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sobre Renieblas
Cerca de las ruinas de los campamentos romanos de Numancia
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En las alturas del Campo de Gómara, a más de mil metros sobre el nivel del mar, Renieblas se asoma al paisaje soriano con la serenidad de quien ha visto pasar siglos de historia. Este pequeño municipio de poco más de cien habitantes conserva el alma de la Castilla profunda, esa que resiste al paso del tiempo entre campos de cereal y horizontes infinitos. Aquí el silencio acompaña; el aire frío de la meseta despeja la cabeza y te recuerda que la vida va a otro ritmo.
Pero Renieblas no es solo un pueblo tranquilo. Su término guarda uno de los conjuntos arqueológicos más interesantes de la zona: los vestigios de los campamentos romanos que rodearon Numancia durante el célebre asedio. Pasear por estos parajes es caminar literalmente sobre la historia, sabiendo que por aquí se movieron legiones hace más de dos mil años. Eso sí: el paisaje ayuda, pero hay que venir con algo de información previa o con ganas de imaginar, porque no estás ante un parque temático, sino ante restos discretos en mitad del campo.
¿Qué ver en Renieblas?
El principal atractivo de Renieblas es su yacimiento arqueológico de los campamentos romanos. En las inmediaciones del pueblo se han identificado varios recintos militares que formaron parte del sistema de asedio romano a Numancia entre los siglos II y I a.C. Estos campamentos están considerados uno de los mejores ejemplos de arquitectura militar romana en la península, aunque a simple vista no encontrarás murallas espectaculares, sino estructuras y trazas que se entienden mejor con planos o paneles explicativos. Los aficionados a la historia romana y a la arqueología de campo le sacan mucho más partido que quien viene “a ver piedras” sin contexto.
En el casco urbano, la iglesia parroquial preside la plaza con su estampa sobria y rural. Como en tantos pueblos de la zona, la arquitectura popular soriana se muestra en sus construcciones de piedra y adobe, testigos de una forma de vida tradicional que aún late en estas tierras. Un paseo corto por sus calles permite contemplar casas centenarias, algunas con escudos nobiliarios que recuerdan épocas de mayor población y movimiento.
El entorno natural de Renieblas brinda amplias panorámicas del Campo de Gómara, esa comarca de suaves lomas y extensos campos cerealistas que se vuelven verdes en primavera, dorados en verano y ocres en otoño. La altitud del municipio proporciona vistas amplias sobre el territorio, especialmente al atardecer, cuando la luz rasante alarga las sombras de los campos y de las pocas arboledas que rompen el horizonte.
Qué hacer
La principal actividad en Renieblas es el senderismo y las rutas arqueológicas. Los aficionados a caminar pueden diseñar recorridos que conecten el pueblo con el entorno de los campamentos romanos, siguiendo caminos rurales que ayudan a entender la estrategia militar del asedio a Numancia y, de paso, la escala del paisaje soriano. Es recomendable llevar mapas o GPS, ya que la señalización puede ser limitada en algunos tramos y no siempre está actualizada.
Para los interesados en la arqueología y la historia antigua, lo más razonable es combinar la visita a Renieblas con el cercano yacimiento de Numancia (a unos 7 kilómetros) para tener una visión más completa de las Guerras Celtibéricas. El Museo Numantino en Soria capital remata bien la jugada, con piezas procedentes de la zona que ponen cara y contexto a lo que se ve en el campo.
La fotografía de paisaje aquí tiene material de sobra: campos abiertos, cielos muy limpios y esa luz dura de la meseta que, según la hora, puede ser un reto o un regalo. Otoño e invierno, con sus cielos cambiantes y nubes bajas, resultan especialmente fotogénicos, aunque también más fríos y ventosos.
La gastronomía soriana se disfruta mejor si te organizas para comer en los pueblos cercanos o en Soria ciudad, pero en la comarca siguen presentes productos de la tierra como las setas de temporada, la carne de cordero lechal, las migas o el tostón asado. Aquí lo habitual es comer sencillo y contundente, sin demasiadas florituras.
Cuándo visitar Renieblas
La primavera (mayo-junio) y el otoño (septiembre-octubre) son los meses más agradecidos para caminar por el campo y recorrer los campamentos sin pasar calor ni tiritar. El verano puede ser caluroso a ciertas horas, aunque las noches refrescan y se duerme bien. El invierno es frío, con posibles nevadas; el paisaje gana fuerza, pero hay que venir abrigado y con margen de tiempo por si el suelo está helado o hay placas en carretera.
Si llueve o hace mal tiempo, el paseo por el pueblo se hace rápido y los caminos se embarran, así que conviene tener plan B en Soria capital: museo, bares, paseo urbano y volver a Renieblas cuando despeje.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales de Renieblas se celebran en torno a la segunda quincena de agosto [VERIFICAR], como sucede en muchos pueblos sorianos. Son fiestas acordes al tamaño del municipio, con el esquema clásico: actos religiosos, alguna verbena, juegos y comidas populares que sirven para que los que viven fuera vuelvan a juntarse unos días.
A lo largo del año, el pueblo participa del calendario festivo castellano, con celebraciones como San Antón en enero, cuando tradicionalmente se bendecían los animales, o las festividades de Semana Santa, que en esta zona suelen mantenerse sobrias y recogidas, sin grandes despliegues pero con constancia.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Soria capital, Renieblas se encuentra a unos 10 kilómetros por la carretera N-111, tomando después el desvío correspondiente. El trayecto en coche ronda el cuarto de hora. El acceso es sencillo, aunque conviene consultar el estado de las carreteras secundarias en pleno invierno, porque las heladas y la nieve no son raras.
Consejos prácticos: Renieblas es un pueblo pequeño sin servicios turísticos desarrollados, así que lo normal es dormir y comer en Soria capital o en localidades cercanas como Garray [VERIFICAR opciones según temporada]. Lleva calzado cómodo para caminar por caminos de tierra y protección solar en los meses cálidos: aquí no hay muchas sombras. Si visitas los yacimientos arqueológicos, una guía sobre las Guerras Celtibéricas o haber leído algo antes marca la diferencia entre “ver un descampado” y entender lo que tienes delante.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
Da una vuelta corta por el pueblo, acércate a la iglesia y sube a algún punto algo elevado del entorno para tomar perspectiva del Campo de Gómara. Si vienes con el tema medio estudiado, aún te da tiempo a acercarte a uno de los campamentos romanos más próximos y hacerte una idea del conjunto.
Si tienes el día entero
Combina Renieblas con Numancia y Soria capital: mañana de caminata suave por los campamentos, comida en la zona y tarde en el yacimiento numantino y el Museo Numantino. Renieblas encaja bien como pieza de esa ruta, no como único objetivo del día.
Lo que no te cuentan
Renieblas se ve rápido. El casco urbano se recorre en poco rato y el resto es paisaje y arqueología dispersa. No vengas esperando un pueblo monumental ni muchas horas de “cosas que hacer”. Funciona mejor como parada dentro de una ruta numantina (Numancia, Soria, pueblos del Campo de Gómara) que como destino único para varios días.
Las fotos de atardeceres y panorámicas son reales, pero tienden a ocultar que aquí manda el cereal y el terreno abierto: si buscas bosques frondosos o ríos caudalosos, no es el sitio. Si lo que quieres es silencio, horizontes amplios y una historia potente bajo los pies, entonces sí, Renieblas encaja.