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sobre Fuentelsaz de Soria
Pequeña localidad próxima a Buitrago y Soria capital
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Hay pueblos a los que llegas y en cinco minutos ya sabes de qué van. El turismo en Fuentelsaz de Soria funciona un poco así: aparcas, miras alrededor, ves cuatro calles, la iglesia y los campos abiertos… y entiendes rápido que aquí el plan no es “hacer cosas”, sino bajar el ritmo.
Está a unos 60 kilómetros de Soria capital, en la comarca del Campo de Gómara, rodeado de cereal y encinas sueltas. El altiplano soriano en estado puro: horizonte largo, viento que aparece cuando quiere y un silencio que al principio hasta llama la atención. El pueblo ronda los sesenta y tantos vecinos, así que la escala es la que es.
Un paseo corto por el casco urbano
Fuentelsaz no se recorre: se pasea. En un rato tranquilo ya has dado la vuelta.
Las casas mezclan piedra, adobe y esos portones grandes de madera que parecen pensados más para carros que para coches. Algunas están bien cuidadas; otras llevan tiempo cerradas. Es algo bastante habitual en esta parte de Soria. Aun así, al caminar se ven detalles curiosos: corrales pegados a las viviendas, tramos de suelo empedrado o muros que llevan ahí más inviernos de los que cualquiera recordaría.
Tiene ese aire de pueblo que fue más grande de lo que es ahora. Y se nota.
La iglesia de San Pedro
La referencia del pueblo es la iglesia parroquial de San Pedro. Es un edificio de piedra bastante sobrio, que suele fecharse hacia finales del siglo XV, aunque el conjunto ha tenido arreglos posteriores.
No es un templo monumental ni mucho menos. Pero si te acercas con calma, se ven inscripciones en la piedra y pequeños detalles que hablan de las generaciones que fueron manteniéndola en pie. En pueblos así, la iglesia siempre acaba siendo el punto alrededor del que ha girado todo durante siglos.
Caminar por los caminos del Campo de Gómara
Al salir del casco urbano empiezan los caminos agrícolas. No esperes rutas señalizadas ni paneles interpretativos: son caminos de tierra que usan los agricultores para llegar a las fincas.
Y, sinceramente, ahí está gran parte de la gracia.
Caminar por aquí es ver el paisaje tal cual es en esta parte de Castilla: grandes parcelas de cereal, alguna encina vieja que rompe la línea del horizonte y lomas suaves que apenas cambian el relieve. De vez en cuando aparecen cárcavas o construcciones agrícolas abandonadas que el viento y el tiempo han ido desgastando.
Si te gusta observar aves, es fácil ver rapaces planeando sobre los campos. Y si llevas cámara, siempre acaba saliendo alguna escena curiosa: un árbol retorcido, un muro medio caído o esas nubes enormes que parecen más grandes que el propio paisaje.
Qué comer por la zona
En el propio Fuentelsaz no hay demasiados servicios abiertos de forma continua, algo bastante común en pueblos tan pequeños. Lo normal es moverse por la comarca o acercarse a alguna localidad mayor si buscas sentarte a comer.
Eso sí, el producto que se mueve por aquí es muy de la tierra. En temporada aparecen setas recogidas por la zona, embutidos artesanales o legumbres cultivadas en pueblos cercanos. Y el cordero sigue siendo una referencia en buena parte de la provincia.
Es de esos sitios donde el mejor recuerdo gastronómico muchas veces llega en una comida casera o en una fiesta del pueblo.
El cielo cuando cae la noche
Una cosa que sorprende si vienes de ciudad: la oscuridad.
Con muy poca iluminación alrededor, el cielo nocturno se ve con una claridad que ya no es tan fácil encontrar. Basta alejarse un poco por cualquier carretera secundaria para tener un cielo lleno de estrellas. No hace falta equipo ni nada especial, solo parar el coche, mirar hacia arriba y dejar que los ojos se acostumbren.
Las fiestas y el regreso de los vecinos
Durante buena parte del año el pueblo es muy tranquilo. Pero en verano cambia bastante.
Es cuando regresan muchos de los que tienen casa familiar aquí y el ambiente se anima. Tradicionalmente se celebran fiestas ligadas a San Pedro y también actos relacionados con San Isidro, muy vinculado al mundo agrícola. Suele haber procesiones, música y comidas compartidas entre vecinos.
Son días en los que el pueblo parece recuperar durante un rato el tamaño que tuvo hace décadas.
Un pueblo pequeño, sin artificios
Fuentelsaz de Soria no es un lugar al que vengas buscando monumentos grandes ni planes continuos. Es más bien ese tipo de sitio donde el interés está en los detalles: el paisaje abierto, las casas antiguas, el ritmo tranquilo.
Si te gusta entender cómo es la vida en esta parte de la Soria rural, pasar un rato aquí ayuda bastante a hacerse la idea. A veces basta con caminar un poco, sentarse un momento y escuchar el viento en los campos. Aquí, muchas veces, eso ya es todo el plan.