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sobre Candilichera
Municipio agrícola cercano a la capital en terreno llano
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Candilichera se recorre rápido. Llegas por la SO‑610, entras al pueblo y aparcas en cualquiera de las calles anchas cerca de la iglesia. No suele haber problema de sitio. Desde ahí haces todo andando en diez minutos.
Mejor venir por la mañana. En invierno pega el aire y en verano el sol cae sin sombra. No hay tiendas ni servicios turísticos. Si necesitas agua o algo de comer, tráelo contigo.
Candilichera está en el Campo de Gómara, a unos 50 kilómetros de Soria. Viven menos de cien personas. Es un pueblo pequeño incluso para esta comarca.
La vuelta básica por el pueblo
El centro gira alrededor de la iglesia. Un par de calles salen de allí y terminan pronto en campos.
Las casas son las típicas de la zona: piedra, adobe, muros gruesos y portones grandes. Muchas están cerradas. Otras siguen usadas en verano o los fines de semana. No hay restauraciones llamativas ni casas convertidas en museo. Es un pueblo que ha ido quedándose pequeño con los años.
La iglesia
La iglesia parroquial está dedicada a Santa María Magdalena. Se ve desde lejos por la torre cuadrada, rematada con teja rojiza.
Por fuera es sobria. Piedra, líneas simples. La puerta suele estar cerrada. Cuando se abre, el interior es igual de sencillo: bancos de madera, altar sin mucho adorno y poco más.
Casas, corrales y bodegas
Si te metes por las calles laterales aparecen corrales y almacenes pegados a las viviendas. Era un pueblo agrícola y el trazado lo deja claro.
Todavía se ven portones grandes para carros, muros de barro cocido y alguna bodega excavada bajo tierra. Varias construcciones están muy gastadas. No es abandono total, pero sí se nota el paso del tiempo.
Caminos y campos alrededor
Nada más salir del casco urbano empiezan los campos de cereal. Trigo y cebada la mayor parte del año.
Hay caminos agrícolas anchos que usan los tractores. Sirven para caminar un rato sin complicaciones. No están señalizados como rutas, así que conviene llevar mapa o GPS si te alejas.
El paisaje es abierto. A veces se ven rapaces planeando y, con suerte, alguna liebre cruzando los sembrados temprano.
Por la noche el cielo se ve limpio. Apenas hay luces alrededor. Si te apartas un poco del pueblo, las estrellas aparecen rápido.
Antes de venir
Candilichera no tiene restaurantes ni alojamientos. Si quieres comer o dormir tendrás que hacerlo en pueblos de alrededor o en localidades más grandes de la zona.
Aquí se viene a dar una vuelta corta y ver cómo es un pueblo muy pequeño del Campo de Gómara. No hay más plan.
Mi consejo: para un alto breve en ruta está bien. Aparca, camina un rato y sigue camino. En menos de media hora lo habrás visto todo.