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sobre Camponaraya
Importante núcleo en el Camino de Santiago cerca de Ponferrada; combina industria alimentaria con tradición vinícola
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El olor a miel recién extraída se cuela por la ventana del coche antes incluso de aparcar. Son las diez de la mañana de un sábado de octubre y el recinto ferial de Camponaraya bulle de colmenas abiertas, cubetas doradas y niños con los dedos pegajosos. En el Bierzo, cuando empieza a bajar la tarde y el sol tiñe de ámbar los castaños, este municipio de unos 4.000 habitantes se llena de apicultores, curiosos y vecinos que vienen a por un tarro para el invierno. Quien llega haciendo turismo en Camponaraya esos días se encuentra con un pueblo más movido de lo habitual.
El sabor de un valle entre robles
La primera vez que probé el botillo del Bierzo fue en una cocina económica de Camponaraya, a mediados de enero, con la ventana entornada para que no se escapara el humo. La dueña, una mujer de delantal azul, lo sirvió con cachelos y un chorrito de su propio pimentón. “Aquí no hace falta mucho más”, dijo mientras el embutido se abría con el calor y llenaba la cocina de olor a ahumado. Tenía razón. En esta parte del Bierzo varios productos agrícolas cuentan con sellos de origen reconocidos, y la comida sigue siendo algo cotidiano, no un escaparate.
Pasear por el pueblo es notar cómo la despensa manda en el ritmo del día. Por la mañana, el pan de la empanada berciana —hecho muchas veces con la miga del pan del día anterior— todavía está templado. Al mediodía, el aroma del pimiento asado se escapa de algunas cocinas. Y cuando cae la tarde, si coincide con temporada de pesca, todavía hay quien presume de truchas del río cocinadas el mismo día.
Las huellas que dejan los peregrinos
En el Camino Francés, Camponaraya aparece como un tramo tranquilo entre Fuentesnuevas y Cacabelos. El sendero discurre en buena parte paralelo a la carretera durante unos siete kilómetros de viñedos de Mencía que en septiembre se vuelven casi negros al atardecer. Los peregrinos pasan a paso constante, con ese silencio cansado de la etapa larga.
Hay referencias a caminantes en esta zona desde la Edad Media, y algunos viajeros dejaron notas de su paso por el Bierzo camino de Santiago. Hoy el ambiente es más prosaico: mochilas apoyadas en las tapias, botas secándose al sol y bicicletas que pasan levantando polvo fino.
Cerca del río Naraya el terreno se abre hacia el valle. Si miras hacia el norte, en los días claros se intuye la silueta rocosa donde se levanta el castillo de Cornatel, vigilando las montañas desde hace siglos. No está al lado —queda en la sierra— pero forma parte del paisaje de fondo que acompaña a todo este tramo del Bierzo.
Cuando el pueblo se viste de fiesta
La romería de la Cuesta, que suele celebrarse a comienzos de agosto, es uno de esos días en que Camponaraya huele a laurel, a tortilla recién hecha y a polvo del camino. Los vecinos suben andando hasta la ermita con bolsas, fiambreras y garrafas pequeñas de vino o aguardiente casero. A media mañana ya se oyen las primeras canciones y el sonido metálico de las campanas.
En septiembre llegan las fiestas de la Soledad, las más concurridas del calendario local. Durante varios días la dulzaina se mezcla con el ruido de los coches que vuelven al pueblo por unos días. En muchas casas aparecen colchones hinchables en el salón y conversaciones que se alargan hasta bien entrada la madrugada. Si buscas silencio para dormir, conviene tenerlo en cuenta.
La hora de la miel y de la pizarra
A finales de octubre suele celebrarse aquí una feria dedicada a la miel. Los apicultores hablan de floraciones, de colmenas que han pasado bien el invierno y de enfermedades de las abejas con la misma naturalidad con la que otros hablan del tiempo. A veces hacen demostraciones de extracción: la miel cae lenta, espesa, formando un hilo dorado que parece no romperse nunca.
Primavera es probablemente el momento más agradecido para acercarse. Las viñas empiezan a brotar, la tierra se remueve en las fincas y el aire huele a humedad y a madera. En los pueblos del municipio —como Magaz de Abajo o La Válgoma— siguen celebrándose pequeñas fiestas ligadas al calendario agrícola o religioso. No siempre coinciden con grandes multitudes; muchas veces son simplemente vecinos reuniéndose en la plaza.
Cómo llegar y cuándo ir: Camponaraya está a unos 15 minutos en coche de Ponferrada. Se llega fácilmente por la A‑6 y luego por la N‑120 en dirección a Galicia. En agosto y en algunos fines de semana del Camino de Santiago puede haber bastante tráfico y peregrinos atravesando el pueblo. Si prefieres verlo con calma, prueba entre semana o en primavera, cuando los viñedos empiezan a verdear y todavía no aprieta el calor. Aquí las comidas suelen alargarse, así que conviene venir sin prisa.