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sobre Pinilla del Campo
Pequeña aldea cerealista
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En el corazón de la comarca de Campo de Gómara, a más de mil metros de altitud, se encuentra Pinilla del Campo, una pequeña aldea soriana que encarna bastante bien la España interior más vaciada. Con apenas una veintena de habitantes, este diminuto núcleo rural es uno de esos sitios donde pasan pocos coches, casi no hay ruido y el ritmo lo marcan el campo y las estaciones.
La ubicación de Pinilla del Campo, en plena meseta castellana, le da un carácter muy abierto: todo son horizontes, lomas suaves y cereal. Aquí el silencio manda. Es un lugar para quien de verdad busca desconectar, no para quien necesita “cosas que hacer” cada hora. Si vienes con la idea de un pueblo animado, con bares y tiendas, te vas a llevar un chasco.
Este rincón de Soria, provincia ya de por sí conocida por su baja densidad de población y sus paisajes secos y amplios, permite asomarse a un tipo de vida rural que se va apagando. Hay poco “turismo” como tal, pero sí sensación de campo, de calma y de pueblo pequeño de verdad.
¿Qué ver en Pinilla del Campo?
El patrimonio de Pinilla del Campo se integra en su entorno rural, sin grandes sorpresas. La iglesia parroquial, dedicada a San Miguel Arcángel, es el elemento arquitectónico más reconocible del pueblo. Este templo, de construcción tradicional, refleja la arquitectura religiosa típica de la comarca, con su torre campanario visible desde la distancia y su estructura de piedra que ha resistido el paso de los años.
Pasear por las calles de Pinilla es ver arquitectura popular soriana sin maquillaje. Casas de piedra y adobe, corrales, patios y algunas viviendas ya cerradas que cuentan también su propia historia. Aunque muchas ya no están habitadas permanentemente, el conjunto mantiene un aire rural sencillo y directo, sin restauraciones de postal.
El verdadero patrimonio de Pinilla del Campo es su entorno natural inmediato. Los campos que rodean la aldea cambian según las estaciones: dorados en verano tras la cosecha, verdes en primavera cuando brotan los cereales, y ocres en otoño. Desde su posición elevada, en torno a los 1.047 metros, se obtienen vistas amplias de la comarca de Campo de Gómara, muy fotogénicas si te gustan los paisajes abiertos y sobrios, sin montañas ni bosques densos.
Qué hacer
La principal actividad en Pinilla del Campo es, literalmente, bajar revoluciones: pasear, sentarse al sol o a la sombra según toque, y escuchar poco más que viento y pájaros. No hay grandes rutas señalizadas ni infraestructuras turísticas, pero sí caminos agrícolas y veredas que permiten explorar el entorno sin complicaciones, siempre que no molestes labores del campo.
Desde el pueblo parten pistas que conectan con otras localidades vecinas, aptas para caminar un rato o dar una vuelta en bicicleta de montaña. El terreno es suave, con ligeras cuestas, así que más que una hazaña deportiva es un paseo por la meseta. Ojo en días de calor fuerte: aquí la sombra escasea.
La observación del cielo nocturno es uno de los puntos fuertes del lugar. La ausencia de contaminación lumínica convierte a Pinilla en un observatorio natural muy bueno: en noches despejadas el cielo se llena de estrellas y la Vía Láctea se aprecia con claridad, algo que en ciudad es ya casi imposible. Conviene llevar frontal o linterna, porque la oscuridad es de las de verdad.
Para quienes se mueven también por la barriga, la zona cuenta con productos típicos sorianos de calidad: cordero, embutidos, setas de temporada, legumbres… En Pinilla no esperes bares ni restaurantes; para comer o cenar tendrás que desplazarte a localidades cercanas de mayor tamaño, como Gómara o Ágreda, donde sí hay opciones de restauración y compra básica.
La fotografía de paisajes rurales tiene en Pinilla y su entorno un escenario agradecido: casetas de campo, caminos, eras, cielos grandes y cambios de color muy marcados según la época del año. No es un sitio de “gran foto” puntual, sino de ir mirando detalles y horizontes.
Fiestas y tradiciones
Como en tantos pueblos de la provincia de Soria, las fiestas patronales son el momento fuerte del calendario social. En Pinilla del Campo, las celebraciones en honor a San Miguel Arcángel se desarrollan hacia finales de septiembre, coincidiendo con la festividad del patrón [VERIFICAR fechas exactas]. Durante estos días, el pueblo gana vida cuando regresan antiguos vecinos y familiares.
Las tradiciones ganaderas y agrícolas, aunque con mucha menos presencia que antaño, siguen marcando de fondo la vida del pueblo y de quienes aún trabajan la tierra. No esperes grandes recreaciones folclóricas: aquí lo que hay es rutina de campo y reuniones familiares cuando toca.
¿Cuándo visitar Pinilla del Campo?
La mejor época para visitar Pinilla del Campo depende de lo que busques, pero conviene tener claras un par de cosas:
- Primavera: temperaturas suaves y campos verdes. Buen momento para pasear y hacer fotos. Suele haber algo más de movimiento agrícola.
- Verano: días calurosos, noches frescas. El paisaje se vuelve dorado tras la cosecha. A veces el sol pega fuerte, así que gorra y agua en la mochila. Si buscas tranquilidad total entre semana, este es tu terreno.
- Otoño: cielos cambiantes, colores ocres y menos horas de luz. Ambiente muy tranquilo, casi silencioso.
- Invierno: puede hacer mucho frío, con heladas frecuentes e incluso nieve. Si te gusta el paisaje duro de la meseta invernal, tiene su interés, pero conviene abrigarse bien y revisar el estado de las carreteras si hay previsión de nevadas.
Si hace mal tiempo (viento fuerte, lluvia o nieve), las opciones se reducen a paseos cortos y poco más. No hay museos ni espacios interiores para “refugiarse”, así que el plan es muy dependiente del cielo.
Lo que no te cuentan
Pinilla del Campo es muy pequeño y se ve rápido. En media hora has recorrido el caserío con calma. Es más un lugar para parar un rato, dar un paseo y seguir ruta por la comarca que un destino para pasar varios días, salvo que vengas expresamente a estar tranquilo y leer, escribir o teletrabajar en medio de la nada, con tus propios medios.
El acceso es sencillo, pero conviene saber que en el pueblo no hay servicios básicos para el viajero: no hay gasolinera, ni cajero, ni tienda, ni hostelería. Trae gasolina, comida y agua resueltos de antes; no lo dejes “para luego” porque no hay luego.
Las fotos pueden engañar si no conoces este tipo de paisaje: no es un valle verde de postal, sino meseta, cielos grandes y una belleza muy sobria. Si eso te atrae, acertarás; si buscas animación o “cosas que hacer”, te quedará corto y te sobrará tiempo.
Errores típicos
- Llegar pensando en “turismo rural” clásico: casas rehabilitadas, bares, rutas marcadas… Aquí no hay nada de eso. Es un pueblo pequeño de verdad.
- Contar con servicios que no existen: ni cajero, ni tienda, ni bar. Planifica compras y gasolina en pueblos mayores.
- Subestimar el clima: sol muy fuerte en verano y frío seco en invierno. Gorro, agua o buen abrigo según toque.
- Quedarse solo en el casco: el interés está tanto en las calles como en los caminos que salen del pueblo. Un paseo de media hora fuera del caserío cambia la percepción del sitio.
Información práctica
Para llegar a Pinilla del Campo desde Soria capital, hay que tomar la carretera N-111 en dirección a Tarazona durante aproximadamente 35 kilómetros. El acceso final se realiza por carreteras comarcales normalmente en buen estado y bien señalizadas. El trayecto permite hacerse una buena idea del paisaje típico de la comarca.
Es recomendable llevar ropa adecuada para el campo, algo de abrigo incluso en verano por las noches y calzado cómodo para caminar por pistas de tierra. En invierno, atención al hielo y posibles placas en las carreteras.
Dada la pequeñez del núcleo, lo sensato es prever el alojamiento en localidades cercanas de mayor tamaño como Gómara o Ágreda, que cuentan con mayor infraestructura turística y servicios básicos.
Si solo tienes 1–2 horas
- Paseo tranquilo por el caserío y alrededores, sin prisas.
- Acercarte a la iglesia de San Miguel y su entorno.
- Subir a algún pequeño alto cercano para tener una panorámica de la meseta y del Campo de Gómara, especialmente al atardecer.
Si tienes el día entero
- Combinar Pinilla del Campo con otros pueblos de la comarca de Campo de Gómara, visitando varios núcleos en ruta.
- Hacer una ruta sencilla en coche por los alrededores, parando en miradores naturales y caminos agrícolas para pasear un rato.
- Volver al anochecer para ver el cielo estrellado desde las afueras del pueblo, si el tiempo acompaña.