolineras en cada pueblo y los desvíos para repostar pueden alargar el viaje más de lo previsto.
Mejor época para visitar: La primavera (de abril a junio) es especialmente agradecida, cuando los campos están verdes y floridos y el viento aún es fresco. El otoño también deja un paisaje bonito, con tonos dorados y ocres y días más tranquilos. El verano, aunque cálido durante el día, disfruta de noches frescas gracias a la altitud: se agradece una chaqueta ligera al caer el sol. El invierno es riguroso, con temperaturas que pueden bajar de cero grados y heladas frecuentes; si te coincide con nieve, el contraste de los tejados y los campos blancos compensa el frío, siempre que vengas bien equipado y asumas que puede haber hielo en las carreteras comarcales.
Consejos prácticos: Almenar es un pueblo muy pequeño sin servicios turísticos como tal, por lo que conviene aprovisionarse en Soria o en localidades cercanas mayores y no apurar con el pan ni con el agua. Es recomendable llevar calzado cómodo para caminar por pistas de tierra y ropa de abrigo incluso en verano para las noches. El móvil puede tener cobertura limitada en algunas zonas de los alrededores, sobre todo si te alejas por los caminos. En días de cosecha o laboreo, respeta siempre el paso de la maquinaria agrícola y no bloquees accesos a fincas ni caminos.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
Te da tiempo de sobra a pasear el pueblo con calma, acercarte a la iglesia, subir hasta las afueras por cualquier camino agrícola y asomarte al paisaje. Es un lugar para ir sin prisa: media hora de paseo por el casco y otra media por los alrededores bastan para hacerte una idea. El resto del tiempo puedes dedicarlo a simplemente sentarte y mirar cómo pasa la vida, que aquí va despacio.
Si tienes el día entero
Tiene más sentido combinar Almenar con otros pueblos del Campo de Gómara o con una visita a Soria capital. Puedes usarlo como base tranquila para caminar por los caminos rurales, hacer fotos, leer a la sombra en verano y entender mejor cómo es la vida en la meseta soriana, sin grandes alardes. El ritmo da para encadenar un par de paseos largos y volver al coche sin agobios.
Lo que no te cuentan
Almenar de Soria es pequeño y se recorre rápido. No esperes un casco histórico monumental ni una lista larga de puntos señalados en un mapa: el valor está en el conjunto, en el paisaje llano, en el silencio y en la forma de vida que aún resiste. Es más una parada tranquila dentro de un recorrido por la provincia que un destino para pasar varios días seguidos, y funciona mejor si vienes con esa idea en la cabeza.