Vista aérea de Castrillo de Duero
Instituto Geográfico Nacional · CC-BY 4.0 scne.es
Castilla y León · Cuna de Reinos

Castrillo de Duero

Municipio fronterizo con Segovia y cuna del Empecinado; situado a los pies del pico Cuchillejo con tradición vitivinícola

108 habitantes · INE 2025
800m altitud

Por qué visitarlo

Montaña Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción Senderismo al Pico Cuchillejo

Mejor época

primavera

Nuestra Señora de la Asunción (agosto) agosto

Qué ver y hacer
en Castrillo de Duero

Patrimonio

  • Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción
  • Casa del Empecinado

Actividades

  • Senderismo al Pico Cuchillejo
  • Enoturismo

Fiestas y tradiciones

Fecha agosto

Nuestra Señora de la Asunción (agosto)

Las fiestas locales son el momento perfecto para vivir la autenticidad de Castrillo de Duero.

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sobre Castrillo de Duero

Municipio fronterizo con Segovia y cuna del Empecinado; situado a los pies del pico Cuchillejo con tradición vitivinícola

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En el corazón de la Ribera del Duero vallisoletana, donde los viñedos trepan por las laderas y el río dibuja meandros entre páramos castellanos, se encuentra Castrillo de Duero. Este pequeño municipio de algo más de un centenar de habitantes se alza a unos 800 metros de altitud en la comarca de Campo de Peñafiel. Aquí el tiempo va más despacio, marcado por el ciclo de las viñas, las labores del campo y el murmullo del viento entre las encinas, y también por el ritmo de quienes aún viven del pueblo todo el año.

Castrillo de Duero es un lugar para quien quiere parar un poco y respirar campo sin grandes distracciones. Sus calles, en su mayoría tranquilas y sin tráfico, sus casas de piedra y adobe, y su entorno natural permiten hacerse una idea bastante clara de lo que es la España interior hoy, no solo en las fotos. La proximidad a Peñafiel y la riqueza paisajística de la Ribera lo convierten en un buen punto de base para moverse por la comarca vitivinícola, durmiendo en un pueblo donde todavía se conocen todos los vecinos y donde, según la hora, es más fácil cruzarse con un tractor que con un turista.

Qué ver en Castrillo de Duero

El patrimonio de Castrillo de Duero es discreto pero representativo de la arquitectura tradicional castellana. La iglesia parroquial preside el núcleo urbano con su torre, que sirve de referencia visual desde los campos circundantes y ayuda a orientarse cuando se sale a caminar por los caminos de labor. No es un templo de grandes alardes, pero encaja bien con la escala del pueblo.

Como en muchos pueblos de la zona, la arquitectura popular merece una atención especial: casas de dos plantas con bodegas subterráneas excavadas en la roca, portones de madera añejos y paredes de tapial que hablan de siglos de vida agrícola. No es un casco monumental, pero si se pasea sin prisa se aprecian dinteles, escudos y pequeños detalles que cuentan más que un panel informativo. Conviene levantar la vista: muchas veces el interés está en una cornisa torcida, una chimenea antigua o un alero que se sostiene casi por costumbre.

Uno de los mayores atractivos del municipio es su entorno natural. Los páramos que rodean Castrillo ofrecen vistas panorámicas amplias sobre el valle del Duero. Los campos de viñedos, especialmente llamativos en otoño cuando las hojas de la vid se tornan rojizas y doradas, dibujan un mosaico que cambia según la luz del día. Desde diversos puntos del término municipal se divisa el perfil inconfundible del Castillo de Peñafiel, recortado en el horizonte como recordatorio de que todo este paisaje ha estado ligado al vino y al control del valle.

Las bodegas tradicionales excavadas en las laderas del pueblo forman un conjunto etnográfico de interés. Estas construcciones subterráneas, utilizadas durante generaciones para la elaboración y conservación del vino, mantienen una temperatura bastante constante durante todo el año y son testimonio directo de la cultura vitivinícola que ha marcado la identidad de esta tierra. Conviene informarse con antelación si se quiere visitar alguna, porque no todas están acondicionadas ni abiertas al público de forma regular [VERIFICAR]. Muchas siguen siendo de uso particular, así que lo normal es que el acceso dependa del dueño más que de un horario.

Qué hacer

La red de senderos que parte desde Castrillo de Duero permite descubrir los paisajes de la Ribera a pie o en bicicleta. No hay grandes desniveles, pero sí cuestas suaves y pistas de tierra por las que conviene ir con calzado decente. Rutas de dificultad baja a media atraviesan viñedos, pequeñas manchas de encina, dehesas y zonas de monte bajo donde es fácil ver perdices, liebres y rapaces si se camina a primera hora de la mañana o al atardecer. El terreno engaña: parece llano, pero los caminos se alargan; mejor calcular el doble de tiempo de lo que marcarías en ciudad.

La Senda del Duero, que conecta diversos municipios ribereños, pasa relativamente cerca del término municipal y ofrece etapas asequibles para todos los públicos. Es buena opción si se quiere combinar un tramo junto al río con la subida posterior hacia el páramo, viendo cómo cambia el paisaje en pocos kilómetros. En días de calor fuerte, la diferencia entre estar junto al agua o arriba, al descubierto, se nota.

Para los aficionados al enoturismo, Castrillo de Duero funciona bien como campamento base tranquilo. En localidades cercanas como Peñafiel, Pesquera de Duero o Roa, numerosas bodegas abren sus puertas para visitas y catas. Algunas combinan instalaciones tradicionales con naves más modernas [VERIFICAR]. Aquí lo sensato es organizar la agenda con antelación: muchas visitas requieren reserva y los horarios cambian bastante según la época del año y el día de la semana.

La gastronomía de la zona es contundente y sabrosa. El lechazo asado al horno de leña sigue siendo el plato estrella, acompañado por vinos con Denominación de Origen Ribera del Duero. Morcillas, queso de oveja, embutidos y legumbres completan una despensa que se entiende mejor después de pasar un día entero de aire seco y frío en invierno o de sol fuerte en verano.

En verano, el río Duero invita a paseos por sus riberas, donde chopos y sauces proporcionan sombra y frescor. No es un río navegable en esta zona ni un lugar de baño organizado, pero su curso marca rutas naturales agradables para caminar y observar aves acuáticas y vegetación de ribera. Mejor llevar calzado que pueda mancharse: la orilla, según la época, puede estar húmeda y algo embarrada.

Fiestas y tradiciones

Castrillo de Duero mantiene vivas sus tradiciones festivas, con especial relevancia las celebraciones en honor a su patrón durante el mes de agosto. Estas fiestas patronales reúnen a vecinos y a quienes vuelven al pueblo en vacaciones, con procesiones, bailes tradicionales y comidas populares que se viven más en clave de reencuentro que de gran evento turístico. Aquí las fiestas se sienten en la plaza y en las casas, no tanto en grandes escenarios.

La vendimia, a finales de septiembre y principios de octubre, es otro momento especial para visitar la zona. Aunque ya no se celebra con la intensidad comunitaria de antaño, todavía es posible encontrar localidades cercanas que organizan fiestas de la vendimia con pisado tradicional de la uva y degustaciones de mosto. En los alrededores de Castrillo se percibe el movimiento de tractores, remolques y cuadrillas que van y vienen a los viñedos, y el pueblo cambia de sonido y de horarios durante unos días.

Como en buena parte de Castilla, la Semana Santa se vive con recogimiento, especialmente en los pueblos pequeños donde las procesiones conservan un carácter íntimo y solemne, más hacia dentro que hacia el visitante. Si coincides, es mejor mirar con respeto y no invadir espacios por sacar la foto.

Cuándo visitar Castrillo de Duero

La mejor época para visitar la zona suele ser primavera (abril-mayo), cuando los campos verdean y las temperaturas son suaves, y otoño (septiembre-octubre), con los viñedos teñidos de ocre y rojizo y la vendimia cerca o en marcha. Son momentos en los que apetece caminar y parar a mirar el paisaje sin preocuparse demasiado por el calor.

El verano puede ser caluroso, típico del clima continental, con jornadas largas de sol. Las noches, sin embargo, refrescan por la altitud y el cielo despejado, y se agradece salir a pasear cuando el pueblo se queda casi en silencio. El invierno es frío y puede resultar duro: heladas, nieblas y viento en el páramo. A cambio, se ve la comarca en su versión más cruda y auténtica, sin maquillajes; si te animas, abrigo serio y ganas de andar rápido.

Si hace mal tiempo, el plan cambia: menos senderismo y más coche, bodegas, visitas cortas a pueblos cercanos y paseos breves por el núcleo urbano, abrigado y con gorro. Es un territorio que se recorre bien en trayectos de 15–30 minutos entre pueblo y pueblo.

Lo que no te cuentan

Castrillo de Duero es un pueblo pequeño y se recorre a pie en poco rato. Conviene tenerlo claro: el interés está en el conjunto —pueblo, campos, bodegas tradicionales y entorno ribereño— más que en una lista larga de monumentos. Es lugar para estar unas horas tranquilo o usarlo como base para moverse por la Ribera, no tanto para llenar varios días sin salir del término municipal.

Las fotos de viñedos y atardeceres pueden llevar a pensar en un ambiente muy animado todo el año. La realidad es que, fuera de fiestas y fines de semana señalados, el pueblo es silencioso y con poca vida en la calle, sobre todo en invierno y a media tarde. Si eso es lo que buscas, bien; si esperas bares llenos y actividades constantes, mejor combinar la visita con Peñafiel u otros núcleos mayores.

Errores típicos

  • Llegar con prisas: el pueblo se ve rápido, pero el paisaje no. Si vienes solo a “tachar” Castrillo de una lista, te sabrá a poco. Media jornada, con algún paseo por caminos agrícolas, cunde mucho más que una parada fugaz.
  • Subestimar el clima: en julio y agosto, las horas centrales del día en el páramo se hacen largas; en enero, el frío cala. Organiza los paseos a primera hora o al atardecer y guarda las visitas a bodegas y pueblos cercanos para el resto del día.

Si solo tienes…

  • Si solo tienes 1–2 horas: paseo tranquilo por el caserío, vuelta hasta las bodegas tradicionales y asomarte a algún camino cercano para tener vista de viñedos y del perfil del castillo de Peñafiel al fondo.
  • Si tienes el día entero: combinar el paseo por el pueblo con una ruta a pie o en bici por los caminos agrícolas, bajar hacia alguna zona cercana del Duero y reservar parte del día para visitar una bodega en los alrededores o acercarte a Peñafiel. El ritmo aquí pide ir despacio; con ocho horas te da tiempo a todo sin ir mirando el reloj.

Datos de interés

Comunidad
Castilla y León
Comarca
Campo de Peñafiel
Código INE
47038
Costa
No
Montaña
Temporada
primavera

Habitabilidad y Servicios

Datos clave para vivir o teletrabajar

2024
Conectividad5G disponible
SaludHospital a 28 km
Vivienda~5€/m² alquiler · Asequible
CostaPlaya cercana
Clima enero4.4°C media
Fuentes: INE, CNMC, Ministerio de Sanidad, AEMET

Fuentes oficiales

Registros institucionales y datos abiertos (cuando están disponibles).

  • IGLESIA DE LA ASUNCIÓN DE NUESTRA SEÑORA
    bic Monumento ~1.8 km

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