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sobre Corullón
Villa monumental en el Bierzo Oeste; destaca por sus iglesias románicas y la producción de cerezas y vino
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En el corazón de El Bierzo, donde las últimas estribaciones montañosas se mezclan con los viñedos en ladera, Corullón es uno de esos pueblos pequeños que se ven en poco rato pero dejan ganas de volver. Con apenas 789 habitantes y situado a 523 metros de altitud, este municipio leonés guarda entre sus calles empedradas un patrimonio románico muy por encima de lo que uno espera en un pueblo de este tamaño, y una tradición vitivinícola que se remonta, al menos, a tiempos muy antiguos.
El perfil de sus iglesias medievales domina un paisaje de bancales donde crecen las cepas de mencía, la variedad autóctona que da carácter a los vinos con Denominación de Origen Bierzo. Pasear por Corullón es asomarse a la esencia de la España rural de interior, donde aún se nota el peso de los peregrinos, los templarios y los monjes que transitaron el Camino de Santiago por estas tierras.
La tranquilidad de sus plazas, el olor a madera de las bodegas tradicionales y el ritmo pausado del día a día hacen que la visita se viva más a fuego lento que a golpe de foto rápida.
¿Qué ver en Corullón?
El mayor tesoro de Corullón es su patrimonio románico, con dos iglesias que, si te gusta este estilo, justifican la parada.
La iglesia de San Esteban, del siglo XI, llama la atención por su sobriedad románica y su portada, que aguanta bien la comparación con otros templos más conocidos del Bierzo. La iglesia de San Miguel luce una espadaña muy fotogénica y un interior con elementos originales de interés. Ambas forman parte de la Ruta del Románico Berciano, bastante apreciada entre aficionados al arte medieval.
El casco histórico se recorre rápido, pero merece la vuelta con calma: casonas blasonadas, construcción tradicional berciana con galerías de madera y corredores, y calles estrechas que desembocan en pequeñas plazas donde se nota que el pueblo tuvo más movimiento en otras épocas.
Desde varios puntos del pueblo se obtienen vistas panorámicas sobre el valle del Bierzo, con Villafranca del Bierzo al fondo y, en días claros, las cumbres de los Ancares en el horizonte. Los alrededores están llenos de viñedos en terrazas que forman un paisaje muy agradecido para la cámara, sobre todo en otoño, cuando las hojas de la vid se tornan rojizas y cobrizas.
Qué hacer
El enoturismo manda en Corullón. La comarca del Bierzo produce vinos de mencía con bastante nombre, y varias bodegas de la zona organizan visitas y catas para conocer el trabajo entre viñas y barricas. Conviene informarse y reservar con tiempo, porque muchas trabajan con cupos pequeños y horarios marcados.
El paisaje de viñedos también invita a hacer rutas a pie entre las cepas, especialmente en tiempo de vendimia, cuando hay más movimiento en el campo (aunque hay que tener respeto por el trabajo de la gente: no todo es foto y paseo).
Para los aficionados al senderismo, Corullón es punto de partida de varias rutas sencillas que recorren el entorno berciano. Desde aquí se puede caminar hasta Villafranca del Bierzo siguiendo antiguas sendas entre viñedos, o enlazar con caminos que conectan con pueblos vecinos como Dragonte o Horta, pasando por ermitas, fuentes y miradores naturales. No son rutas alpinas, pero sí de cuestas constantes, así que mejor no fiarse de las distancias cortas en el mapa: el desnivel se nota y en verano el sol aprieta.
La gastronomía berciana pesa tanto como el vino: el botillo, el lacón con grelos, las castañas en otoño y los pimientos asados son algunos de los productos que marcan la cocina local. En los establecimientos del pueblo y alrededores se come cocina tradicional sin demasiadas florituras, acompañada, como es lógico, de vinos del Bierzo.
El municipio está cerca del Camino de Santiago Francés, lo que permite enganchar tramos de la ruta: se puede conectar con Villafranca del Bierzo o avanzar hacia O Cebreiro ya en Galicia, organizando el día en función de la gana de caminar más o menos.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Corullón mantiene vivas tradiciones que aquí se toman en serio. Las fiestas patronales de San Esteban se celebran en agosto, con procesiones, música tradicional y actos populares que reúnen a vecinos de todo el municipio y a la gente que vuelve al pueblo en verano.
En septiembre, coincidiendo con la vendimia, suele haber actividades ligadas a la cultura del vino, más pensadas para quien ya conoce la zona que para grandes grupos organizados. A mediados de otoño son habituales las degustaciones de productos de temporada, con las castañas y el vino nuevo como protagonistas.
Las romerías a ermitas cercanas mantienen la mezcla de devoción y comida campestre tan propia del Bierzo, en un ambiente familiar y sin grandes artificios.
Información práctica
Cómo llegar: Desde León capital, se tarda aproximadamente una hora y media por la A-6 en dirección a Galicia, tomando la salida hacia Villafranca del Bierzo y siguiendo las indicaciones a Corullón. Desde Ponferrada, la capital comarcal, la distancia ronda los 25 kilómetros por carreteras comarcales asfaltadas y bien señalizadas, aunque con curvas.
Consejos:
- Lleva calzado cómodo para las calles empedradas y las cuestas; el pueblo no es llano y se nota.
- Si quieres visitar bodegas, mejor reservar con antelación: muchas no admiten visitas improvisadas.
- No esperes un casco histórico enorme: se recorre en poco tiempo; la gracia está en combinar el paseo con viñedos, románico y, si cuadra, algo de Camino de Santiago cercano.
- En verano, evita las horas centrales del día si vas a caminar entre viñas: hay poca sombra.
Cuándo visitar Corullón
La primavera funciona bien: días más largos, viñedos brotando y temperaturas suaves. El otoño es probablemente el momento más agradecido para el paisaje, con los colores de la vid y el ambiente de vendimia en la comarca.
En verano hace calor, pero la altitud y la cercanía de la montaña suavizan algo las temperaturas respecto a la meseta. En invierno el ambiente es más gris y tranquilo; si te gusta ver el Bierzo en modo hibernación y no te asusta el frío, también tiene su punto, pero conviene abrigarse y asumir que anochece pronto y que hay menos vida en la calle.
Lo que no te cuentan
Corullón se ve rápido. El casco en sí no da para un fin de semana entero si no lo combinas con rutas, bodegas o visitas a otros pueblos del Bierzo. Las fotos de los viñedos en internet muchas veces están hechas en otoño, con los colores al máximo; en otras épocas el paisaje es más sobrio, aunque igual de honesto.
Las carreteras de acceso son buenas, pero con curvas: si te mareas con facilidad, mejor ir con tiempo y sin prisas. Aparcar dentro del casco puede ser algo justo en días de fiesta o en verano; lo sensato es dejar el coche donde no estorbe, aunque suponga andar unos minutos más.
Errores típicos al visitar Corullón
- Pensar que es un “pueblo monumental” grande: el núcleo es pequeño y se recorre en poco rato. Si vas expresamente desde lejos, compensa ligarlo con Villafranca, Las Médulas u otros pueblos del Bierzo.
- Subestimar las cuestas: en el mapa parece todo al lado, pero las pendientes cansan, sobre todo con calor o si no estás acostumbrado a caminar.
- Aparecer en una bodega sin avisar: muchas son pequeñas y están a otra cosa; mejor llamar antes y evitarte el paseo en vano.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
- Paseo por el casco histórico.
- Visita exterior (y, si coincide horario, interior) de San Esteban y San Miguel.
- Parada en algún punto alto del pueblo para ver el valle del Bierzo y los viñedos.
Si tienes el día entero
- Mañana de románico y paseo por el pueblo, con calma y sin ir mirando el reloj.
- Comida en el propio municipio o en algún núcleo cercano del valle.
- Tarde de ruta sencilla entre viñedos o caminando hacia Villafranca del Bierzo, o visita a alguna bodega con cata para cerrar el día.