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Inocencio Medina Vera · Public domain
Castilla y León · Cuna de Reinos

Boada

Municipio agrícola en la llanura del Campo Charro; humedales estacionales

259 habitantes · INE 2025
775m altitud

Por qué visitarlo

Iglesia Ornitología

Mejor época

invierno

San Juan (junio) junio

Qué ver y hacer
en Boada

Patrimonio

  • Iglesia
  • Laguna de Boada (aves)

Actividades

  • Ornitología
  • Rutas llanas

Fiestas y tradiciones

Fecha junio

San Juan (junio)

Las fiestas locales son el momento perfecto para vivir la autenticidad de Boada.

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sobre Boada

Municipio agrícola en la llanura del Campo Charro; humedales estacionales

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En el corazón de la comarca del Campo de Salamanca, donde la meseta castellana se extiende en suaves ondulaciones hasta donde alcanza la vista, Boada es uno de esos pequeños municipios donde todavía se escucha el tractor más que el coche. Con unos 250 habitantes y situada a unos 775 metros de altitud [VERIFICAR], esta localidad salmantina permite cambiar de ritmo un rato y asomarse a la vida tranquila de los paisajes cerealistas castellanos, sin demasiados adornos.

El caserío de Boada, con sus construcciones tradicionales de piedra, tapial y adobe, se integra en un entorno donde los campos de cultivo alternan con dehesas y pequeños bosquetes de encinas. Aquí el tiempo va al paso de las estaciones y de las labores del campo, así que conviene llegar con la misma calma: esto no es un parque temático rural, es un pueblo que sigue su rutina diaria, entre huertos, ganado y tractores.

La proximidad a Salamanca capital, a poco más de 30 kilómetros, hace de Boada una escapada cómoda de medio día o un día entero, combinando la tranquilidad rural con la riqueza monumental de la ciudad del Tormes.

Qué ver en Boada

El patrimonio arquitectónico de Boada, aunque modesto, refleja siglos de historia rural castellana. La iglesia parroquial es el punto de referencia del pueblo, con su estructura que combina elementos de diferentes épocas y que ha sido testigo silencioso de generaciones de vecinos. Como ocurre en muchos pueblos de la zona, el templo se alza en la parte más elevada, visible desde los campos.

Pasear por las calles de Boada permite fijarse en la arquitectura popular salmantina, con casas de mampostería, portones de madera y construcciones auxiliares como corrales y pajares que recuerdan el pasado agrícola y ganadero del municipio. No hay grandes monumentos ni una lista infinita de visitas; aquí el “qué ver” se reduce a callejear despacio, saludar a quien te cruces y fijarse en los detalles de la vida diaria.

El entorno natural es otro de los puntos fuertes. Los campos de la comarca cambian de aspecto según la estación: el verde intenso de la primavera, el dorado de los cereales en verano y los tonos ocres del otoño crean un paisaje amplio, limpio de construcciones, que se disfruta mejor sin prisas y, si puede ser, fuera de las horas de más calor.

Qué hacer

Boada es un buen punto de partida para practicar senderismo y cicloturismo por los caminos y sendas del Campo de Salamanca. Las rutas a pie o en bicicleta por los alrededores permiten disfrutar del paisaje abierto, observar aves esteparias y caminar por pistas anchas y sin complicaciones técnicas. Los caminos rurales que unen Boada con localidades vecinas son adecuados para caminatas tranquilas de dificultad baja, más de paseo largo que de “gran ruta”. Eso sí, aquí la sombra escasea: en verano, madrugar o esperar a última hora de la tarde no es capricho, es sentido común.

La gastronomía local sigue la línea de la cocina tradicional salmantina, basada en productos de la tierra como las legumbres, el cordero, el cerdo ibérico y los embutidos. En un pueblo pequeño como Boada, la clave es ir con margen de horario y no dar por hecho que siempre habrá dónde comer a cualquier hora: conviene informarse antes o llevar algo en el coche por si acaso, sobre todo entre semana o fuera del verano.

Para quienes se planteen el turismo cultural más allá del propio pueblo, Boada funciona bien como base o parada para recorrer otros municipios de la comarca y acercarse a Salamanca capital, donde la riqueza monumental contrasta con la sencillez del paisaje agrario que rodea Boada.

Los aficionados a la observación astronómica encontrarán en Boada un lugar interesante gracias a la escasa contaminación lumínica. En las noches despejadas de verano, alejándose un poco del casco urbano, el cielo se ve con una nitidez que en ciudad ya casi se ha olvidado. Una chaqueta, una manta y algo para sentarse bastan para montar “observatorio” en cualquier camino.

Fiestas y tradiciones

Como en tantos pueblos castellanos, el calendario festivo sigue marcando el ritmo del año. Las fiestas patronales se celebran durante el verano, generalmente en agosto [VERIFICAR], cuando el pueblo se llena con quienes vuelven unos días, hay verbenas, comidas populares y actos religiosos. Es cuando Boada pasa, por unos días, de tranquilo a animado.

En enero se mantiene la tradición de las hogueras de San Antón, con la bendición de los animales y la reunión vecinal alrededor del fuego. Es una costumbre que recuerda el peso que ha tenido la ganadería en estas tierras y que, de paso, sirve para quitarse el frío del invierno a base de brasas y charla.

Las celebraciones religiosas vinculadas al calendario litúrgico, como la Semana Santa o el Corpus Christi, también están presentes en la vida del pueblo, con procesiones y actos sencillos, sin grandes despliegues pero muy arraigados entre los vecinos.

Información práctica

Cómo llegar: Desde Salamanca capital, se accede a Boada por la carretera CL-517 en dirección a Vitigudino, desviándose después por carreteras locales. El trayecto ronda la media hora larga en coche, dependiendo del tráfico y del tramo final. La distancia es de unos 30–35 kilómetros [VERIFICAR], lo que facilita ir y volver en el día sin problema.

Consejos prácticos:
Boada se recorre rápido, así que tiene sentido combinar la visita con algún pueblo cercano o con una ruta por los caminos agrícolas. Es recomendable llevar calzado cómodo para caminar por pista de tierra y algo de abrigo casi todo el año: en la meseta el aire corre más que en la ciudad y la sensación térmica engaña. Si piensas quedarte a comer, conviene ir con el plan un poco pensado y no confiar en improvisar a última hora.

Errores típicos al visitar Boada

  • Esperar “mucho que ver” en el casco urbano: el pueblo es pequeño y sencillo. Si vas buscando un casco histórico monumental, te vas a frustrar. La gracia está en el campo y en el ritmo tranquilo, no en ir tachando iglesias y museos.
  • Subestimar el clima de la meseta: en verano el sol pega fuerte y casi no hay sombra; en invierno el aire corta. Agua, gorra y crema en los meses calurosos; varias capas y algo de abrigo el resto del año.
  • Calcular mal los tiempos: las distancias en coche son cortas, pero los paseos a pie por caminos pueden alargarse si te animas a seguir “un poco más allá”. Mejor llevar margen de luz y no apurar el atardecer en pleno campo si no conoces la zona.

Cuándo visitar Boada

La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son buenos momentos para ver el Campo de Salamanca en su mejor cara: o bien verde y fresco, o bien con los tonos ocres y cielos limpios típicos de la meseta. En verano las temperaturas suben y el paisaje se vuelve más seco, pero coincide con las fiestas y con las noches agradables al aire libre, cuando el pueblo se anima algo más.

En invierno el frío se nota, sobre todo por el viento y las heladas, y los días son cortos, pero el ambiente es más auténticamente rural y hay menos movimiento. Si hace mal tiempo, el plan pasa más por un paseo corto por el pueblo y algo de carretera para enlazar otros destinos, que por grandes caminatas campo a través.

Lo que no te cuentan

Boada es pequeño y se ve rápido: en una hora has paseado el casco urbano con calma. El resto del tiempo lo marca el campo que lo rodea. Funciona mejor como parada dentro de una ruta por el Campo de Salamanca o como “base tranquila” cerca de la capital, que como destino para pasar varios días sin moverte.

Las fotos del paisaje pueden dar sensación de “gran llanura vacía”; en persona es exactamente eso, pero con matices: cielo enorme, horizonte abierto y poca distracción. Si buscas montaña, bosques cerrados o un casco histórico monumental, aquí no lo vas a encontrar. Si lo que te apetece es meseta sin maquillaje, Boada va de eso.

Datos de interés

Comunidad
Castilla y León
Comarca
Campo de Salamanca
Código INE
37052
Costa
No
Montaña
No
Temporada
invierno

Habitabilidad y Servicios

Datos clave para vivir o teletrabajar

2024
Conectividad5G disponible
TransporteTren cercano
EducaciónInstituto y colegio
Vivienda~5€/m² alquiler · Asequible
Fuentes: INE, CNMC, Ministerio de Sanidad, AEMET

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