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sobre Villar del Campo
Pequeña localidad agrícola
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Villar del Campo, en el extremo oriental del Campo de Gómara (provincia de Soria), pertenece a esa franja de la meseta donde el paisaje se abre en grandes campos de cereal apenas interrumpidos por pequeños pueblos. A algo más de mil metros de altitud y con muy pocos vecinos censados —alrededor de una treintena—, el municipio mantiene el aspecto de los núcleos agrícolas que han marcado esta comarca durante siglos.
Un pequeño núcleo agrícola del Campo de Gómara
El origen y la vida del pueblo han estado ligados a la agricultura cerealista y, en menor medida, a la ganadería. Esa base económica explica también su forma: unas pocas calles cortas, casas de piedra y adobe y corrales adosados a las viviendas. En muchos casos se conservan portadas rectas y muros gruesos, pensados más para resistir los inviernos duros de la meseta que para cualquier efecto estético.
En el centro del caserío se levanta la iglesia parroquial de la Asunción. El edificio parece corresponder en origen al siglo XVI, aunque ha sufrido reformas posteriores —algo habitual en los templos rurales de Soria—. Su arquitectura es sencilla, acorde con el tamaño del pueblo. Más que grandes elementos artísticos, lo que interesa es entender su papel: durante siglos fue el punto de reunión y referencia de una comunidad muy dispersa por los campos del entorno.
El paisaje abierto de la meseta
Alrededor de Villar del Campo todo gira en torno al cereal. En primavera el verde ocupa la mayor parte del horizonte; a comienzos del verano llegan los tonos dorados que caracterizan esta parte de Soria. El relieve es suave, con pequeñas lomas que apenas rompen la horizontalidad.
Los caminos agrícolas que salen del pueblo permiten recorrer ese paisaje sin dificultad. Algunos parecen seguir trazados antiguos que comunican con otros núcleos del Campo de Gómara. Al caminar se encuentran corrales de piedra, alguna fuente y restos de construcciones ligadas al trabajo del campo.
Aves y cielo nocturno
Los cultivos abiertos favorecen la presencia de aves esteparias. Con algo de atención es posible ver alondras u otros pequeños pájaros de campo, sobre todo al amanecer o al caer la tarde, cuando hay menos movimiento.
Por la noche el entorno cambia bastante. La escasa iluminación del pueblo y de toda la comarca deja un cielo muy oscuro, algo cada vez menos común. En noches despejadas la Vía Láctea se distingue con bastante claridad.
Fiestas y vida local
Las celebraciones siguen el calendario religioso tradicional. La fiesta de la Asunción, en agosto, suele reunir a vecinos y a personas que mantienen casa o familia en el pueblo aunque ya no vivan allí. En enero se recuerda también a San Antón, una devoción muy extendida en zonas ganaderas.
Con tan pocos habitantes durante el año, estas fechas funcionan sobre todo como momentos de reencuentro.
Cómo llegar y qué tener en cuenta
Villar del Campo está a unos 35 kilómetros de Soria capital. El acceso más habitual se hace por la N‑122 en dirección a Ágreda y, después, por carreteras locales del Campo de Gómara.
El pueblo se recorre en poco tiempo. Lo interesante suele ser caminar por los caminos que salen hacia los campos y observar la arquitectura popular que todavía se conserva en algunas casas antiguas. Primavera y comienzos del verano son los momentos en que el paisaje cambia más, aunque la amplitud de la meseta se entiende bien en cualquier época del año.