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sobre Tajahuerce
Pequeña localidad agrícola con restos de torreón
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En las tierras altas de la comarca del Campo de Gómara, a más de mil metros de altitud, Tajahuerce es uno de esos pueblos mínimos de la España interior que siguen ahí, aunque el censo diga 23 personas y en invierno se vean muchas menos por la calle. Aquí el ritmo lo marcan el viento de las parameras y las tareas del campo, no el reloj.
El paisaje que rodea Tajahuerce es austero y seco la mayor parte del año: cereal, eriales, algún pequeño barranco y un horizonte muy abierto. No es una postal de alta montaña ni un bosque frondoso; es la Castilla llana de verdad, la de cielos enormes y noches oscuras en las que el cielo estrellado se ve muy bien incluso a simple vista.
Visitar Tajahuerce es asomarse a una forma de vida que va desapareciendo: casas de piedra y tapial, corrales, pajares medio en uso, maquinaria agrícola aparcada junto a la carretera… Más que un destino al uso, es un pueblo en funcionamiento al que llegas como visitante.
¿Qué ver en Tajahuerce?
El pequeño patrimonio de Tajahuerce se concentra en su iglesia parroquial, que preside el núcleo urbano. Es el típico templo de aldea soriana, sin grandes alardes, pero con esa mezcla de estilos y reformas acumuladas a lo largo de los siglos. Merece la pena dar la vuelta completa al edificio y fijarse en los muros, los remates de piedra y el entorno inmediato, donde se entiende bien la escala del pueblo.
El conjunto urbano se recorre en poco tiempo. Las calles son pocas y cortas, pero todavía se aprecia la arquitectura popular soriana: muros de piedra caliza, portones de madera robustos, algún escudo, corrales que aún se usan y viviendas que alternan lo reformado con lo que aguanta como puede. Al atardecer la piedra toma un tono dorado muy fotogénico, si el día está despejado.
En los alrededores, a nada que salgas por cualquiera de los caminos agrícolas, aparecen las grandes llanuras cerealistas del Campo de Gómara. No hay grandes hitos naturales, pero sí una sensación de amplitud y de silencio que cuesta encontrar en otros sitios. La altitud (unos 1.050 metros) se nota en el aire fresco, sobre todo por la noche y en las primeras horas del día.
Qué hacer
Las rutas de caminata por los caminos tradicionales son sencillas y se pueden improvisar: se trata de seguir pistas de tierra entre fincas, enlazando con otros pueblos cercanos. No hay senderos marcados ni miradores preparados, así que conviene llevar mapa, GPS o al menos algo de sentido de la orientación. El terreno es prácticamente llano, pero el sol en verano castiga si vas a mitad del día.
La observación de aves tiene interés si te gusta el ambiente estepario: es territorio de rapaces y de especies ligadas al cereal. Con paciencia y prismáticos se pueden ver milanos y otras aves en vuelo, sobre todo en las horas centrales cuando el aire caliente genera corrientes.
En cuanto a gastronomía, en Tajahuerce no hay bares ni restaurantes, así que hay que ir preparado o desplazarse a otros pueblos de la zona. La cocina tradicional soriana en este entorno gira en torno a platos de cuchara, asados, embutidos y a todo lo relacionado con la matanza, que aún se hace en algunas casas para autoconsumo.
La fotografía de paisaje funciona bien si te atraen los cielos y las grandes superficies agrícolas más que los bosques o las montañas. Para los aficionados al astroturismo por libre, la oscuridad del cielo es un punto fuerte: basta apartarse un poco del núcleo para disfrutar de buenas vistas de la Vía Láctea en noches despejadas.
Fiestas y tradiciones
Como en tantos pueblos del entorno, las fiestas patronales se concentran en verano, normalmente en agosto, cuando regresan los hijos del pueblo y se llena un poco más. Son celebraciones pequeñas, muy de casa, con actos religiosos, comidas compartidas y actividades pensadas más para reencontrarse que para atraer visitantes externos.
Las tradiciones agrícolas y ganaderas han marcado siempre el calendario. Muchas se han ido perdiendo o se hacen de forma más sencilla por falta de gente, pero la matanza del cerdo, antes un acontecimiento central del invierno, sigue viva en algunas familias, aunque ya no tenga el componente comunitario de hace unas décadas.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Soria capital, Tajahuerce está a unos 30 km por carretera. Se sale por la N‑111 hacia Logroño y después se enlaza con carreteras secundarias que cruzan el Campo de Gómara. El acceso es sencillo, pero conviene usar GPS o mapa actualizado, porque la señalización en los desvíos menores no siempre es clara y es fácil saltarse un cruce.
Recomendaciones: Lleva calzado cómodo para caminar por pistas de tierra, algo de abrigo incluso en verano (las noches refrescan bastante) y agua, sobre todo si sales a andar fuera del pueblo. Mejor llegar con el depósito de combustible resuelto desde Soria o desde otro núcleo grande, porque en la zona no abundan las gasolineras. Recuerda que aquí la tranquilidad es real: pocas personas, pocos coches y muy poco ruido; respeta la propiedad privada y los cultivos.
Lo que no te cuentan
Tajahuerce es muy pequeño y se recorre rápido. Si vas con la idea de pasar varios días "viendo cosas" en el propio pueblo, te vas a quedar corto de plan; funciona mejor como parada dentro de una ruta por Soria o como base tranquila si te mueves en coche por la comarca.
Las fotos de cielos estrellados o campos verdes corresponden a momentos muy concretos del año. Gran parte del tiempo verás tonos ocres, rastrojos y paisaje duro. No es un decorado de postal, es un pueblo agrícola en una zona castigada por la despoblación.
Cuándo visitar Tajahuerce
La primavera tardía (finales de mayo, junio) suele ser el momento más amable: campos verdes, días largos y noches frescas. En verano, el calor aprieta a mediodía y hay que organizar los paseos a primera hora o al atardecer, pero la altura suaviza las noches.
El otoño trae los colores de los rastrojos y un ambiente más melancólico; hay menos movimiento, salvo los fines de semana. El invierno es duro: heladas frecuentes, posibles nevadas y sensación de aislamiento. Solo tiene sentido venir en esas fechas si sabes a lo que vienes: frío, carreteras que pueden complicarse y muy poca vida en la calle.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
- Paseo tranquilo por el núcleo, alrededor de la iglesia y las pocas calles del pueblo.
- Salir por uno de los caminos agrícolas hasta alejarte un poco de las casas y tener una vista completa del caserío en medio del paisaje.
- Si es última hora del día y está despejado, esperar al atardecer para ver cómo cambia la luz sobre los campos.
Si tienes el día entero
- Combinar la visita a Tajahuerce con otros pueblos del Campo de Gómara o con algún recorrido en coche por la zona, parando a caminar tramos cortos por pistas.
- Reservar la noche para observar el cielo: si traes trípode y cámara o telescopio, aquí te los vas a poder usar sin prisas.
Errores típicos
- Esperar mucha "oferta turística": no hay bares, no hay tiendas y no hay monumentos espectaculares. Es un lugar para pasear y mirar, poco más.
- Subestimar el clima: en verano el sol quema incluso con algo de aire fresco; en invierno el frío se mete en los huesos. La ropa adecuada marca la diferencia.
- Depender del móvil para todo: la cobertura puede fallar en algunos puntos y no siempre hay datos fluidos, así que conviene descargar mapas y rutas antes de llegar.