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Castilla y León · Cuna de Reinos

Tamames

Localidad conocida por su cocido y tradición taurina; punto de transición entre la dehesa y la sierra

781 habitantes · INE 2025
896m altitud

Por qué visitarlo

Montaña Iglesia de la Asunción Gastronomía (cocido)

Mejor época

invierno

Cristo del Amparo (septiembre) septiembre

Qué ver y hacer
en Tamames

Patrimonio

  • Iglesia de la Asunción
  • Plaza Mayor

Actividades

  • Gastronomía (cocido)
  • Caza
  • Senderismo

Fiestas y tradiciones

Fecha septiembre

Cristo del Amparo (septiembre)

Las fiestas locales son el momento perfecto para vivir la autenticidad de Tamames.

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sobre Tamames

Localidad conocida por su cocido y tradición taurina; punto de transición entre la dehesa y la sierra

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En el corazón de la comarca del Campo de Salamanca, donde las llanuras cerealistas empiezan a ondularse anunciando las primeras estribaciones de la Sierra de Francia, se encuentra Tamames. Este pueblo de unos 800 habitantes, situado a casi 900 metros de altitud, es ese punto de transición entre la Salamanca de los campos dorados y la Salamanca serrana, un lugar muy cotidiano para quienes somos de aquí y bastante desconocido para quien solo pisa la capital o la sierra.

Tamames no es un pueblo de postal turística al uso, y ahí está buena parte de su gracia. Aquí no hay multitudes ni tiendas de recuerdos, sino calles tranquilas donde los vecinos aún se saludan por su nombre, arquitectura tradicional charra y ese aire de España rural que sigue con su ritmo, con o sin turistas. Es un sitio para tomarse las cosas con calma, sentarse un rato en la plaza y ver pasar la vida, literalmente: a media mañana el trasiego suele ser la compra, el bar y poco más.

Su ubicación lo convierte además en un buen punto base para explorar tanto la sierra como los pueblos tradicionales del Campo Charro, esa tierra de toros y dehesas que ha marcado el carácter de varias generaciones de salmantinos. Si vienes con coche, lo normal es usar Tamames para dormir o comer y moverte alrededor.

¿Qué ver en Tamames?

El patrimonio de Tamames, aunque modesto en comparación con las grandes ciudades, refleja bien la historia rural castellana. La iglesia parroquial de San Pedro Apóstol preside el conjunto urbano con su arquitectura sobria, típica de las construcciones religiosas de la comarca. Su torre campanario se ve desde varios puntos del pueblo y al final uno la usa casi sin querer para orientarse. Si está abierta, merece la pena asomarse un momento al interior; si no, ya solo el entorno de la iglesia da una buena idea del pueblo.

Pasear por el casco urbano permite fijarse en la arquitectura tradicional charra, con construcciones de piedra y mampostería que han aguantado el paso de los años. Conviven casas remozadas con otras más humildes, corrales, algún portalón grande de los de antes y, como en casi todo el Campo Charro, cierto aire de pueblo agrícola que ha tenido que ir adaptándose. Algunas casas solariegas con escudos heráldicos en las fachadas recuerdan que el pueblo tuvo su peso como núcleo agrícola y ganadero de la zona.

Los alrededores del municipio muestran bien esa transición entre campo y sierra. Dehesas de encinas y robles, fincas ganaderas y caminos que se pierden hacia el interior del Campo Charro. Desde los puntos más elevados del término municipal se obtienen vistas amplias, de las llanuras a las primeras alturas de la Sierra de Francia, sobre todo en días claros. No son miradores “de foto de calendario”, pero sí paisajes amplios, abiertos, de los que se agradecen después de una semana de oficina.

La fuente tradicional del pueblo y algunos pilones antiguos que aún se conservan hablan de cómo era la vida antes de los depósitos y las tuberías: lugares de agua, pero también de conversación diaria. Hoy se usan menos, pero siguen ahí, discretos, recordando el pueblo de hace unas décadas.

Qué hacer

La ubicación de Tamames lo convierte en un punto interesante para practicar senderismo y cicloturismo tranquilo. Hay diversas rutas y caminos que atraviesan las dehesas cercanas, sin grandes desniveles pero con suficiente recorrido para pasar una mañana entera entre encinas. Es relativamente fácil ver aves rapaces, cigüeñas y, con un poco de suerte y silencio, algún ciervo en las zonas más apartadas. El terreno es más de pista y camino ancho que de sendero técnico; conviene llevar agua y gorra en los meses de calor, porque las sombras no siempre aparecen cuando uno las necesita.

Para los aficionados a la micología, los otoños húmedos convierten los encinares y robledales cercanos en un buen terreno de juego para la recolección de setas, una actividad muy arraigada en toda la zona. Conviene ir con alguien que conozca bien las especies o informarse antes, porque no todo lo que sale del suelo se puede llevar a la sartén. Además, en algunas zonas puede haber regulaciones específicas de recolección [VERIFICAR].

La gastronomía es otro punto fuerte. La cocina tradicional charra es directa y sin florituras: buen producto y raciones generosas. El cerdo ibérico es protagonista: embutidos, chorizos, jamones… A eso se suman el hornazo salmantino, los platos de caza en temporada, las legumbres y las carnes de vacuno criadas en la dehesa. No esperes cocina creativa ni cartas kilométricas; aquí se come como en casa de pueblo, y eso es precisamente lo interesante. Lo más sensato es preguntar qué tienen ese día y dejarse llevar.

Desde Tamames se puede organizar fácilmente una ruta en coche por los pueblos de la comarca o acercarse hasta la Sierra de Francia, declarada Reserva de la Biosfera, con pueblos como La Alberca o Mogarraz a una distancia razonable para una excursión de medio día. Si no conoces la zona, piensa en Tamames como “cruce de caminos” entre la capital, la sierra y el Campo Charro.

Fiestas y tradiciones

El calendario festivo de Tamames mantiene vivas las tradiciones de la comarca. Las fiestas patronales en honor a San Pedro se celebran en torno al 29 de junio, con la combinación habitual de actos religiosos, verbenas y eventos taurinos muy ligados a la cultura charra. En esos días el pueblo cambia de ritmo: más ruido, más gente y menos tranquilidad.

En agosto, como en tantos pueblos de la provincia, el regreso de quienes emigraron hace años devuelve al pueblo un ambiente más animado, con actividades pensadas para todas las edades y ese aire de reencuentro que solo se vive en los veranos rurales. Si lo que buscas es ver el pueblo “con vida”, esa época tiene más movimiento; si prefieres calma, mejor esquivar las fechas centrales.

La matanza tradicional del cerdo sigue teniendo presencia en el calendario invernal, aunque cada vez más como acto cultural y festivo que como necesidad. Aun así, sigue siendo una forma de que las generaciones más jóvenes vean de primera mano cómo se organizaba la vida en torno a la carne para todo el año. No es algo pensado para turistas, sino una costumbre que se ha ido adaptando.

Información práctica

Tamames se encuentra a unos 60 kilómetros al sur de Salamanca capital, con acceso desde la autovía A-66 (Ruta de la Plata) y luego una carretera provincial que lleva directa al pueblo. El trayecto desde Salamanca suele rondar los 50 minutos, por carreteras en buen estado y sin complicaciones especiales, salvo nieblas puntuales en invierno y primeras horas de la mañana.

Conviene llevar calzado cómodo para caminar y algo de abrigo si se visita fuera de los meses centrales del verano, porque las noches son frescas incluso en julio y agosto. En invierno y en días de viento, la sensación térmica puede sorprender a quien viene “de ciudad” con abrigo ligero.

¿Cuándo visitar Tamames?

La mejor época para visitar Tamames depende de lo que se busque. La primavera (abril-junio) trae temperaturas agradables, campos verdes y las dehesas en su mejor momento. El otoño (septiembre-noviembre) es buen momento para la micología y para ver la dehesa con tonos más apagados pero muy fotogénicos.

El verano puede ser caluroso a mediodía, aunque la altitud suaviza algo las máximas y las noches refrescan. Aun así, no es raro que a las tres de la tarde apetezca más la sombra que el paseo. El invierno es frío, con días cortos, pero muy tranquilo; si buscas bares abiertos hasta tarde y mucho ambiente, no es la mejor estación.

Si llueve, el pueblo se recorre igual, pero los caminos de tierra pueden embarrarse bastante, así que mejor preguntar antes por el estado de las rutas o ceñirse a pistas más usadas.

Lo que no te cuentan

Tamames se ve rápido. El casco urbano se recorre sin prisa en una mañana, y lo que alarga la visita suele ser el tiempo de bar, las conversaciones o los paseos por los alrededores. No es un destino para una semana, sino más bien un buen campamento base rural para moverse por el Campo Charro y la Sierra de Francia.

Las fotos aéreas o muy seleccionadas en redes pueden dar la sensación de un pueblo monumental o de una “sierra” que empieza ya en las primeras casas; en la práctica, el paisaje es más de dehesa y campos abiertos, con la sierra al fondo. Si vienes solo pensando en “pueblo monumental”, te sabrá a poco. Si lo planteas como punto de partida para rutas, gastronomía y vida de pueblo de verdad, encaja mucho mejor.

Si solo tienes…

Si solo tienes 1–2 horas

  • Paseo por la plaza y las calles principales del casco urbano.
  • Visita a la iglesia de San Pedro Apóstol (si está abierta, entra; si no, rodearla ya merece la vuelta).
  • Un café o un vino tranquilo en la zona de la plaza, para ver el ambiente local y el ir y venir diario.

Si tienes el día entero

  • Mañana de ruta suave por los caminos y dehesas del entorno.
  • Comida de cocina charra tradicional, sin prisas.
  • Tarde de paseo relajado por el pueblo y planificación de futuras escapadas a la Sierra de Francia o al resto del Campo Charro. Si te cuadra, acércate en coche a algún mirador o pueblo serrano cercano.

Errores típicos

  • Esperar un “pueblo de fotos” monumental: Tamames es más vida cotidiana que piedra monumental. Si vas con el chip de ciudad histórica, te equivocarás de guion.
  • Subestimar el frío y el viento en invierno y entretiempo: la altitud y el terreno abierto se notan; un jersey de más cabe siempre en la mochila.
  • Tomarlo como destino de varios días sin coche: el propio pueblo se recorre rápido y el valor está en los alrededores. Sin vehículo te limitarás bastante.
  • Confiarse con los caminos en época de lluvias: algunos tramos embarran y se hacen pesados para ir con calzado urbano o bici sin preparar.

Datos de interés

Comunidad
Castilla y León
Comarca
Campo de Salamanca
Código INE
37316
Costa
No
Montaña
Temporada
invierno

Habitabilidad y Servicios

Datos clave para vivir o teletrabajar

2024
ConectividadFibra + 5G
SaludCentro de salud
EducaciónColegio
Vivienda~5€/m² alquiler · Asequible
Fuentes: INE, CNMC, Ministerio de Sanidad, AEMET

Fuentes oficiales

Registros institucionales y datos abiertos (cuando están disponibles).

  • CASTILLO DE TAMAMES
    bic Castillos ~0.3 km

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