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sobre Arancón
Municipio al pie de la Sierra del Almuerzo con miliarios romanos en sus calles
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En lo alto de la meseta soriana, a más de mil metros de altitud, Arancón es uno de esos pueblos que parecen seguir su propio calendario. Con apenas 73 habitantes, esta pequeña localidad de la comarca de Campo de Gómara resume bastante bien lo que muchos llaman “la Castilla de verdad”: paisajes abiertos, arquitectura de piedra y un silencio que, al principio, sorprende y luego engancha. Aquí el horizonte se estira en todas direcciones y la prisa no tiene mucho sentido.
Situado en un entorno sobrio pero muy honesto de la provincia de Soria, Arancón mantiene ese ambiente de aldea castellana donde el ritmo lo marcan las estaciones y las tradiciones siguen vivas porque los vecinos las sostienen a base de tesón, no de postureo. Sus calles y sus construcciones de arquitectura popular recuerdan a una época en la que el campo lo era todo y no solo un decorado de fin de semana.
Venir a Arancón es entrar en la Soria más tranquila, la que busca quien prefiere salirse del circuito turístico clásico. Un lugar para desconectar, mirar lejos y entender un poco mejor cómo se vive cuando ya casi todo el mundo se ha ido.
Qué ver en Arancón
El patrimonio de Arancón, aunque modesto, refleja bien la historia de estas tierras castellanas. La iglesia parroquial preside el núcleo urbano, con una arquitectura religiosa muy similar a la de otros pueblos de la zona. Su estructura, como buena parte de las construcciones del pueblo, utiliza piedra local, lo que da cierta coherencia al conjunto y le quita ese aspecto de “pueblo parcheado” que se ve en otros sitios.
Pasear por las calles del pueblo es, básicamente, lo que hay que hacer aquí. La arquitectura popular soriana se aprecia en casas de mampostería, portones de madera y un trazado que se adapta al terreno sin pensar en coches ni GPS. Muchas viviendas conservan elementos tradicionales como bodegas excavadas, corrales y antiguos pajares que recuerdan que esto fue, ante todo, un pueblo agrícola y ganadero.
El verdadero protagonista de Arancón es su entorno natural. Desde el pueblo se contemplan panorámicas amplias de la meseta castellana, con esos horizontes largos que no se acaban nunca. Los campos de cereal que rodean la localidad cambian de color según la estación: verdes intensos en primavera, dorados en verano, tonos ocres y pardos en otoño. No es un paisaje espectacular en el sentido clásico; es más bien hipnótico si te dejas un rato.
La situación elevada del municipio, a unos 1.065 metros de altitud, permite disfrutar de cielos nocturnos muy limpios, lo que hace de Arancón un buen sitio para mirar estrellas, sin farolas agresivas ni ciudades cerca molestando con su resplandor.
Qué hacer
El principal atractivo de Arancón está en la posibilidad de practicar senderismo y rutas a pie por los caminos y veredas de su término municipal. Son pistas amplias, cómodas, pensadas para tractores, que permiten caminar sin grandes complicaciones. Estos recorridos permiten encontrar flora y fauna típicas de la meseta, con rapaces sobrevolando los campos y pequeñas especies esteparias si se va con un poco de calma y sin prisas.
Los aficionados a la fotografía de paisaje tienen aquí un terreno agradecido: cielos enormes, cambios de luz muy marcados y una gama de colores que varía mucho entre primavera y finales de verano. Amaneceres y atardeceres funcionan especialmente bien, y la arquitectura tradicional del pueblo da juego para quien busque fotos rurales sin artificios ni decorados de cartón piedra.
La zona funciona bien para el cicloturismo, con carreteras secundarias poco transitadas que conectan Arancón con otros pueblos del Campo de Gómara. Son rutas más de rodar que de sufrir puertos: largas rectas, algún repecho y la sensación de pedalear en medio de un mar de campos.
En cuanto a gastronomía, Arancón no cuenta con establecimientos permanentes dados sus pocos habitantes, así que conviene venir comido o con previsión. La zona, en general, es conocida por el cordero asado, las migas del pastor, las setas en otoño y los embutidos artesanales. Lo habitual es buscar estos platos en pueblos vecinos o en Soria capital.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales se celebran durante el verano, generalmente en agosto [VERIFICAR], cuando muchos hijos del pueblo regresan. Son celebraciones sencillas, más de reencuentro que de macrofiesta, con actos religiosos, comidas populares y bailes donde casi todo el mundo se conoce.
Como en muchos pueblos de Castilla, en enero se celebra la festividad de San Antón, con la tradicional bendición de animales, una costumbre que recuerda el pasado ganadero de la localidad.
La Semana Santa, aunque se vive de forma discreta por la poca población, mantiene ciertos actos religiosos que siguen la estela de la devoción tradicional de la zona.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Soria capital, Arancón se encuentra a unos 35 kilómetros por la carretera N-122 en dirección a Valladolid y posteriormente tomando desvíos comarcales. El trayecto suele rondar los 40 minutos en coche. El vehículo propio, en la práctica, es necesario para moverse por la comarca.
Consejos prácticos: Dado el tamaño del municipio, es recomendable planificar el alojamiento en localidades cercanas de mayor tamaño como Gómara o en la propia capital soriana. Conviene llevar agua y algo de comida si se planea pasar el día caminando o en bici, porque no siempre tendrás un bar a mano. El calzado cómodo es esencial para disfrutar de las pistas y senderos.
Cuándo visitar Arancón
La primavera (abril-junio) y el otoño (septiembre-octubre) suelen ser los momentos más agradables: temperaturas suaves y el paisaje en transición. En primavera los campos verdes son casi fluorescentes; en otoño, los tonos apagados y el cielo cambiante dan mucho juego para pasear y hacer fotos.
El invierno puede ser muy frío, con heladas frecuentes y algún día de nieve. Si te gusta esa imagen de Castilla seca, con niebla baja y escarcha, aquí la tienes en versión real, no de postal. Eso sí, conviene venir bien abrigado y asumir que anochece pronto.
En verano, los días son largos y suele coincidir con las fiestas, pero el calor aprieta en las horas centrales y los campos ya están segados, así que el paisaje es más duro y amarillento. Compensa madrugar o esperar a la tarde para caminar.
Lo que no te cuentan
Arancón es un pueblo pequeño y se ve rápido. Si llegas esperando casco histórico monumental o una lista interminable de “puntos de interés”, te vas a frustrar. El valor está más en el conjunto, en el ritmo lento y en el paisaje que lo rodea.
Es más una parada tranquila dentro de una ruta por Soria que un destino para quedarse varios días sin moverse. Lo habitual es combinar la visita con otros pueblos del Campo de Gómara o con una escapada a Soria capital.
Errores típicos
- Esperar demasiada “actividad”: aquí no hay muchos servicios, ni tiendas, ni bares abiertos a todas horas. Mejor asumirlo antes de llegar.
- Confiarse con el clima: en invierno hace frío de verdad y el viento en la meseta corta; en verano, el sol pega fuerte y la sombra escasea lejos del pueblo. Agua, gorra y ropa adecuada no son opcionales.
- No calcular bien los tiempos: el pueblo se recorre rápido, pero las distancias entre localidades son mayores de lo que parecen en el mapa y no hay transporte público frecuente. Conviene organizar la jornada pensando en combinaciones con otros pueblos o con Soria capital.