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sobre Pozalmuro
Pueblo con puente romano y tradición minera antigua
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En el corazón de la comarca de Campo de Gómara, a más de 1.000 metros de altitud, Pozalmuro es uno de esos pequeños reductos de la Soria interior donde el tiempo va a otro ritmo. Con apenas 49 habitantes, esta aldea castellana condensa bastante bien lo que significa vivir en un pueblo pequeño de la meseta: silencio, distancias largas y vidas muy atadas al campo.
El paisaje que rodea Pozalmuro es el típico de estas tierras altas sorianas: extensas parameras, campos de cereal que cambian de color con las estaciones y un horizonte muy abierto. En invierno el viento se deja notar y en verano el sol cae a plomo. Aquí no hay bares, ni plazas llenas, ni tiendas: si vienes es para mirar, caminar un poco y entender cómo se sostiene todavía esta España casi vacía, sabiendo que casi todo lo que veas tiene detrás trabajo agrícola y muchas ausencias.
Visitar Pozalmuro es asomarse a la España despoblada con respeto y curiosidad, sabiendo que el pueblo se recorre en poco rato, pero que el verdadero interés está en el conjunto: la arquitectura que resiste, las tierras de labor alrededor y la sensación de aislamiento.
Qué ver en Pozalmuro
El principal elemento patrimonial de Pozalmuro es su iglesia parroquial, que preside el conjunto urbano con la sobriedad característica de los templos rurales castellanos. Como sucede en muchos pueblos de la comarca, la arquitectura religiosa popular refleja siglos de historia y fe, con detalles que se aprecian mejor si entras sin prisas y te fijas en pórticos, canecillos y reformas de distintas épocas. No siempre la encontrarás abierta, así que conviene asumir que igual solo podrás verla por fuera.
El caserío de Pozalmuro conserva ejemplos de arquitectura tradicional soriana, con construcciones de piedra y adobe adaptadas al clima extremo de estas tierras. Algunas casas están bien mantenidas, otras en distinto grado de abandono, como pasa en tantos pueblos pequeños. Pasear por sus calles es una vuelta por la arquitectura popular de secano: portones antiguos, corrales, pajares y soluciones muy prácticas para aguantar el frío y el calor. Es un paseo corto, de estos en los que das dos vueltas y ya te orientas enseguida.
La naturaleza circundante es otro de los puntos a tener en cuenta. Desde el pueblo se contemplan amplias vistas de la meseta soriana, con sus característicos tonos ocres y dorados. En los alrededores es relativamente fácil ver aves esteparias y rapaces, sobre todo si caminas por los caminos agrícolas a primera hora de la mañana o al atardecer. En primavera, los campos se llenan de amapolas y otras flores silvestres que suavizan la austeridad del paisaje; si vienes en otros meses lo verás más pelado y seco, tal cual es.
Qué hacer
Pozalmuro encaja bien con el senderismo contemplativo. Desde el pueblo parten caminos rurales que permiten adentrarse en el paisaje de la comarca, recorriendo antiguas veredas que conectaban los pueblos de la zona. No están señalizados como senderos turísticos, así que conviene llevar mapa, app de rutas o sentido común para no despistarse. Son pistas anchas, sin dificultad técnica, pero muy expuestas al sol y al viento: calcula bien el tiempo y no te fíes de que “está ahí al lado”, porque las rectas engañan.
La fotografía de paisaje tiene aquí material de sobra si sabes mirar: horizontes limpios, construcciones agrícolas aisladas, cielos muy cambiantes y campos que no tienen nada que ver de enero a agosto. Los atardeceres en la meseta soriana, con sus luces largas, suelen ser lo más agradecido para la cámara; si puedes, ajusta la visita para quedarte hasta esa hora.
Para quienes practican el turismo de proximidad, Pozalmuro funciona mejor como parada dentro de una vuelta más amplia por el Campo de Gómara que como destino en sí mismo. En una mañana puedes combinar la visita al pueblo con otros núcleos cercanos de la comarca, donde encontrarás más servicios y algo más de movimiento. Aquí el plan es tranquilo: coche, paseo corto, quizá un rato de campo, y seguir ruta.
La gastronomía soriana aquí no se vive en clave turística: forma parte de las casas y de las despensas. Aún se elaboran productos tradicionales como embutidos, conservas o repostería casera, pero no esperes tiendas gourmet ni cartas de restaurante. Para comer platos típicos como el lechazo asado, las migas del pastor o la caldereta tendrás que desplazarte a pueblos mayores de la zona o a Soria capital.
Fiestas y tradiciones
Como en la mayoría de pueblos castellanos, las principales celebraciones de Pozalmuro están vinculadas al calendario litúrgico y a las tradiciones agrícolas. Las fiestas patronales se celebran en verano, generalmente entre julio y agosto [VERIFICAR], cuando muchos emigrantes regresan al pueblo y la población se multiplica durante unos días.
Estas celebraciones suelen incluir misa solemne, procesión y actividades lúdicas tradicionales, manteniendo vivas costumbres que se repiten año tras año. Si tu visita coincide, el ambiente cambia por completo: hay más vida en la calle, más ruido y más ocasión de hablar con la gente. Fuera de esas fechas, el tono es mucho más silencioso.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Soria capital, Pozalmuro se encuentra a unos 30 kilómetros en dirección este. Se accede por la carretera que atraviesa la comarca de Campo de Gómara, tomando el desvío final por carreteras locales bien asfaltadas. El trayecto dura aproximadamente 35-40 minutos en coche. El transporte público es muy limitado o inexistente, así que lo razonable es venir en coche propio.
Consejos prácticos: Al tratarse de un núcleo muy pequeño, no dispone de servicios turísticos, restaurantes ni alojamiento. No hay cajeros y los horarios de cualquier servicio básico pueden ser irregulares. Es recomendable llegar con el depósito de combustible razonablemente lleno y llevar agua y algo de comida, sobre todo si quieres caminar por los alrededores. El respeto a la propiedad privada, a las tierras de labor y a la tranquilidad del lugar es fundamental: aquí se oye todo y cualquier coche o voz extra llama la atención.
Cuándo visitar Pozalmuro
Primavera (mayo-junio): El campo está más vivo, hay algo de verde y las temperaturas son más llevaderas para caminar. Aun así, el sol pega fuerte a mediodía, así que organiza el paseo en torno a primeras horas o últimas.
Verano: Días largos y posibilidad de coincidir con las fiestas, pero el calor puede ser intenso y el paisaje está ya muy seco. Si vienes en estos meses, lo mejor es organizar los paseos a primera hora o al atardecer y evitar las horas centrales, porque casi no hay sombras.
Otoño e invierno: Otoños muy sobrios, con tonos apagados que gustan a quien aprecia la meseta tal cual es. En invierno el frío y el viento pueden ser duros; si decides venir, trae ropa de abrigo seria y cuenta con que puedes no ver a casi nadie por la calle durante buena parte del día.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
Se ve bien en ese tiempo: vuelta tranquila por el casco, parada en la iglesia y un pequeño paseo por los caminos que salen del pueblo para asomarte al paisaje. A ritmo relajado, en hora y media lo habrás recorrido todo sin sensación de ir con prisas.
Si tienes el día entero
Tiene más sentido combinar Pozalmuro con otros pueblos del Campo de Gómara o con una visita a Soria capital. Dedica aquí la mañana o la tarde y reserva el resto del día para seguir la ruta por la comarca; no hay tanta oferta como para estirar más sin aburrirte, salvo que vengas expresamente a caminar o a hacer fotos.
Lo que no te cuentan
Pozalmuro es pequeño, muy pequeño. En fotos, los cielos espectaculares y los campos infinitos pueden hacer pensar en un destino con más “plan” del que realmente hay. En la práctica, es un lugar para estar un rato, caminar un poco y seguir camino. Si lo que buscas son terrazas, tiendas o visitas guiadas, este no es tu pueblo. Si lo que quieres es ver cómo resisten algunos pueblos casi vacíos de la meseta, sin maquillaje turístico y con un ritmo muy lento, entonces aquí sí encontrarás sentido a la parada.